miércoles, 31 de diciembre de 2014

TIEMPO DE DESCANSO/RESTING TIME



Estimados amigos,

Por fin parece que llega el momento de hacer las maletas y partir para nuestros lugares de descanso. Aunque muchos de los que seguimos esta página estamos ya prácticamente de vuelta, son bastantes los que tienen todavía por delante varias semanas de asueto. Por ello, hemos decidido, como en años anteriores, entregarnos durante unas semanas al disfrute que también supone el leer y dar un respiro al boli y ordenador.

Para los que no estéis lo suficientemente cansados de este que escribe me podéis seguir leyendo durante este tiempo y cada dos semanas en el suplemento del periódico El Mundo, Fuera de Serie, en la revista Gentleman y en la revista ONE, revista esta última con la que empecé a colaborar desde hace unos meses.

Por lo que a mi respecta terminaré las vacaciones como las empecé: disfrutando de mis “chicas”, de un nuevo libro, de largas horas con la bici, la carrera a pie y viendo anochecer a caballo. 

Si hubiera algún tema del que os gustara se hablara a nuestro regreso no dejéis de decírmelo. Intentemos, eso sí, que sea un tema que pueda interesar, no solo a quien lo sugiriera, sino a un grupo importante de lectores.

Felices vacaciones y que las disfrutéis a tope. Nos vemos el 6 de septiembre.


El Aristócrata

martes, 30 de diciembre de 2014

EL SOMBRERO PANAMÁ Y SUS MODELOS ESTRELLAS



De todos los complementos, incluidos gemelos y corbatas, por el que más he sentido atracción desde siempre ha sido por el sombrero. No cabe duda que vestir un sombrero puede dar, sobre todo al principio, algo de reparo, pero en cuanto se usa con frecuencia tanto tú como tu entorno se acostumbra a él y, al igual que ocurre con el pañuelo de bolsillo, se convierte en un complemento indispensable con cualquier tipo de vestimenta.

La falta de personalidad del hombre de hoy es, desde mi punto de vista, la gran culpable de que este complemento haya perdido el protagonismo que alcanzó años atrás. Y digo esto porque cuesta creer que alguien con un mínimo de gusto no sea capaz de ver la elegancia y la clase que trasmite un buen sombrero. Y eso por no hablar de cómo protege tanto del frío y la lluvia como del calor. 

No hace mucho tuve la suerte de visitar las instalaciones de Fernández y Roche y ver todo el proceso artesanal que conlleva la fabricación de un sombrero de fieltro. Y al igual que cuando uno ve como se hace un reloj manufactura, o incluso un “sencillo” paraguas artesanal, el valor que se otorga a ese producto es mucho mayor. Aunque los materiales utilizados cada vez son más sintéticos, sobre todo en los sombreros de baja calidad, disfrutar de un sombrero de piel de castor sigue siendo hoy todo un privilegio. Sin embargo, esta vez, y más teniendo en cuenta las altísimas temperaturas de los últimos días, no apetece mucho hablar de sombreros de fieltro sino más bien hacerlo de fedoras de paja-toquilla, o, aunque no usemos correctamente el nombre, de sombreros Panamás.

Aunque ya lo apuntamos en otra ocasión, efectivamente no resulta correcta esta denominación ya que solo hace referencia al lugar donde más se popularizaron por enviarse desde allí al resto del mundo y por el uso que también allí hicieron de él los trabajadores ecuatorianos que trabajaron en el Canal. Por ello, la denominación más exacta debería ser la de sombrero Ecuatoriano, y no ni la de Panamá ni la de Montecristi, ya que Ecuador fue el país que los vio nacer y donde se han fabricado, principalmente en Montecristi y en Cuenca aunque no solo allí, los mejores sombreros del mundo de paja-toquilla. De hecho, se dice que Ecuador es el único país que reúne las condiciones necesarias, por la riqueza de los minerales de su suelo, para el cultivo de la planta de paja toquilla. Quizás por ello no sea de extrañar que la Unesco reconociera finales del 2012 al tejido tradicional del sombrero de paja toquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

No es mi intención aburriros con el arduo proceso que conlleva realizar un sombrero de paja toquilla de manera artesanal sino centrarnos en hablar de los que son para mi son los cinco modelos más especiales de este estiloso sombrero. Indudablemente, además del diseño de cada uno de ellos influirá mucho en su belleza final también la calidad de terminación del mismo. Bastará con ver el típico sombrero “Panamá” que se vende en los comercios de playa por menos de treinta euros y otro elaborado con multitud de filas de hilos o fibras de toquilla para ver, sin necesidad de ser ningún experto, la gran diferencia.

Para conocer la calidad de un sombrero Panamá habrá que contar el número de filas de paja-toquilla por pulgada. Un sombrero de unas veinte filas tendrá una calidad mucho mayor que la de la mayoría de los sombreros que se venden hoy en día. Si cuenta con 25 será de una gran calidad y si tiene treinta o más estará más cerca de una pieza de coleccionista que de un complemento creado para protegerse del sol. Es cierto que hay, muy pocos pero los hay, sombreros Panamá con cincuenta filas de hilos de toquilla por pulgada pero estos además de ser objetos destinados a coleccionistas tienen un precio prohibitivo (siempre superior a 20.000€) y su construcción requiere de unas manos súper entrenadas. Igualmente, el grosor y tamaño de las fibras determina a qué tipo de sombrero se destinarán unas y otras. Cualquiera sombrero de Panamá de calidad superior necesitará de un tejedor a tiempo completo durante un mínimo de dos meses de trabajo. De hecho, los más reputados tejedores ecuatorianos no fabrican más de cinco sombreros al año. 

En la confección de los sombreros Panamá intervienen tanto hombres y mujeres. Los primeros se especializan en la cosecha y el transporte de los tallos desde la montaña hasta el pueblo. Las mujeres se centran en el procesamiento de la paja-toquilla limpiando, desvenando, armando tongos, cocinando, secando y armando los bultos para la posterior venta.

El proceso es sencillo en lo referente a las fases necesarias para terminarlo pero arduo en lo concerniente la técnica a emplear. Intentemos resumirlo: después de cortar los tallos, estos se abren para sacar de ellos las fibras, cuanto más finas mejor, y clasificarlas por grosor y tamaño. Después viene el periodo de cocción, donde se introduce la “paja” en una olla, que es calentada con leña, azufre y carbón, y que se hierve en pailas gigantes de cobre a 100 grados centígrados durante unos cinco segundos, siendo el humo lo que le da su color natural beige. La finalidad de eliminar la clorofila de la planta es hacer desaparecer el color verdoso de la misma. Secando la paja esta se blanquea por la influencia de los rayos ultravioletas del sol, se requiere un mínimo  de un día para que se seque bien; de lo contrario, por ser fibra vegetal, se podría podrir. Posteriormente, la paja es colgada al aire libre en cordeles para que se seque totalmente. Una vez seca se empieza a tejer. 

El proceso de cosido comienza tejiendo las dieciséis pajas que forman la plantilla del sombrero. Para tejer estas se utiliza un trípode de madera donde se coloca la horma. La tejedora va tejiendo ayudada de otra horma que se pone en el pecho. Una vez formada la plantilla se coloca en un molde para seguir tejiendo la copa y la falda. Concluido esto, los sombreros se dejan secar al aire libre y se apalean sobre una piedra con azufre que se muele a medida y que se apalea para suavizar los sombreros. Después de apaleado el sombrero, se limpia para quitar el azufre y se coloca sobre un molde para proceder al planchado y eliminar las arrugas que se pudieran haber formado.

1- Derby

Los sombreros cuya ala no es deformable, como en el caso de los clásicos fedora, sino rígida transmiten mayor formalidad. Igualmente, las copas que no se hunden sino que también cuentan con una forma definida dura transmiten un aspecto más serio. El Derby, es un sombrero difícil de encontrar y quizás por ello sea todavía más especial. Más de ciudad que de calle, es un sombrero perfecto para vestir con traje o con cualquier atuendo al que queramos aumentarle su seriedad. Como con todos los sombreros cuya forma viene definida de casa se corre el peligro de que cualquier golpe, manotazo o pisotón termine arruinándolo. Si bien ese golpe que a lo mejor lo podría resistir un sombrero de fieltro no lo hará, por el contrario, uno de paja toquilla ya que este material es mucho más delicado.

2- Fedora
Cualquier amante del cine de los años cuarenta habrá visto el protagonismo que adquirió este modelo Panamá en la gran pantalla. A pesar de que aquellos fueran sus años dorados hoy todavía sigue siendo el modelo más vendido a nivel mundial. Este modelo de sombrero puede adquirir diferentes  nombres según sea el ancho de su ala y de su copa. No obstante, independientemente del nombre que se le dé todos pertenecen a la misma rama. La principal ventaja de este sombrero es su gran versatilidad. Tanto acompañando al traje en la ciudad como haciéndolo a un conjunto de lino en un chiringuito de playa, el fedora Panamá sacará lo mejor de ellos. Como única pega decir que al ser el modelo de sombrero más exitoso su uso está muy extendido tanto entre los amantes de los buenos sombreros como entre los que no diferencian un sombrero de una gorra de béisbol.

3   3- Homburg
Mi sombrero preferido, tanto en su modelo de pelo castor como en su versión de paja toquilla. Si el modelo de fieltro es el más formal de todos los existentes, solo por detrás del sombrero de copa, y perfecto, por ejemplo, para asistir a las aperturas de las sesiones de ópera, la versión Panamá es muy idónea para acompañar a los atuendos más formales en el verano. Aunque, al igual que ocurre con el Derby, no se trata de un sombrero flexible y se diferencia de aquel en que su copa queda partida en su parte de arriba y las alas se inclinan hacia arriba. Como ocurre también en su versión de fieltro, este sombrero está pensado para los verdaderos amantes de los sombreros que tienen varios sombreros de estilo más casual en su armario ya que su uso es bastante reducido.

4   4- Optimo
Sin lugar a dudas uno de los grandes clásicos del Panamá. Relacionado históricamente, debido en parte a la influencia del cine de los años 30, con los grandes safaris y con los colonizadores, este modelo es de una belleza y clase incomparable. Bastará verlo acompañando a un buen traje para repensarse mucho facturarlo dirección a cualquier safari en Kenia. Aunque también se puede encontrar con las alas rígidas como en el Homburg, resulta más natural con su ala flexible. Aunque ahora los sombreros Panamá se enrollen sobre sí mismos, en Ecuador el sombrero de paja toquilla era un complemento muy extendido y para nada exclusivo. Por ello, a quienes lo vestían no les importaba doblarlo sobre sí y guardarlo en cualquier sitio. Al hacer estar operación de forma reiterada en la copa del sombrero se terminaba marcando la raya sobre la que se doblaba. Hoy los Optimos con ese detalle recuerdan al aspecto que adquirían los originarios sombreros Panamá tras un uso reiterado.

5- Havana Fedora
Aunque todo amante de los sombreros debería tener al menos un modelo fedora, hay que reconocer que su ala de generosas dimensiones no gusta a todo el mundo por igual y tampoco sienta igual a una persona joven que a otra mayor. Y el modelo Havana viene un poco a intentar resolver este problema. Parecido al fedora en su copa no se forma la clásica forma de isla y los ángulos están menos marcado y son más naturales. Igualmente, su ala más corta lo hace  más juvenil. Es también el mejor modelo para personalizarlo con una cinta con nuestros colores preferidos. Aunque no deslucirá a ningún conjunto en la ciudad, es acompañando a los atuendos más informales, incluido los tejanos, cuando adquiere todo su esplendor.

El Aristócrata

viernes, 26 de diciembre de 2014

NORMAN VILALTA, LAST AND FIRST FITTING II


Más de un mes después de nuestro primer encuentro con Norman Vilalta, encuentro donde además de tomarse las medidas de ambos pies se empezó a definir lo que podría ser el diseño final del zapato, volvimos a quedar con él para ya probar el primer zapato de prueba.

Pero antes de este vernos, Norman realizó en su taller de Barcelona las hormas de madera - ateniendo a las medidas individualizadas de cada pie - y sobre ellas montó las pruebas que hoy traemos a estas páginas.

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Como ya comentamos en su día a pesar de que no sean pocas las casas de zapatos que anuncien la elaboración de zapatos a medida estas los realizan sobre hormas estándar y no sobre hormas individualizadas que atienden solo a unas medidas especificas. Al contrario de lo que ocurre en la sastrería donde el MTM no termina de despegar, en la zapatería artesanal cada vez este tiene un espacio reservado mayor. Esto se justifica en el hecho de que en el MTM el cliente puede elegir entre diferentes tipos de hormas según sean sus gustos. Si a esto añadimos que dicho cliente cuenta con unos pies más o menos normales, y un presupuesto algo más ajustado, entonces se hace fácil entender el porqué del auge del MTO en la zapatería artesanal.
Sin embargo y a pesar de que la zapatería MTM represente hoy una opción de lo más interesante, es la zapatería 100% a medida y a mano la cúspide del refinamiento y la comodidad. Es esta, además de medirse meticulosamente cada centímetro de cada pie, se diseña un zapato desde cero y solo atendiendo a los deseos y gustos de un cliente. Esto hace que sea prácticamente imposible el que existan dos modelos iguales de zapatos. Y este es el motivo por el que la zapatería a medida cobra incluso más sentido que la sastrería artesanal. Un cliente MTM y un cliente bespoke que entren en la misma sastrería pueden, de escoger la misma tela,  salir con un traje que parezca, a priori, similar. Sin embargo, en la zapatería a medida esto es prácticamente imposible al poder elegir cada cliente un diseño tan particular que nada tenga que ver con los que antes ha realizado el zapatero artesano.
Y valga el ejemplo de los zapatos de este artículo. Si bien queríamos un tipo Oxford por su clasicismo y elegancia también queríamos uno con dos tipos de pieles, de dos colores y un patinado negro degradado. Y si además se podía adornar la puntera y las palas con algún picado personalizado mejor que mejor. Y si esto eran nuestros deseos respecto al diseño de las pieles, el de la horma y la suela no era menos particular.

Conseguir un zapato estilizado contando con un pie estrecho puede ser relativamente sencillo pero hacerlo con un pie normal o algo ancho no es tan fácil ya que el estrechar bastante el zapato desde la parte más ancha del pie a los dedos suele dar como resultado una punta puntiaguda muy poco estética. Sea por genética o por no haber abusado nunca de las zapatillas deportivas el hecho es que me podía permitir apostar por un zapato con una horma relativamente estrecha, con una puntera muy baja y redondeada y con un recogimiento lateral también bajo; todo ello buscando la harmonía de toda la pieza. Y si todo esto era importante, todavía lo era más el diseño de la suela. No todos los pies pueden apostar por el mismo tipo de suela ya que cada uno apoya de una manera diferente y cada uno encuentra su comodidad cuando descansa en un ancho u otro de suela en un tipo u otro de tacón o cuando lo hace en un punto u otro concreto del interior del zapato.
Como ya comentábamos en el artículo que escribimos sobre la toma de medidas, Norman tras estudiar la fisionomía de nuestros pies y escuchar nuestros gustos nos diseñó una suela muy especial, muy personal y con un diseño increíble destacando por su gran estrechez en el puente del pie y por su asimetría en la planta ancha del mismo.

Obviamente, parece claro que de acudir a la zapatería MTM conseguir esto se antojaría muy difícil. Incluso de ir a un gran zapatero artesano no sería fácil. Solo un zapatero arquitecto que sea un creativo, escultor, pintor y hasta lo suficientemente psicólogo como para interpretar la personalidad de su cliente puede conseguir traer a la vida ese zapato que solo visualiza el subconsciente y los deseo del cliente.
Aprovechando uno de los viajes de Norman a Madrid nos vimos para probar la primera prueba y afinarla lo suficiente como para emplazarnos en un mes y entregarnos un zapato similar en medidas al definitivo; zapato este último que probaremos durante una semana antes de que se confeccione el definitivo. En este segundo encuentro lo primero que hicimos fue repasar un boceto que nos adelantó Norman vía correo postal unos días antes. Al querer combinar dos tipos de pieles, Norman dibujó el mismo zapato en dos plantillas y en una de ellas recortó el espacio correspondiente a donde iría la segunda piel para poder jugar con todas las pieles que nos envío superponiéndolas en la plantilla y elegir la que mejor combinaba con el negro principal del zapato. Igualmente, esta sobre-posición nos sirvió para jugar con los punteados de las palas que Norman dibujó en una de las plantillas y poder escoger el que más nos gustaba.
Entre las pieles que nos mandó había varias azules, todas ellas, por supuesto, de pieles naturales, y alguna gris. Aunque todavía tenemos la segunda prueba antes decidir el color definitivo, parece que la piel azul más oscura y “eléctrica” será la escogida.

Para la prueba Norman trajo dos modelos de “zapatos” algo diferentes, uno para el pie derecho y otro para el izquierdo. El motivo era que pudiera ver dos modelos de puntera y de pieles diferentes. Ambos pies habían sido montados sobre sus respectivas hormas y era difícil una vez puestas ver diferencias entre una y otra. Viendo los dos en la mano, así como un zapato terminado parecido al que podría ser en un futuro el nuestro, fue fácil decantarnos por la terminación de uno de ellos.
Las pruebas se realizan con pieles diferentes a las que se montarán en el zapato definitivo. Estas son de menos calidad y más baratas y sirven perfectamente para afinar las medidas tomadas en la primera prueba. De haber confeccionado la prueba con las pieles definitivas estas se tendrían que tirar ya que cualquier modificación de medidas obligaría a descoser, cortar y volver a coser ese bloque. De hecho, los zapatos que vemos aquí solo sirven para afinar en ellos las medidas de los pies y pasar las mismas a las hormas de madera. Luego se tiran.
Con los zapatos puestos y de pie, Norman palpa todo el pie y va haciendo anotaciones sobre la piel de cada zapato. Mientras te hace preguntas sobre cómo lo sientes desde en la planta hasta en el comienzo de los dedos se van haciendo anotaciones para que no sobre piel pero sin que quede tan ajustado que al caminar pudiera llegar a molestar. En estos zapatos, si bien todavía no están cosidas las suelas (esto se hace luego en la segunda prueba) el cambrillón sí está formando parte de la suela ya que sin él, según nos cuenta Norman, sería muy difícil hacerse una idea exacta de cómo queda el zapato ya que al ponérselo se deformaría.

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Con todas las correcciones apuntadas sobre las pieles ambos pies se está ya en disposición de pasarlas a las hormas. Con estas claras y con algunas otras escritas en una cuartilla nos emplazamos a vernos antes de marchar de vacaciones y hacer la segunda prueba.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Cómo puedes ir vestido a una cena de nochebuena con la familia

Lo más temido en navidad llega, los eventos familiares, o por el contrario los más esperados, depende de como lo quieras ver. El caso es que, tanto si te gustan como si no, son momentos muy especiales en los que debes llevar un look que esté acorde con la ocasión. Continúa leyendo para saber cuál es el look que debes llevar.

Este tipo de cenas o comidas, depende de la casa y familia, suele celebrarse en casa. Ya sea en la tuya propia o en la de tus abuelos, tíos, padres, hermanos… Las opciones son muchas como miembros componen la familia. Y aunque no deja de ser una ocasión especial, el estilo de tu ropa debe ir a medio camino entre lo casual y lo formal. En base a lo dicho anterior mente aquí te dejo algunas prendas con las que confeccionar tu estilo:
Índice del artículo:
  • Jerseys Navideños
  • La informalidad del blazer
Una de las ocasiones en las que puedes desempolvar tu divertido jersey navideño del armario, es esta. A tu abuela segurísimo que se le cae la baba contigo y los más pequeños de la familia querrán estar todo el rato jugando contigo. Sin embargo, puedes ser el blanco del cuñado bromista, pero que más te da, los jerseys navideños son tendencia, por lo que no esperes a abril para ponerte uno. ¡Aprovecha!

Jerseys Navideños


¡Molan verdad!, el primero es de TopMan y el segundo de Asos. Topman con tonos rojos y con los detalles compuestos por renos y el de Asos apostamos por grandes estrellas en la nieve. Combina este tipo de jerseys con una camisa oxford básica en blanco o en tonos pastel. Prescinde de corbatas o pajaritas que estos jerseys ya son lo suficientemente llamativos por sí solos.

La informalidad del Blazer

Si la opción del jersey navideño no te convence, siempre puedes elegir un Blazer. Mi sugerencia es que aportes un toque menos serio con prendas informales. Este blazer de tercio pelo de ZARA combina a la perfección con unos vaqueros e incluso, con unas zapatillas de deporte. Pero no con las que haces deporte en el gimnasio, sino con las que sales a pasear o a tomarte algo. Si ves que no te convence este color, te dejamos otro blazer, en color gris, un toque un poco más serio de Pull and Bear.

martes, 16 de diciembre de 2014

LINEN SUIT FINAL FITTING



Hace unas semanas hablábamos de la primera y segunda prueba del traje a medida. Si la primera, como ya apuntábamos, es una prueba básicamente para el sastre, siendo el cliente un mero espectador, en la segunda el traje está mucho más adelantado sirviendo esta prueba tanto para que el sastre afine la prenda como para que cliente le indique sus deseos de cara al resultado final.

Y después de estas el momento definitivo: la tercera y, normalmente, última prueba. En esta prueba el traje debería estar ya listo para entregarse al cliente y si las pruebas anteriores se han llevado a cabo con acierto al sastre no le habrá importado coser los ojales y haber fijado el largo definitivo tanto de las mangas como del pantalón. Por ello, si en la segunda prueba comprobamos que hay algo que necesitará un chequeo posterior, asegurémonos de indicarle al sastre que no cosa los botones ni los ojales y que nos importará acudir a una cuarta prueba. De hacerlo así, en la tercera prueba todavía podremos hacer alguna modificación menor como precisamente en el largo de las mangas o incluso en el diámetro de la boca del pantalón.
En esta tercera prueba deberemos cerciorarnos de todo el resultado probándonos tanto la chaqueta como el pantalón y así poder garantizar que todo ha quedado a nuestro gusto. Nos moveremos con él por si en algún sitio nos pudiera resultar incómodo. Igualmente, nos miraremos en el espejo solo después de haber estado con él un rato puesto. Solo así podremos hacernos una idea aproximada de cómo nos quedará un día normal tras haber pasado con él unas horas puesto. La realidad suele confirmar que la pose que adoptamos delante del espejo es siempre artificial y poco tiene que ver con la que se adquiere un día normal lejos de la sastrería. Por ello no nos de reparo a pasear con él, a sentarnos, a levantarnos y a volvernos a sentar y levantar. Esto es lo que haremos un día normal y solo después de hacerlo varias veces sabremos nuestra foto real con el traje.

El pantalón, a no ser que llevemos tirantes, termina siempre cayéndose algo; algo que ocurre incluso llevando cinturón. La chaqueta se suele mover, las mangas encoger una vez asentada la tela en el interior del codo, el pantalón formar arrugas etc. Por ello, si nos plantamos delante del espejo justo al salir del cambiador lo que veamos en él y lo que veamos en el de nuestra casa a las diez de la noche poco puede llegar a parecerse. 
Observaremos como hay sastres que en esta prueba se ayudarán de un pequeño empujón de las solapas para abajo para ajustar el cuello de la chaqueta. Si bien nunca está de más cada determinado tiempo darse ese pequeño tirón para abajo, si vamos a tener que hacer esto continuamente para que el cuello no se desboque e está claro que nuestro sastre tiene que afinar ese cuello antes de entregarnos el traje. Igualmente, otro gesto que busca tener que mandar de vuelta el pantalón al taller es dar un tirón al largo del pantalón para hacer desaparecer posibles arrugas. No obstante, una vez fuera de casa a nadie le vamos a pedir que nos tire del bajo del pantalón cada vez que aparezca una arruga. Por ello si paseando por la sastrería vemos que se insinúa alguna arruga, tengamos claro que fuera de ella esas arrugas sólo se acentuarán y se harán mucho más visibles.

Independientemente de lo anterior uno debe ser también consciente de las ventajas e inconvenientes de cada tela no pudiendo pedir el mismo resultado a unas que a otras. Por ejemplo, de haber elegido un pesado tejido de Tweed debemos saber que nunca su comodidad o ligereza será similar al de uno de lino o de seda. En cambio, en el Tweed no se formarán arrugas y su corte y aspecto final estará más cercano a los gustos de los más puristas y de quienes no compran aquello de que “la arruga es bella”.
Al contrario del Tweed o las franelas, quienes hayan escogido un traje de lino deberán estar dispuestos a sacrificar parte de la perfección de las telas pesadas por un aire que dista mucho del que aportan aquellas; aire que no es ni mejor ni peor sino sencillamente diferente. Por ello, si optamos por una ligera y “arrugada” tela de lino hay que estar preparados para al mirarnos al espejo a la noche no encontrar en el espejo el mismo mensaje que a la mañana. Será también un bonito y elegante mensaje, pero un mensaje muy diferente al que nos enviaba meses antes con nuestros trajes de lana. Por ello, si lo que buscamos es mantener el pantalón sin arugas o sin que se doble visiblemente en la rodilla o en los codos no optemos nunca por este material. Sencillamente si buscamos una caída totalmente limpia en mangas, faldones etc. está claro que lo que veremos en el espejo al llegar a casa, o incluso al mismo salir a la mañana, no nos va a gustar. De meternos cualquier cosa en los bolsillos se notará, como también se notará de optar por el tiro alto de tirantes a qué lado cae la “masculinidad” de su propietario. Por el contrario, si lo que perseguimos es una belleza diferente, no guiada por la perfección de líneas pero sí por supuesto también por una buena hechura y un aire fresco y desenfadado, este tejido nos va a cautivar.
Quienes escojan un color similar al del traje de este artículo lo harán con la idea de vestirlo cuando más apriete el sol. Por ello, no parece tener mucho sentido este tres piezas. No obstante, los tres piezas siempre me han parecido muy elegantes y con los fuertes aires acondicionados no veo inconveniente de poder seguir disfrutando de ellos incluso con estas altas temperaturas. Además, de tener que pasar un lago rato alejados del maravilloso invento de Willis Haviland bastará con dejarlo colgado en el armario hasta que se presente una ocasión más propicia.

Sinceramente me parece bastante desalentador que teniendo el maravilloso clima que tenemos en España y unos maravillosos y alegres tejidos se salga en masa a la calle a las doce de la mañana y en pleno mes de Agosto con un traje azul marino de algodón como si se fuese asistir a una boda un sábado a la noche.
Esperando haber conseguido que con la realización de este trajebespoke al menos algunos os hayáis replanteados la fealdad de la arruga del tejido de lino os deseo lo mejor para estos últimos días de junio.


El Aristócrata

sábado, 13 de diciembre de 2014

COMPLEMENTOS: EL KIKOI



Esta semana El Aristócrata cambia un poco la temática de sus artículos así como su momento de publicación para dar entrada a dos artículos que esperemos sean de vuestro interés. Hoy publicamos uno sobre un complemento imprescindible en cualquier playa o cala donde se cuide mínimamente la vestimenta: el kikoy. Más allá del estilo de este complemento el que con la adquisición de cualquier kikoi deKIKOYLIVE se ayude a muchas familias keniatas a salir adelante justifica el hacernos eco de ellos. Este artículo nos acompañara hasta el miércoles 18, momento en el cual daremos entrada a una nueva temática en nuestro Blog: “De paseo por los mejores restaurantes de nuestra geografía”. Nuevamente el sábado 21 volveremos a traer a esta página un artículo sobre alguna temática relacionada con el bespoke. Esperando que os guste el cambio de esta semana, recibid un cordial saludo.
Los kikois, también conocidos como kikoys, son originarios de África, concretamente del Este del continente donde su vestimenta se remonta a más de tres siglos atrás. Quizás sea por su larga historia por lo que ya el primer diccionario oficial de swahili definía la palabra Kikoi como “envolver, rodear o enrollar”.

Fue el hombre, al contrario de lo que se pueda pensar, quien popularizó en sus orígenes su vestimenta enrollándoselo alrededor de la cintura en forma de pantalón buscando cierta frescura en medio ese sol abrasante de África. Concretamente fue su forma de llevarlo en forma de pareo la que llamó la atención de la mujer quien no dudó en ceder al encanto de esta prenda y usarlo desde para proteger su cabeza para transportar bandejas de comida hasta para llevar a los bebes en su espalda.
Sus usos hoy han aumentado y convirtiéndose el kikoy en el Rey indiscutible de las playas más chic del mediterráneo. Su relajado estilo, su ligereza así como la suavidad que proporciona su puro algodón ha desbancado a la pesada y hasta a veces poco vistosa toalla.

Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los kikois que se venden en Europa, los kikoys de KIKOYLIVE están todos fabricados artesanalmente en Kenia, país que los vio nacer. Están confeccionado en algodón 100% keniata, no destiñen, no pierden el color con el paso del tiempo y sus extremos están rematados a mano en forma de trenzas.

Desde KIKOYLIVE creemos en la importancia de mantener su forma rectangular original así como los primeros diseños y colores que inspirados en la costa del país fueron testigo de su nacimiento. Y si siempre tuvimos claro que nuestros Kikoys tenían que obedecer a la idea originaria de esta prenda, más convencidos estábamos todavía de que tenían que fabricarse exclusivamente por personas locales y utilizando solo los métodos originarios.
Nuestros kikoys están fabricados en las afueras de Nairobi por una pequeña comunidad de mujeres swahili lo que hace que con la comercialización de cada Kikoi se esté ayudando al mantenimiento de sus tradiciones y a darles la oportunidad de sacar adelante sus no pocas veces numerosas familias.

Nuestra oferta de kikoys comprende una gran variedad de colores y diseños para hacer las delicias tanto de los hombres como de las mujeres. Con uno de nuestros kikoys se podrá acudir a la cala de moda preferida además de sin tener que llevar a cuestas una pesada toalla también haciéndolo con gran estilo. Igualmente, nos permitirá descansar sobre él mientras leemos nuestra novela favorita y protegernos de esa suave brisa que trae la caída del Sol.

Para aquellos que lo prefieran hemos seleccionado unos pocos kikois-toallas para poder disfrutar de un cierto confort extra sin perder ni un ápice el estilo relajado y desenfadado de esta prenda. Y todo siempre con el objetivo de hacer del comercio justo la bandera de nuestra idea.
Desgraciadamente a día de hoy, debido a su artesanal modo de fabricación y al arduo proceso de envío, contamos con sólo cincuenta kikoys entre los clásicos kikoys y los kikoys-toallas.

Gracias por confiar en nosotros.
El equipo de KIKOYLIVE

martes, 9 de diciembre de 2014

EL CÓDIGO NO ESCRITO DE LA ELEGANCIA



Las normas más importantes del vestir del hombre poco o nada hablan de hacerlo de una u otra manera. Y es que sencillamente, la verdadera elegancia no la otorga el seguir unas u otras pautas. La verdadera elegancia, esa virtud tan escasa en nuestros días, es, por el contrario, un código de normas no escritas que han pasado de padres a hijos. Normas que se han aprendido en casa o que se han llegado a dominar observando a esos caballeros que las tenían interiorizadas desde su infancia. Normas todas ellas que no aparecen en los libros de moda sino que lo hacen en las biografías de los hombres más elegantes y educados de la historia.

Si bien conocer las nociones básicas sobre cómo combinar colores, estampados o cómo escoger la mejor hechura para nuestro físico, es algo, sin duda alguna, importante, son las normas no escritas las verdaderamente responsables de separar a quien se esfuerza por ser elegante de quien sencillamente lo es.
La elegancia es una actitud, un comportamiento concreto frente una situación determinada, la naturalidad con la que andamos, la facilidad con la que hablamos e incluso la destreza con la que escribimos. Es una forma de vida asimilada y no forzada, una manera de afrontar el día a día sin tener que parar a pensar qué corbata escoger o cuál es el zapato que mejor combina con nuestro traje. Y es que la elegancia no es otra cosa que naturalidad, sencillez y saber estar.

Son precisamente esas normas que han pasado de generación en generación, independientemente del caso omiso que hoy se haga de ellas, las responsables de separar el trigo de la paja. Es curioso observar como no hace tantos años las invitaciones no se llenaban, como sí lo hacen hoy, de frases del tipo “smart casual”, “formal dress”, “business standard”, “longe suit” y un largo etcétera; frases todas ellas con las que hoy se intenta evitar que los invitados desentonen con la formalidad o informalidad del acto. 
Hasta bien pasada la II Guerra Mundial, momento de inflexión en la vestimenta masculina, los señores eran perfectamente conscientes de aquello que tenían que vestir y no necesitaban a nadie que se lo recordase. Con prestar atención a la formalidad del acto y a la hora en que este se fuera a celebrar, se sabía cuál era el conjunto más apropiado para la ocasión. 

Eran tiempos donde no era necesario recordar que la noche requería de conjuntos oscuros o que no se podían vestir zapatos marrones en un acto formal y mucho menos hacerlo en ausencia de luz solar. De todos era conocido que el presentarse en una boda con esmoquin produciría, en el mejor caso, las risas del resto de invitados, que las camisas de cuadros se debían reservar para el fin de semana y nunca para las ocupaciones en la ciudad y que en los actos más formales había que decantarse por corbatas lisas y sin diseño alguno.
Aquellos señores habían aprendido de sus padres, y corroboraban en la calle, que los zapatos negros lisos de cordones eran la única opción para el chaqué y que si las camisas blancas había que reservarlas para la noche, las azules claras tocaba guardarlas para el día. Sabían de lo inapropiado del uso de gafas de sol en sitios cerrados, de la falta de respeto que suponía desprenderse de la chaqueta o desabotonarse el botón del cuello de la camisa y, por supuesto, nunca se hubieran podido imaginar que sus homólogos, menos de un siglo después, llegarían incluso a saludar a un Jefe de Estado con una gorra de béisbol en la cabeza.
Nada de esto ha quedado escrito y, sin embargo, estas normas son la verdadera esencia sobre la que construir no solo la base de la elegancia sino también las muestras de respecto hacia los demás. Normas todas estas que nada tienen que ver con una posición económica concreta sino solamente con la cultura y educación adquirida a lo largo de los años.

El Aristócrata 

domingo, 7 de diciembre de 2014

MEN’S FASHION RISKS WORTH TAKING

The only thing better than a well-dressed man is a well-dressed man who isn’t afraid to step out of the box. We humans have a strong instinct towards self-preservation, which means we tend to stick with what’s familiar and safe. When you’re on a safari or hacking your way through the Amazonian rainforest, that inclination is a good thing.
When it comes to fashion, it’s boring. Sure, you may commit a faux-pas here and there, but the only way to reach your full fashion potential is to be fearless.
Next time you’re feeling daring, trying one of these style risks and prepare for glory.
Colour Blocking
color-blockingBold colours are high on the risk list for many men, which makes the colour blocking trend feel particularly daunting. Colour blocking uses two or more solid segments of colour in a single outfit in a mix of warm, cool, or complementary tones.
Here is where the colour wheel from art class comes in handy.One approach to colour blocking blends shades from either a warm or cool palette, and anchors them with neutral tones. A second approach uses complementary/contrasting colours – opposites on the colour wheel – to give an outfit a bright but harmonious look.
Don’t be afraid to pair clashing colours, but mix no more than 3 or 4 in one ensemble.
White Suit
white-1Believe it or not, you can rock a white suit without looking like Colonel Sanders, John Travolta in Saturday Night Fever, or anyone on the set of Miami Vice. It’s a dandified, devilishly stylish look that’s criminally underused.
Think of it as the summer equivalent of your grey and navy suits – a neutral that’s seasonally-appropriate and versatile. As per usual, the suit must be well-fitted first and foremost.
Then you’re free to experiment – team it with a tee for a dressed-down occasion, wear it with a gingham shirt for a more formal event, and separate the jacket and trousers for even more sartorial possibilities.
Two-Tone Shoes
two-tone-shoesTwo-tone shoes are a smart choice when you want to take a simple look to the next level with minimal effort. The most famous two-tone shoe is the spectator, allegedly first designed by legendary English footwear maker John Lobb.
Wearing a two-toned shoe adds a distinctly retro feel to a modern outfit, so avoid anything else with a vintage look unless you’re deliberately trying to create a costume. Otherwise, the footwear world is your oyster and you can be as audacious or as safe as you want to be in your colour choices. Consider mixing materials while you’re at it.
Colourful Socks
colorful-socksSocks are one of the smallest garments that can have a big impact on an outfit. They’re also one of the most inexpensive ways to rev up your getup. Block colours are the easiest place to start. Try to pick out accent colours in your look and contrast or complement your socks accordingly.
For slightly more advanced levels of sockery, try rocking a pair with a print or pattern. The sky’s nearly the limit, just don’t match a pattern that’s already in the rest of your look. If you’re wearing an argyle cardigan, save the argyle socks for another day.
Wearing Your Watch On The Outside Of Your Cuff
watch-cuffWe can practically hear your confused cries of “Huh?” through the screen, but hear us out. On one hand, wearing a watch on the outside of your cuff looks innovative and unique – the perfect expression of sprezzatura. But on the other hand, it’s simply a practical move.
If your watch is on the outside, you don’t have to worry about it being too big to fit underneath and you don’t have to peel away your clothing in order to tell the time. Besides, why hide your carefully chosen timepiece beneath layers of fabric when you could show your good taste off?
Gilet Under Your Suit Blazer
gilet-2During the cooler months, layering is the name of the game. The shirt-jumper-jacket look is most men’s go-to, but for the guy who’s looking for something a little more unusual, there’s another option: the gilet. The gilet can be worn as an outer layer, but it’s equally interesting (if not more so) as a mid-layer.
Look for one that’s fitted and not too puffy, then pop it between your shirt and your suit blazer for a new twist on office attire. Just remember to take it off when you get indoors.
The Document Satchel – aka Man Purse
document-satchelsYour father carted around a bulky black briefcase. In your university days, you carried a nylon laptop bag (or maybe a messenger bag, if you were an especially stylish student). Neither of those will do now.Every man needs a reliable and sophisticated work bag. Throwing a backpack over your suit simply won’t do, nor will stuffing important papers into your pockets.
The answer is a document satchel, which is both functional and a stylish way of maintaining your professional image. If anyone dares call it a purse, tell them you can’t hear them over the sound of your corner office.
Wearing A (Proper) Hat
Panama Hats
The fedora catches a lot of flak these days, but well-dressed gents aren’t afraid to rock a hat no matter what the Internet says. First, familiarize yourself with the many hat styles available to you. If you think headgear begins and ends with the fedora, you have much to learn. Then figure out what works with your facial features and your hairstyle.
A hat is an adventurous, original accent – but remember that the hat doesn’t make the outfit, the hat completes the outfit. If the hat is wearing you, something needs to change.