lunes, 31 de julio de 2017

EL ESMOQUIN DE CHAQUETA BLANCA



Pocas cosas evocan más el verano que el esmoquin de chaqueta blanca. Su origen se remonta a los años 30 cuando adinerados americanos pasaban sus vacaciones en lugares de clima tropical y a la noche vestían este en lujosos resorts al aire libre o en fiestas a bordo de elegantes cruceros. 

Este tipo de esmoquin recibe en inglés el nombre de Classic Warm-Weather Black Tie por deberse vestir, según protocolo americano, únicamente entre el último lunes de mayo y el 1 de septiembre. En el Reino Unido, por el contrario, este conjunto está considerado como demasiado informal y su uso está mal visto en cualquier época del año. 
La informalidad achacada a esta prenda por los británicos quedó muy bien estampada por la entonces revista de referencia Esquire cuando afirmó que nunca se debería vestir un esmoquin blanco en ciudad “al menos que se tuviera una servilleta en el antebrazo o un saxofón entre los labios”. De ahí que si poco correcto resulta casarse con un esmoquin negro totalmente incorrecto resulte hacerlo con uno de chaqueta blanca. 

De estar en el lugar y momento adecuado, la chaqueta blanca – nada recomendable en las personas de reducida estatura - puede introducir un toque de originalidad y personalidad al esmoquin. Pocas pero importantes diferencias existen entre el esmoquin de chaqueta negra y el de chaqueta blanca. Si en la chaqueta negra, las solapas de pico resultan más formales, en la blanca las redondeadas son más acordes con su aspecto informal. Esta última chaqueta sigue necesitando del obligado pantalón de esmoquin negro y de los zapatos conocidos como “opera pumps”. 
De decantarnos por una chaqueta de hilera sencilla, el fajín es obligatorio. El fajín negro resulta siempre una opción segura, aunque los más dandis encontrarán en la informalidad de la chaqueta blanca el fajín de color o estampado el perfecto compañero con el que incorporar un toque de color en el conjunto. De hecho, en los años 40 era frecuente ver esmóquines blancos con un fajín granate combinando con una corbata de lazo del mismo tono. De querer optar por un chaleco blanco, opción muy popular entre los años 30 y 70, resulta entonces aconsejable decantarse por la chaqueta de solapas de pico y camisa de cuello diplomático; a ser posible de seda. 

En la chaqueta cruzada, sin embargo, se debe prescindir de todo tipo de fajín. A pesar de hablar de chaqueta blanca los tonos hueso o crema son a la larga una mejor opción al no volverse amarillentos. Igualmente, no debería sorprendernos si el sastre nos recomienda un tejido de lino, gabardina o algodón en lugar de la popular lana. Prefiramos uno u otro tejido, huyamos siempre de tejidos sintéticos ya que, entre otras cosas, no transpiran igual. 
Al contrario que en la chaqueta negra, en la blanca las solapas no aparecen cubiertas de seda sino que están rematadas en la misma tela que el resto de la chaqueta. Siguiendo con el mensaje sport de este conjunto, la camisa de cuello estándar resulta más coherente que la de cuello diplomático. No obstante, hoy como siempre, la corbata de lazo negra, a ser posible del mismo tejido que el fajín, sigue siendo la opción más elegante; y por supuesto nunca debería aparecer pre-anudada. 
Tirantes blancos, pañuelo blanco de seda o, en su lugar, uno de color que combine con la botonadura tipo joya son complementos que siempre agradecerá este informal conjunto. De vestir este verano muchas noches de esmoquin, el de chaqueta de blanca se presenta como una alternativa francamente interesante. Aún así recordemos que este debería ser solo una alternativa al siempre más elegante, correcto y formal esmoquin de chaqueta negra. 

El Aristócrata

lunes, 17 de julio de 2017

LA ALEGRÍA DEL DOS PIEZAS



Reconozco que con el tiempo cada vez soy más amante de los dos piezas. A no ser que se trate de un traje de un estampado con cierta personalidad, de un corte especial o de un color fuera de lo común, los trajes de estampados lisos o de colores estándar, tipo azul marino o gris marengo, no me llaman particularmente la atención.

El dos piezas, sin ser nunca sustituto del siempre más formal traje entero, aporta un color, desenfado, estilo y alegría que ante el aburrimiento reinante de nuestras calles es siempre de agradecer. A pesar de su informalidad, el hecho de que cada vez vistamos peor consigue resaltar la elegancia de un buen dos piezas. No es mi intención desbancar el traje completo, este sigue siendo la opción más correcta en actos formales como imposición de bandas, bodas o recepciones oficiales. Sin embargo, en verano el relajamiento que se produce agradece muy mucho este conjunto. En estas semas de gran calor parece que se abre la veda para acudir al trabajo en chinos y camiseta. A pesar de lo frecuente de esta estampa, sigue siendo más correcto acudir con chaqueta aprovechando las múltiples variedades que brinda los muestrarios de los principales telares internacionales.  
Si en verano el tiempo libre nos ofrece la posibilidad de vestir dos piezas de estampados de lo más estilosos y atrevidos, el trabajo sigue exigiendo cierta formalidad y decantarnos mejor por colores vivos pero serios. Y con este propósito escogimos el conjunto que esta semana os traemos a esta página. La chaqueta de azul cielo, de lana, seda, mohair y lino de Drapers y de peso 290 gramos, y el pantalón de Holland & Sherry. 

La chaqueta aunque perfecta para usarse también en el mes de septiembre está confeccionada pensando en usarse en estas semanas de bastante calor. Además de tratarse de una tela muy traspirable y fresca, está cosida sin forro ni tampoco plastrón alguno. Esto que se traduce normalmente en una chaqueta más cómoda y ligera tiene el inconveniente de al no tener ningún tipo de entretela resulta difícil  conseguir la misma limpieza de líneas que se consigue en otra chaqueta con su forro y entretela. A pesar de dicha dificultad, el resultado ha sido francamente bueno. 
El corte es de hilera sencilla, de tres para dos botones, dos aberturas traseras, decorados los forros de los bolsillos con tela de camisa, con bolsillos en diagonal y forma de media luna. Los botones son de Holland & Sherry - un regaló de Eva, una de las mejores profesionales y personas, que he conocido en este sector -. Por su parte, el pantalón es de un gris medio cortado para tirantes, con pinza inglesa, con trabillas laterales, sin vuelta y de una hechura bastante relajada y acorde con la imagen desenfada de la chaqueta. El tacto de la tela de este pantalón es muy agradecido y a pesar de su poco peso consigue asentarse con suficiente entidad sobre el zapato.

Ya con el traje puesto se puede destacar la hechura ceñida de la chaqueta, una hechura que no produce arrugas y además aporta gran libertad de movimientos y un gran confort en su interior. De hecho recuerdo que el día que la estrené la mantuve todo el tiempo abotonada – también conduciendo -, algo que por otro lado siempre suelo hacer, y nunca tuve la sensación de incomodidad o la tentación de desabotonármela. Esto se debe más allá del tipo de tela del buen hacer del sastre. 
Los que sois clientes de la sastrería Reillo, algunos me consta que  le habéis conocido a raíz de alguno de estos artículos y habéis pasado a ser también ya clientes suyos, sabéis que D. José María no es un hombre muy dado a experimentar con nuevos diseños o cortes extremos. Sin embargo, es de los pocos sastres que conozco que a pesar de contar con una cierta edad sigue atentamente las tendencias y todo lo que ofrece la sastrería internacional más reputada. 

Yo tuve la suerte de conocerle hace años y desde entonces raro es el año en que no entra una nueva prenda de su sastrería en mi armario. Además, tengo el placer, y sobre todo el privilegio, de que sea él, y solo él, quien además de cortarme el traje, me monte y me afine todas las pruebas, incluida la del hilvanado. Cuando me escribís y me preguntáis por un sastre u otro intento aconsejaros atendiendo a vuestro estilo, pretensiones sartoriales y presupuesto. 
Pero una vez os habéis decantado por uno u otro sastre, yo siempre os recomiendo que concedáis a vuestro sastre la libertad de plasmar su estilo y sello en la prenda. De nada sirve acudir a un sastre si le vais a “obligar” a hacer todo lo que a vosotros os gusta. ¡Dejarle hacer, disfrutar y presumir del toque de su sastrería en vuestro conjunto!. ¿Qué gracia tendría tener una chaqueta de Collado que no desbocara algo, unas solapas de Calvo de Mora sin ese inconfundible vuelo, una hechura que no fuera corta y ceñida de Joaquín o unas mangas y corte estrecho de José Alonso? Ninguna. ¿Os imagináis a Huntsman entregando una chaqueta con un corte claramente napolitano o a Rubinacci haciendo uniformes militares similares a los de Henry Poole?. 
Por ello, demos libertad al sastre y una vez le hayamos transmitido nuestro gusto y preferencias que sea su buen criterio el último responsable del resultado final de la prenda. Recuerdo acompañando a un conocido crítico moda inglés como insistía a los sastres sobre su preferencia de hombro, largo de chaqueta, talle etc. Al final aquellos que sucumbieron a sus deseos vieron su trabajo injustamente criticado en su web. Por el contrario, aquellos que se mantuvieron fieles a su estilo y terminaron  haciéndole lo que hacían a la mayoría de sus clientes no recibieron la misma intensidad en su columna. 
Si buscamos en un traje de un sastre exactamente el mismo efecto que el que nos ha hecho otro seguramente no terminemos contentos con el resultado. Un buen sastre puede adaptarse a prácticamente cualquier estilo. No obstante, parece lógico que los mayores beneficios estéticos se obtengan cuando nos repiten el estilo que más acostumbrados estén a coser. 

Y esto es lo que precisamente hago cada vez que acudo a la sastrería de D. José María. Me limito a escoger la tela y decidir si será un traje, una chaqueta o un abrigo cruzado o de hilera sencilla, y el resto se lo dejo a su criterio. Y su criterio es el que ha prevalecido también  en este conjunto. Él fue quien decidió coserle a la chaqueta los bolsillos en diagonal y con forma de media luna, una gran ángulo frontal y unos hombros con costura cargada. Reconozco que esta costura aunque tiene menos seriedad que la costura estándar, consigue una caída más natural de la manga algo que se agradece mucho en los conjuntos más informales. 
Otra ventaja de los dos piezas es su versatilidad. Esta chaqueta por su corte y tela bien puede ser vestida con un pantalón más informal y sin necesidad de corbata alguna. Igualmente, el pantalón puede convertirse en el compañero perfecto de esa chaqueta que por el motivo que sea nos gustase vestirla por una vez con un aire más formal. 

Aunque esta vez ha tocado esperar tres meses, el resultado ha merecido la pena y llegó el momento de disfrutar del nuevo dos piezas.

El Aristócrata

lunes, 3 de julio de 2017

LA IMPORTANCIA DE LA ROPA A LA HORA DE ENCONTRAR TRABAJO



Zapatos marrones y corbatas llamativas dificultan conseguir un trabajo en banca de inversión. Sea o no justo, la verdad es que la forma de vestir sigue teniendo, sobre todo en determinados ambientes y sectores, una enorme importancia. La realidad es que somos vistos antes que escuchados y que como dijo Oscar Wilde: “no hay una segunda oportunidad para una primera impresión”. 

Esta semana un amigo mío ingles me enviaba un artículo publicado en la BBC que bajo el título “Brown shoes and loud ties 'hinder investment banking hopefuls” hablaba de la importancia que la forma de vestir tiene en ciertos procesos de selección y en determinadas profesiones. Aunque muchos son los que niegan el que vestir de una manera u otra debiera ser tenido en cuenta a la hora de contratar una u otra persona, lo cierto es que la forma de vestir forma parte indisoluble del mensaje que mandamos de nuestra persona. 
En esta página siempre hemos defendido la importancia de cuidar los detalles y vestir acorde al lugar y a la gente con la que vayas a compartir tu tiempo. Si indudablemente el contenido siempre es más importante que el continente, un buen continente llama positivamente la atención y aumenta las posibilidades de su compra. 

Aquí encontraréis un link de un resumen que sobre el mismo ha publicado hoy El País. Si usas zapatos marrones, no tendrás futuro en la City de Londres

Bright youngsters are being turned away from investment banks because of their lack of "polish", a report has said. Candidates who wear brown shoes, "loud" ties or ill-fitting suits can fall foul of "opaque" codes of conduct, the Social Mobility Commission found.
Firms recruit for front office roles from a few elite universities and only hire those who "fit in", it said. Chairman Alan Milburn said "arcane culture rules" were locking working-class candidates out of City jobs.

A spokesman for the British Bankers' Association (BBA) said: "The banking industry has made significant strides to improve social mobility at all levels but recognises that we cannot afford to be complacent on this crucial issue".

The report's authors found that managers placed as much importance on a person's speech, accent, dress and behaviour as their skills and qualifications. "Relatively opaque codes of conduct also extend to dress," the report said.
"To provide one example - for men the wearing of brown shoes with a business suit is generally, though not always, considered unacceptable by and for British bankers within the investment banking (corporate finance) division."

'Can't wear that tie'. The report quoted one candidate, from a "non-privileged background", describing the feedback he received from a mentor after an interview.

"He said you're clearly quite sharp, but... you're not quite the fit for [this bank]... you're not polished enough... he looked at me and said, 'see that tie you're wearing? It's too loud. Like you can't wear that tie with the suit that you're wearing'.
"What kind of industry is this where I can be told that I'm a good candidate, I'm sharp, but I'm not polished enough?" What sort of tie applicants wear can affect their chances

The report found that, when picking candidates for jobs that involved dealing with clients, managers often selected those who fitted the traditional image of an investment banker.

It quoted one candidate as saying that the typical corporate finance banker is "usually someone pretty smooth, very fast talking, well-connected typically, likely to come from a pretty decent background, likely to be very polished, probably come from a good family, and so on. And that would be stereotypical, but still true, I think".
The report noted that in the UK, 7% of children attend fee-paying schools, yet the Sutton Trust found in 2014 that 34% of new investment bankers had attended a fee-paying school.

Dress 'reassures clients'. Dr Louise Ashley, from Royal Holloway University of London, who led the research on investment banking, said: "Access to front-office roles in investment banking is extremely competitive for all candidates, but our research suggests students from less privileged backgrounds are less likely to get the top jobs - no matter how talented they are."

The report said that issues relating to dress may seem both superficial and relatively simple for individuals from all backgrounds to adopt. "However, interviewees suggested that they do play a material role in the selection process, once again, as demonstration of 'fit'," it added.
Specific dress codes are considered by banks to "provide reassurance to clients about the quality of the service they will provide". Alan Milburn said it was 'shocking' that some banks still judge candidates on their dress rather than their potential.

Mr Milburn, who served in Tony Blair's Labour cabinet, said: "Bright working-class kids are being systematically locked out of top jobs in investment banking because they may not attend a small handful of elite universities or understand arcane culture rules.

"While there are some banks doing excellent work in reducing these barriers, there are still too many that need to wake up and realise that it makes sound business sense to recruit people from all backgrounds."
He said it was "shocking" that some banks still judged candidates on their dress rather than their potential. According to the BBA, a number of banks have specific programmes designed to widen access, while others - including Barclays, J P Morgan and Schroders - choose to work with organisations such as the Social Mobility Foundation (which is a charity and not the same as the Social Mobility Commission which is a non-departmental public body).

"We want to ensure that [the] best people can succeed in banking - regardless of their background," the BBA spokesman said.
'Do more'. The Social Mobility Commission study also concluded that less advantaged recruits faced barriers in breaking into the life sciences sector, where there is a tendency to recruit graduates from the most prestigious universities.

"Life sciences" employers covered by the report were those involved in pharmaceuticals, medical bio-technology and medical technology. Joanne Moore, from ARC Network, who led the research on life sciences, said: "Both the investment banking and life science sectors need to do more to ensure fair and equal access to jobs.

"This is important, not just for our economy and society, but for individuals. "In life sciences, graduate jobs often focus on a candidate's practical skill as well as academic criteria - which may be more limited for non-privileged students who are known to face barriers to taking up placements and internships."
The data on how many new employees in the life science sector attended fee-paying schools is unavailable, according to the report. However, it pointed out that for professional-level scientific jobs, the profile "appears to be skewed to high achieving graduates from relatively privileged backgrounds".

El Aristócrata