lunes, 30 de enero de 2017

THE BENTLEY DRIVING JACKET - PART 1: “EL DISEÑO”



Tener la suerte de colaborar con marcas con tanta historia y saber hacer como Bentley, Montblanc y Holland & Sherry consigue traer al mundo proyectos tan bonitos como el que os contaré en esta página durante los próximos meses.

Cuando Bentley Madrid, más concretamente cuando Javier Arias, el director de Royal Crown, me comenta la idea de crear una prenda exclusiva para sus clientes se nos abre la puerta de un proyecto que ha llevado dieciocho meses de trabajo. Dieciocho meses de viajes, pruebas, desencuentros, trabajo con diferentes artesanos, ensayo y error, vueltas a comenzar y largos y apasionantes fines de semana entre telas, pieles, hilos, diseños y coches…muchos coches. 
Hoy los diseñadores en su constante animo de sorprender se han olvidado del hombre “estándar”, ese que al final es el que más predomina y que no vestiría ni el 99% de lo que estos presentan en sus colecciones. Quizás por eso fue por lo que un profano en el mundo de la moda como yo ha tenido la suerte de estar frente a esta apasionante idea. Aunque sea solo por esto, creo que debemos dar gracias a los diseñadores actuales de haberse olvidado de ese hombre al que le gusta la elegancia clásica y la atemporalidad de esta.

La idea era sencilla: realizar una chaqueta lo más cómoda y exclusiva posible para los clientes de Madrid de esta mítica casa de coches y que se identificara con su historia y su forma de entender la exclusividad del automóvil. Obviamente, como no podría ser de otra forma, lo primero que se decidió y en lo que estábamos de acuerdo es que esta solo podía hacerse a medida y mano. 
Una vez aceptado el reto me centré en buscar los mejores compañeros de viaje para un camino que si bien se presentaba como apasionante tampoco predecía muchas rosas en su arcén. La búsqueda del sastre seguramente fue lo más sencillo. Necesitaba un sastre de primer nivel, dispuesto a viajar para dar forma a este sueño y, lo más difícil, que estuviera dispuesto a aguantarme durante casi el año y medio que duró este viaje. La elección de la tela tampoco fue tarea nada complicada. Siendo Bentley una casa británica la elección parecía clara. Y ya puesto a diseñar algo sin límites ni presupuesto alguno por qué no incluir otro compañero de viaje que hiciera, si cabe, más especial esta chaqueta.

Conclusión: a los pocos días nos sentábamos en la misma mesa Bentley, Joaquín Fernández, Holland & Sherry y Montblanc. De Joaquín poco que decir ya que todos le conocéis, de Holland & Sherry comentar que puso a nuestra disposición uno de los mejores cachemires del mundo y Montblanc una estilográfica que además de combinar perfectamente con el la idea de la chaqueta se entregará con esta a cada uno de los compradores.
Como responsable del diseño de la chaqueta, me empapé de la historia de la marca y sobre todo de sus modelos más emblemáticos. A partir de ahí empecé a darle forma. Aún sin tener decidido ni el más mínimo detalle, sí tenía claro que la chaqueta debía ser de color verde, pero no de un verde normal, sino de ese verde oscuro tan típico de los Bentley de los años 20 y 30. Semanas después y tras estar asistir en Biarritz a una concentración de Bentley de esa época decidí que la chaqueta se basaría en el Bentley Speed Six, una derivación del Bentley 6 litros y medio aunque en una forma mucho más de competición. El Speed Six se construyó en 1928 y se convirtió en el Bentley de carreras más exitoso de todos los tiempos, con más victorias que incluso el 3 litros. Ganó las 24 horas de Le Mans de 1929 y 1930. Dos victorias seguidas que se sumaban a las anteriores de la marca, que poco a poco se cimentaba como la gran dominadora de la cita francesa. 

La inspiración del diseño del Speed Six la coge del Rolls Royce Phaeton, basta ver los dos coches para apreciarlo. Con 134 caballos de potencia y un peso mucho menor que los coches anteriormente fabricados por la firma británica, la evolución fue muy grande. Este coche es además conocido por ser el protagonista de una carrera ilegal en 1930, cuando Woolf Barnato apostó 100 libras a que podía llegar desde Cannes hasta Londres antes de que el Tren Azul llegara a Calais –tren que también partía de Cannes -. En una carrera llena de imprevistos, Woolf Barnato -ganador de Le Mans en 1929 y más adelante propietario de la casa Bentley- consiguió ganar la carrera con cuatro minutos de ventaja. 
Si bien el Speed Six fue el punto de partida del diseño de la chaqueta, también queríamos que esta hiciera un guiño al presente y futuro de la marca y añadimos – como veremos más adelante – detalles que nos recuerdan a los últimos modelos de la casa británica. Tras muchas plantillas tiradas a la basura, la chaqueta resultante contaría con solo un botón central, solo uno en las mangas, dos aberturas traseras, amplios bolsillos en los que poder incorporar los diferentes objetos que un conductor puede necesitar – gafas, guantes, llaves… -, generosas solapas para poderse cruzar y proteger a lo conductores de los modelos descapotables, coderas para evitar el desgaste al apoyar los codos cuando se conduzca, un protector en el hombro para evitar el roce del cinturón. 

Igualmente, añadí un tablón trasero con el típico diseño romboidal de la tapicería de Bentley. Tanto a este tablón como a las hombreras se les cosió un ribete exterior en piel; piel que es exactamente la misma que utiliza Bentley en sus volantes. La parte trasera se completa con un pliegue central que tiene como objeto abrirse y dar unos centímetros extras a la espalda de la chaqueta para cuando el conductor alargue los brazos al volante la chaqueta no le tire. Los botones de latón dorado, también de Holland & Sherry, están grabados a mano con el logo de la “B” de Bentley. Detalles como dicho diseño romboidal también en las coderas o unos bolsillos con un pliegue central para que al introducir cualquier objeto estos tengan suficiente cabida completan e frontal de la chaqueta. 
Si la parte exterior creo que es muy especial, no lo es menos su interior. Aquí podemos apreciar un forro en color beis claro que combina bastante bien con el mismo tono de la piel de los detalles. Aparece tanto en los laterales como en su parte trasera forrada pero dibujando el forro unas líneas curvas que nos recuerdan el placer de conducir por carreteras sinuosas. El forrar la espalda busca como objetivo que la chaqueta dure más ya que el cachemira es un tejido exquisito pero delicado. Los ribeteados de los bolsillos interiores principales aparecen cosidos en piel mientras que otros dos pequeños se han cosido para una finalidad concreta. 
El primero de ellos, un diminuto bolsillo cosido con las medidas exactas de una estilográfica Montblanc, concretamente una Meisterstück Ultra Black Classique, una serie especial elaborada en resina mate negra que recuerda a los neumáticos del coche. Sobre este bolsillo aparece una pequeña solapa con su correspondiente ojal cosido a mano y, lo que es más difícil, también el logo de la mítica casa germana cosido a mano. El otro bolsillo, también con solapa, tiene las medidas de las llaves de los Bentley. En su solapa se ha cosido en un fino hilo de seda marrón, por supuesto a mano, el logo de la alas y la B dorada.

Continuará…

El Aristócrata

lunes, 16 de enero de 2017

¿QUÉ ES ELEGANCIA?



A pesar de las múltiples veces que me puedan llegar a preguntar por: “¿qué es para ti la elegancia?”, encontrar una respuesta rápida no es fácil. Definir un concepto tan subjetivo como este no resulta sencillo, más si cabe cuando nos adentramos en las arenas movedizas de la elegancia interior. Aunque hoy lo vamos a intentar hacer.

Esta semana a través de cinco grandes citas, intentaré dar respuesta, siempre mi respuesta y siempre discutible, a lo que para mí significa ser elegante. Para ello, me fijaré en algunas de las características inherentes a la elegancia exterior que, al contrario de lo que ocurre con las responsables de definir la elegancia interior, difícilmente pueden ser discutibles. 
1. "Si la gente se gira para mirarte por la calle, es que no vas bien vestido" - Beau Brummel. Salir a la calle con un conjunto demasiado llamativo, por ejemplo combinando prendas pensadas para usos diferentes (sirva como muestra un traje con zapatillas deportivas), lo único que consigue es que la gente te mire y no precisamente por tu estilo innato. Muy al contrario, aquellos conjuntos que podrían pasar desapercibidos pero que no dejan a nadie indiferente, consiguen que tu recuerdo perdure en la retina de quienes se cruzaron en forma de sonrisa. Como diría Giorgio Armani, “la elegancia no consiste en ser notado sino en ser recordado”.
2.  “Nada tan peligroso como ser demasiado moderno. Corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado” - Oscar Wilde. Elegancia y moda rara vez van de la mano, basta observar las pasarelas de moda de medio mundo para afirmar sin miedo a equivocarnos que ambos conceptos están cada vez más enfrentados. La elegancia apuesta por la intemporalidad, mientras que la moda prefiere siempre lo pasajero del momento. 
3. “No es fácil hacer que algo parezca simple. La sencillez es mucho más difícil que la complejidad” - Carolina Herrera. Sobrecargar los conjuntos de colores, estampados o complementos puede tener un efecto negativo sobre el resultado final. Un sencillo traje cruzado artesanal azul marino acompañado de unos oxfords negros, una camisa y una corbata de diferentes tonos de azul es una opción que por su sencillez, aquí elegancia, difícilmente puede ser mejorable.
4. “No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase” - Coco Chanel. A pesar de lo que pueda pensarse, vestir bien tiene mucho más que ver con el gusto que con el dinero. Como la misma señora Coco diría, el lujo no depende de la riqueza, sino de la ausencia de vulgaridad. Mucho más importante que el dinero es la cuna y la clase innata, o aprendida, de cada uno de nosotros. Vestir de una manera u otra dependiendo del momento y el lugar es además una forma muy sutil de mostrar nuestra educación.
5. “El hombre debería parecer que ha comprado su ropa con inteligencia, se la ha puesto con cuidado y se ha olvidado totalmente de ella”- Hardy Amies. Comprar la ropa con inteligencia significa hacerse con aquellas prendas, cortes y colores que más nos favorecen. Si ponérsela con cuidado es importante, todavía lo es más caminar y moverse con ella con tal naturalidad que te llegue a costar recordar qué llevas puesto en cada momento. Siempre mejor que disfrazarse resulta vestirse conforme a tu personalidad, y dejar que la ropa hable de ti. Los conjuntos que transmiten rigidez evidencian que quien los viste no está todo lo cómodo que quisiera. 

El Aristócrata