lunes, 19 de junio de 2017

LA EVOLUCIÓN DEL VESTIR A TRAVÉS DE LOS CINCO HOMBRES MÁS ELEGANTES DEL S. XIX, XX Y XXI



Si bien la humanidad se ha valido siempre para taparse y protegerse del frío de la ropa, fue a partir del S. XIX cuando su concepto adquiere una dimensión estética explorándose una faceta que va más allá del motivo originario para la que fue creada.

El primer y gran responsable de que el hombre deje de considerar la ropa como un mero objeto con el que abrigarse y la vea como algo decorativo y con la que sentirse atractivo, fue Beau Brummell. Este amigo y asesor de Jorge IV, consiguió romper con la rigidez de la vestimenta de su época y desplazar igualmente los otrora pomposos y recargados atuendos. Apostó por los colores blanco y negro, rebajando el formalismo imperante en su sociedad y haciendo del frac la prenda estrella de su tiempo. Desterró ya para siempre las joyas de la vestimenta masculina y apostó por la sobriedad de los conjuntos. 
Defensor de su máxima en el vestir de la notoriedad de la sobriedad, llegó a afirmar que “si la gente se gira para mirarte por la calle, es porque no vas bien vestido". George Brummell fue el primer gran dandi y seguramente el que más influencia tuvo en una sociedad y en una época. No solo ejerció de árbitro de la elegancia masculina sino que además dictó sentencia sobre la forma de vestir de ellas siendo amado y temido por las damas de la alta sociedad británica del S. XIX. 

Ser elegante es fácil si se es observador y se presta atención a unas pautas básicas. Sin embargo, el estilo no es tan sencillo de alcanzar y, por norma general, es algo que está dentro de cada uno de nosotros. Eduardo VIII fue quien más dominó este difícil arte siendo imitados sus arriesgados conjuntos en los cinco continentes. Las innovaciones del rey del estilo del S.XX han sido las responsables de muchas de las prácticas que hoy inconscientemente llevamos a cabo. A él se le atribuyen las primeras solapas redondeadas que vio un esmoquin, la raya en el pantalón, la combinación de diferentes estampados o la vuelta en el bajo del pantalón. 
Se atrevió a vestir zapatos marrones de ante con traje en una sociedad que todavía no estaba preparada para tal excentricidad y presenció como le expulsaban del Royal Enclousure de Ascot por presentarse con un chaqué de color gris, algo totalmente inaceptable por la ciudadanía inglesa de primera mitad del S.XX. La forma de vestir del Duque de Windsor rompió con muchos tabús de su tiempo como demostró cuando decidió ceder el Trono a su hermano Alberto para poderse casar con la dos veces divorciada Wallis Simpson.

Si Beau Brummell y el Duque de Windsor destacaron por una habilidad innata a la hora de acuñar sus propias reglas de vestimenta, Cary Grant lo hizo por crear un personaje lejos de excentricidades pero rebosante de elegancia intemporal. Cary Grant seguramente haya sido la persona conocida más elegante de cuantas han existido. Su virtud era la discreción y la sencillez, sin descuidar ningún detalle ni dejar nada a la improvisación. A pesar de alcanzar su máximo apogeo a mitad del S. XX, sus trajes cruzados, de tres piezas, tanto oscuros como claros, de sport y formales todavía son recordados por combinarse de manera magistral con abrigos, pañuelos de bolsillo, corbatas, camisas, zapatos y un sinfín de sombreros. 
Cary Grant representa el galán frente al dandi, la pulcritud de líneas frente a lo excéntrico y la atemporalidad de los trajes de sastre frente a lo perecedero. Lejos de dejarse tentar por la ropa industrial prefirió siempre mostrar sus propios trajes y él era el último responsable de escoger el conjunto de su armario que vestir en cada película. Con seguridad aquel anónimo que definió la elegancia como “la virtud de pasar desapercibido sin dejar a nadie indiferente” lo hizo mientras disfrutaba de una de sus películas. 

Si Beau Brummell, Eduardo VIII y Cary Grant dominaron la escena de la elegancia y el estilo del S. XIX y XX, dos británicos, el Príncipe Carlos David Gandy, lo hacen en el comienzo del S. XXI. El Príncipe Carlos tuvo en su padre el espejo donde mirarse para hacer de la elegancia más británica su tarjeta de visita. Ayudado de dos de las mejores tijeras del mundo, Anderson and Sheppard en los trajes y Turnbull & Asser en las camisas, ha paseado la elegancia más británica por cuantos países ha visitado. Famoso por sus impolutos trajes cruzados y su don especial para combinar estampados y complementos, ha hecho oídos sordos al aburrido vestir del resto de representantes de estado y ha defendido con su ropa la alegría de vestir. 
Por su lado, David Gandy es de los pocos modelos que son elegantes dentro y fuera de las pasarelas. Cliente de la mejor ropa a medida, viste en su tiempo libre sus propios trajes y abrigos de Henry Poole & Co. Amante de los trajes cruzados, los tres piezas y complementos tan intemporales como los sombreros de fieltro, es hoy la gran arma de la que dispone el S. XXI para enfrentarse con garantías de éxito al laissez-aller que impera ya en este nuevo Siglo.

El Aristócrata

lunes, 5 de junio de 2017

CINCO ELEGANTES CONTEMPORÁNEOS



Como continuación del artículo anterior, esta semana he intentado reflexionar sobre la petición de algunos de vosotros de intentar encontrar hombres en vida igual de elegantes que los nombrados la semana pasada. Mentiría si dijera que ha resultado una tarea sencilla al ocupar hoy el buen vestir un lugar mucho menos destacado que entonces. No obstante, con el firme propósito de encontrar 5 nombres me senté hoy a escribir. Tras dar con cuatro de ellos he preferido que el quinto lo sugiráis vosotros y que el más nombrado pase a ser ese quinto. 

Si en el S. XIX, George Brummell dominó la escena internacional de la elegancia, ya en S. XX fue Eduardo VIII quien marcó el devenir del vestir del hombre. Aunque fuera Cary Grant el mayor exponente de la elegancia masculina durante los años dorados de la moda, aquellos maravillosos años treinta, también otras exquisitas maneras de vestir lucidas por otros actores como Gary Cooper, Clark Gable, Gregory Peck o Fred Astaire, dejaron huellas inolvidables. Hoy, más de un siglo después del nacimiento de aquellas grandes estrellas de Hollywood, una nueva hornada de elegantes pide paso a través de estilos contrastadamente personales y definidos. Estos nuevos elegantes traen aire fresco a los nuevos tiempos, con una vestimenta distinguida que no quiere olvidar los principios básicos sobre los que se asienta la elegancia más atemporal.
De esta nueva generación, destacan sobre el resto David Gandy, Matteo Marzotto, Alexander Kraft Tom Ford. Vuelvo a nombrar esta semana a David Gandy ya que resulta francamente extraño encontrar un modelo que fuera de la pasarela destaque por una vestimenta cuidada. Normalmente, estos prefieren relajar al máximo su atuendo con una apuesta por conjuntos informales, donde el calzado deportivo y la ausencia de corbata son los grandes protagonistas. Sin embargo, David Gandy no solo no pierde su innata elegancia fuera de las pasarelas sino que la realza, y mucho. Gandy posee un gusto exquisito y una sensibilidad hacia la ropa a medida difícil de encontrar en su profesión. Sus trajes de tres piezas, sus chaquetas cruzadas, sus zapatos y el distinguido uso que hace de los complementos es más propio de un Gentleman inglés que de un cotizado modelo. A pesar de haber desfilado para las marcas más reputadas, él prefiere dejar en las manos de los mejores artesanos ingleses la confección de sus trajes, camisas, zapatos y sombreros.
El que fuera CEO de Valentino, Matteo Marzotto, es uno de los grandes embajadores de la moda italiana hecha a medida y a mano. Sin dejarse llevar por las hechuras más atrevidas de su país natal, Marzotto ha sabido relajar el clásico corte inglés y adaptarlo al clima y estilo italiano. Fiel seguidor de los trajes cruzados y de los estampados diplomáticos, no duda en dejar su marca personal con largos e intemporales abrigos cruzados. Nadie como él ha incorporado con igual acierto el conocido lema “classic with a twist” a su forma de vestir. Sus conjuntos elegantes pero nada forzados, el simultáneo uso de los trajes tres piezas y cruzados y la predilección por los tonos claros en las estaciones más calurosas, lo convierten en un nombre obligado en toda lista juiciosa de hombres elegantes. Amante del motor y del deporte, Marzotto forma parte de una nueva generación donde la moda se mezcla con una vida activa llena de retos, tanto en lo profesional como en lo deportivo. 
Considerado por diferentes publicaciones como uno de los iconos del estilo de este Siglo, embajador de la conocida sastrería Cifonelli y CEO de Sotheby´s Francia, Alexander Kraft ha sabido mezclar el bohemio aspecto francés con las líneas y hechuras inglesas, adoptando su vestimenta un sello muy característico. Seguidor fiel de los trajes de tres piezas con chalecos cruzados, prueba con todo tipo de tejidos y colores y no duda en dar entrada a complementos hoy en día olvidados como los relojes de bolsillo. Alexander Kraft representa la excepción a la máxima de que vestir de traje siempre es más fácil que hacerlo de sport. La facilidad y elegancia con que crea sus conjuntos de sport otorga a estos un toque muy diferenciador y especial. Sus elecciones no buscan alcanzar la tan actualmente codiciada sprezzatura italiana, sino que por contrario busca asegurarse un conjunto donde nada ha quedado abierto a la improvisación. Conocedor de las grandes ventajas de vestir a medida, tras su ropa no se encuentran conocidas marcas sino solo el buen hacer de los maestros sastres, zapateros y camiseros franceses. 
Conocido como “el salvador de Gucci”, Tom Ford es probablemente el diseñador que con más acierto ha sabido vestir al hombre durante los últimos años. Lejos de las creaciones llamativas en el sinsentido de muchos de sus compañeros, Ford siempre ha tenido presente que sus prendas, además de ser desfiladas por las mejores pasarelas del mundo, deben luego poder ser vestidas en la calle. Sus chaquetas de terciopelo de perfecto corte e inigualable estilo, junto a esa sensibilidad para transmitir con su línea de ropa la calidad y el corte de las mejores sastrerías de Savile Row, le han valido para ser reconocido como el mejor diseñador de hombre de este Siglo. Ford es uno de esos pocos diseñadores cuyo estilo es el perfecto reflejo de sus creaciones. La facilidad y naturalidad con la que viste sus preciosos esmóquines de dos piezas no encuentran hoy parangón, y seguramente tendrá que pasar mucho tiempo para que aparezca otro diseñador capaz de imprimir este carácter intemporal a sus creaciones. 
Para aquellos que se quejan de que solo buscamos nombres fuera de nuestras fronteras nombraría una vez más a Rafael Medina como una de las personas que, junto a otras como Jaime de Marichalar, Juan Abelló o Kyril de Bulgaria, con más elegancia y estilo visten de traje. 

Aunque las maneras de vestir de Tom Ford, Alexander Kraft, Matteo Marzotto,  David Gandy o Rafael Medina difieren en gran medida, todos ellos han coincidido en la apuesta de un estilo personal atemporal, alejado de modas pasajeras, donde solo el gusto propio y el buen hacer de los mejores artesanos sean los responsables de sus armarios. 

El Aristócrata