martes, 29 de marzo de 2022

LA IMPORTANCIA DE LA IMAGEN

 

La ropa es, en muchas ocasiones, la única responsable de hablar por nosotros. Una determinada elección envía al receptor un mensaje bastante directo sobre quienes somos. Si no se va a producir conversación alguna solo esta y cierto mensaje corporal hablan de nosotros.

Obviamente, con conversación por medio la imagen inicial puede verse reforzada, alterada o incluso totalmente cambiada. Pero qué duda cabe que un buen comienzo siempre ayuda. 

Las fotos que ilustran este artículo son bastante claras al respecto. Sin entrar a valorar la valía, o no, de ambos personajes (no se publicará ningún comentario que vaya en ese sentido) parece claro que sus atuendos envían mensajes bastante diferentes. Y no solo los atuendos aquí fotografiados, al final se trata en ambos casos de trajes, sino el corte de estos es el que habla más de quien lo viste. 

De entrada, el corte de Felipe VI habla de una persona más seria, aunque también posiblemente más distante. Más recto en sus decisiones y con mayor autoridad. Si preguntáramos a un niño que no los conociera quien pensaría que de los dos más manda seguramente señalaría a Felipe VI – su estatura también ayudaría al niño a llegar a tal conclusión -. Si nos preguntáramos a nosotros mismos quién vemos cómo mejor representante, muy probablemente, escogeríamos a Felipe VI – al margen de toda valoración política; de no conocerlos y basándonos solo en su aspecto físico. 

El vestir bien o mal tiene más que ver con la cuna, el gusto o el respeto que con el bolsillo. Un traje con una buena hechura no tiene por qué ser más caro que uno mal terminado. Es el mismo precio el de un pantalón que arrastra que el que termina en su sitio, al igual que una chaqueta que no hace arrugas no tiene por qué costar más que la que no las hace. Y, por supuesto, un pantalón bien planchado solo requiere saber que este queda más bonito con su raya marcada, y sin arrugas, que con ellas. ¡Qué importante es la plancha y cómo se nos olvida!

Los lectores de esta página vestís bastante mejor que lo que hoy vemos por la calle. Y lo hacéis por cosas tan sencillas como por conocer que los extremos de los cuellos de las camisas deben quedar ocultos tras las solapas del traje. Por saber que las chaquetas de traje deben cubrir el trasero y ser más largas que las de Pedro Sánchez. Por conocer el protocolo de colores y modelos de zapatos y dejar, no como hace Felipe VI constantemente, el mocasín para conjuntos menos formales. 

Recuerdo con motivo de una entrevista que realicé a Jaime Gallo, sastre de Felipe VI, como este me apuntaba que el traje tenía que quedar bien en la foto. Y hay que reconocer que si bien los trajes de Felipe VI pierden parte de su encanto en movimiento, en parado, sobre todo las chaquetas, son dignas de admiración. Sobre los pantalones, hay quien apunta que le podría beneficiar un pantalón más estrecho con una boca también de menor diámetro. Sin embargo, creo que el pantalón guarda la justa proporción con las medidas de la chaqueta. De cambiar el pantalón, para guardar dicha proporcionalidad, habría que modificar también ligeramente las medidas de la chaqueta. 

Al fijarnos en el traje de nuestro Presidente, vemos como en afán de parecer algo más moderno y cercano su traje da la sensación de quedarle pequeño. Así al menos lo dan a entender el largo de manga, de la propia chaqueta y de lo pitillo del pantalón. Esto solo consigue, además de un mar de arrugas, que se vea el cinturón, que las solapas no cubran parte del cuello o que el pantalón parezca más unos chinos que uno de traje.

La elección de los colores también manda mensajes sobre nosotros, siendo por ello recomendable que se escojan no tanto en base a nuestro gusto personal sino a aquellos que mejor resaltan nuestro rostro. De ahí que, como ya vimos en el capítulo de elección del color, sea recomendable tener en cuenta los tonos de nuestra tez y del pelo; así como su contraste. En base a estas premisas tanto las corbatas como las camisas de Felipe VI consiguen el objetivo de mandarnos un mensaje pausado y tranquilizador. 

En un mundo donde todo va tan deprisa y apenas hay tiempo de pararnos a descubrir a las personas, será nuestra imagen y nuestra ropa las que hagan que gente se forme una su idea de nosotros. 

El Aristócrata

martes, 8 de marzo de 2022

¿QUÉ TIPO DE CUELLO DE CAMISA ES EL QUE MEJOR SIENTA A MI CARA

 ?

Rara vez al comprar una camisa nos paramos a pensar si su cuello es el más adecuado para nuestro rostro. Y de saberlo podríamos ocultar alguno de sus posibles defectos estéticos.

Al contrario que las mujeres, que suelen fijarse en cómo les beneficia la ropa que compran, la elección del hombre para su camisa se basa en la preferencia por un estampado, un color o un tipo de cuello. Sin embargo, se debe tener en cuenta que escogiendo correctamente el tipo de cuello puede disimularse desde una nuez abultada hasta un rostro alargado u otro visiblemente ancho.

• Rostros anchos. Los hombres de cara ancha o redondeada deberían escoger camisas con cuellos de puntas largas y cerradas. El conocido como cuello inglés, cuello con solapas alargadas y estrechas, es siempre una buena opción para disimular una cara ancha. Por el contrario, el cuello italiano, un cuello con solapas muy abiertas, solo consigue redondear aún más los rostros redondos. De tener un cuello normal pero levemente ancho, el cuello francés, de puntas largas similar al inglés, pero algo más separadas, es un buen aliado. De contar con una cabeza de grandes dimensiones, se deberán escoger camisas con cuellos de solapas anchas y abiertas. Cuanto mayor sea la cabeza mayor también debería ser el grado de abertura de las solapas del cuello. En definitiva, se trata de escoger un tipo de cuello que dé la sensación de alargar el rostro para que de esta forma aparente también ser más estrecho.

• Rostros estrechos. Los hombres con rostros estrechos compensarían dicha característica escogiendo un cuello con solapas cortas y separadas. El mencionado cuello italiano será una elección acertada, considerando además que el grado de estrechez del rostro deberá repercutir en el de abertura de las puntas de su camisa. Para los rostros más estrechos, los cuellos conocidos como full cutaway, cuellos con los picos muy abiertos, son de gran ayuda. Por el contrario, los cuellos de pun- tas largas y picos próximos entre sí solo acentúan la estrechez de los rostros más delgados. Los hombres con una cabeza pequeña deberían hacerse con camisas con solapas pequeñas para así aparentar tener una cabeza más grande.

• Rostros alargados. Aquellos con rostros alargados deben huir de los cuellos con pequeñas solapas y optar, por el contrario, por camisas con cuellos de puntas lar- gas y solapas anchas. Para un rostro achatado, en cambio, se elegirán camisas con cuellos de puntas cortas para aparentar alargar este contenido rostro.

Al igual que es importante ser conscientes de la fisionomía particular del rostro, también debe conocerse el tipo de cuello:

• Cuellos largos. De tener el cuello largo, las camisas con cuellos de puntas largas y solapas anchas consiguen transmitir una imagen de un cuello más corto. No obstante, nada mejor que una camisa que abotone en la parte superior del cuello para disimular este cuello largo. Aquí la camisería a medida echa una mano importante.

• Cuellos cortos. Si por el contrario el cuello destaca por ser corto, se buscará un cuello de camisa también de reducidas dimensiones. Cuanto más corto sea el cuello, más abiertas deberían estar las solapas del cuello de la camisa.

El Aristócrata