martes, 14 de junio de 2022

LOS CALCETINES Y SU COLOR


Hace 12 años escribíamos sobre la mejor elección de calcetines. Hoy, al menos en lo referente a este complemento, hemos mejorado, habiendo restado algo de protagonismo al entonces obligatorio calcetín negro.

Ya entonces se apuntaba a la preferencia del calcetín de color igual al del pantalón frente al del zapato. Y en caso de no contar con un calcetín del mismo tono mejor uno con un toque más oscuro. Con esto conseguíamos la sensación de piernas más alargadas evitando saltos de color entre el zapato, el calcetín y el pantalón. Esta máxima aplica también a los trajes; de ahí que en las personas de contenida estatura sea frecuente el traje completo frente al dos piezas. 

También escribíamos sobre cómo, con cierto acierto, había personas que hacían combinar sus calcetines con otros complementos, como la corbata. Modas y estilo innato de lado, lo cierto es que poco hay que añadir a aquellas máximas. Con insistir en lo adecuado de evitar calcetines cortos – aquellos que no llegan hasta la rodilla – y otros como los de “seda” sería suficiente. 

Sin embargo, todos habremos observado como hay combinaciones donde los calcetines ni coinciden con el color del pantalón ni tampoco con complemento alguno; y aún así el resultado es muy estético. Al final ocurre parecido con el pañuelo de bolsillo; si bien hay unas recomendaciones a seguir para su mejor combinación, la realidad es que incluso saltándose todas ellas se pueden conseguir resultados muy interesantes. 

Por ello, a las recomendaciones dadas entonces toca sumar alguna más, todas ellas teniendo en cuenta que no pueden ser las mismas licencias en el sport que en el formal. De hecho, lo primero a considerar es lo acertado o no de acompañar el traje con calcetines de colores vivos o motivos llamativos. Esto, ciertamente extendido en ciertas latitudes europeas, no suele ser acertado. Se trata de buscar un toque de elegancia, pero nunca de llamar la atención. 

Si la mirada de tu interlocutor busca tu calcetín es claramente porque tu elección no ha sido la más correcta. Por ello, con traje mejor calcetines sin dibujo alguno y de un solo color. Y a ser posible de colores oscuros. Optar por colores claros no es sinónimo de error, además puede quedar estiloso, pero siempre será más llamativo; y ya hemos dicho que la elegancia y lo llamativo no son compatibles.  

Calcetines verdes oscuros o azules marino combinarán siempre muy acertadamente con los trajes gris marengo. Por su lado, con trajes azul marino los burdeos o berenjenas son opciones seguras. Si bien con estas alternativas es difícil fallar, existen otras que sin ser demasiada arriesgadas son también válidas. Pensemos, por ejemplo, en los calcetines a franjas que mezclan el azul marino con colores como el verde o el burdeos. Estos son bienvenidos con los trajes más oscuros. De hecho, el azul marino es el mejor tono a mezclar con otros tanto para trajes azules como para trajes grises.

Con la máxima de calcetines de lana en invierno y algodón en verano, en verano con trajes claros, como los linos tabaco, los azules vivos consiguen un efecto muy bonito. En invierno, con los Tweed o con los de estambre, los calcetines de lana de rombos son más recomendables. Apuntar también que en los calcetines de un solo color se pueden añadir muy pequeños motivos que sin llamar la atención rompan mínimamente con la sobriedad del calcetín. 

En el sport las licencias aumentan pudiendo dar entrada a opciones más coloridas y con motivos de mayor tamaño. Dependerá de la estación del año en la que nos encontremos el escoger unos colores u otros, aunque el que los calcetines lleguen hasta la rodilla sigue siendo más que recomendable. Ojo, también ciertos calcetines a franjas vestidos con traje podrían vestirse perfectamente con atuendos de sport. 

Como última recomendación, tengamos en cuenta el zapato que vistamos. Parece lógico pensar que con un mocasín, por supuesto también con unas zapatillas de paseo, las licencias sean mayores que con un semi-brogue o un monopetzzo. 

El Aristócrata