martes, 29 de marzo de 2022

LA IMPORTANCIA DE LA IMAGEN

 

La ropa es, en muchas ocasiones, la única responsable de hablar por nosotros. Una determinada elección envía al receptor un mensaje bastante directo sobre quienes somos. Si no se va a producir conversación alguna solo esta y cierto mensaje corporal hablan de nosotros.

Obviamente, con conversación por medio la imagen inicial puede verse reforzada, alterada o incluso totalmente cambiada. Pero qué duda cabe que un buen comienzo siempre ayuda. 

Las fotos que ilustran este artículo son bastante claras al respecto. Sin entrar a valorar la valía, o no, de ambos personajes (no se publicará ningún comentario que vaya en ese sentido) parece claro que sus atuendos envían mensajes bastante diferentes. Y no solo los atuendos aquí fotografiados, al final se trata en ambos casos de trajes, sino el corte de estos es el que habla más de quien lo viste. 

De entrada, el corte de Felipe VI habla de una persona más seria, aunque también posiblemente más distante. Más recto en sus decisiones y con mayor autoridad. Si preguntáramos a un niño que no los conociera quien pensaría que de los dos más manda seguramente señalaría a Felipe VI – su estatura también ayudaría al niño a llegar a tal conclusión -. Si nos preguntáramos a nosotros mismos quién vemos cómo mejor representante, muy probablemente, escogeríamos a Felipe VI – al margen de toda valoración política; de no conocerlos y basándonos solo en su aspecto físico. 

El vestir bien o mal tiene más que ver con la cuna, el gusto o el respeto que con el bolsillo. Un traje con una buena hechura no tiene por qué ser más caro que uno mal terminado. Es el mismo precio el de un pantalón que arrastra que el que termina en su sitio, al igual que una chaqueta que no hace arrugas no tiene por qué costar más que la que no las hace. Y, por supuesto, un pantalón bien planchado solo requiere saber que este queda más bonito con su raya marcada, y sin arrugas, que con ellas. ¡Qué importante es la plancha y cómo se nos olvida!

Los lectores de esta página vestís bastante mejor que lo que hoy vemos por la calle. Y lo hacéis por cosas tan sencillas como por conocer que los extremos de los cuellos de las camisas deben quedar ocultos tras las solapas del traje. Por saber que las chaquetas de traje deben cubrir el trasero y ser más largas que las de Pedro Sánchez. Por conocer el protocolo de colores y modelos de zapatos y dejar, no como hace Felipe VI constantemente, el mocasín para conjuntos menos formales. 

Recuerdo con motivo de una entrevista que realicé a Jaime Gallo, sastre de Felipe VI, como este me apuntaba que el traje tenía que quedar bien en la foto. Y hay que reconocer que si bien los trajes de Felipe VI pierden parte de su encanto en movimiento, en parado, sobre todo las chaquetas, son dignas de admiración. Sobre los pantalones, hay quien apunta que le podría beneficiar un pantalón más estrecho con una boca también de menor diámetro. Sin embargo, creo que el pantalón guarda la justa proporción con las medidas de la chaqueta. De cambiar el pantalón, para guardar dicha proporcionalidad, habría que modificar también ligeramente las medidas de la chaqueta. 

Al fijarnos en el traje de nuestro Presidente, vemos como en afán de parecer algo más moderno y cercano su traje da la sensación de quedarle pequeño. Así al menos lo dan a entender el largo de manga, de la propia chaqueta y de lo pitillo del pantalón. Esto solo consigue, además de un mar de arrugas, que se vea el cinturón, que las solapas no cubran parte del cuello o que el pantalón parezca más unos chinos que uno de traje.

La elección de los colores también manda mensajes sobre nosotros, siendo por ello recomendable que se escojan no tanto en base a nuestro gusto personal sino a aquellos que mejor resaltan nuestro rostro. De ahí que, como ya vimos en el capítulo de elección del color, sea recomendable tener en cuenta los tonos de nuestra tez y del pelo; así como su contraste. En base a estas premisas tanto las corbatas como las camisas de Felipe VI consiguen el objetivo de mandarnos un mensaje pausado y tranquilizador. 

En un mundo donde todo va tan deprisa y apenas hay tiempo de pararnos a descubrir a las personas, será nuestra imagen y nuestra ropa las que hagan que gente se forme una su idea de nosotros. 

El Aristócrata

martes, 8 de marzo de 2022

¿QUÉ TIPO DE CUELLO DE CAMISA ES EL QUE MEJOR SIENTA A MI CARA

 ?

Rara vez al comprar una camisa nos paramos a pensar si su cuello es el más adecuado para nuestro rostro. Y de saberlo podríamos ocultar alguno de sus posibles defectos estéticos.

Al contrario que las mujeres, que suelen fijarse en cómo les beneficia la ropa que compran, la elección del hombre para su camisa se basa en la preferencia por un estampado, un color o un tipo de cuello. Sin embargo, se debe tener en cuenta que escogiendo correctamente el tipo de cuello puede disimularse desde una nuez abultada hasta un rostro alargado u otro visiblemente ancho.

• Rostros anchos. Los hombres de cara ancha o redondeada deberían escoger camisas con cuellos de puntas largas y cerradas. El conocido como cuello inglés, cuello con solapas alargadas y estrechas, es siempre una buena opción para disimular una cara ancha. Por el contrario, el cuello italiano, un cuello con solapas muy abiertas, solo consigue redondear aún más los rostros redondos. De tener un cuello normal pero levemente ancho, el cuello francés, de puntas largas similar al inglés, pero algo más separadas, es un buen aliado. De contar con una cabeza de grandes dimensiones, se deberán escoger camisas con cuellos de solapas anchas y abiertas. Cuanto mayor sea la cabeza mayor también debería ser el grado de abertura de las solapas del cuello. En definitiva, se trata de escoger un tipo de cuello que dé la sensación de alargar el rostro para que de esta forma aparente también ser más estrecho.

• Rostros estrechos. Los hombres con rostros estrechos compensarían dicha característica escogiendo un cuello con solapas cortas y separadas. El mencionado cuello italiano será una elección acertada, considerando además que el grado de estrechez del rostro deberá repercutir en el de abertura de las puntas de su camisa. Para los rostros más estrechos, los cuellos conocidos como full cutaway, cuellos con los picos muy abiertos, son de gran ayuda. Por el contrario, los cuellos de pun- tas largas y picos próximos entre sí solo acentúan la estrechez de los rostros más delgados. Los hombres con una cabeza pequeña deberían hacerse con camisas con solapas pequeñas para así aparentar tener una cabeza más grande.

• Rostros alargados. Aquellos con rostros alargados deben huir de los cuellos con pequeñas solapas y optar, por el contrario, por camisas con cuellos de puntas lar- gas y solapas anchas. Para un rostro achatado, en cambio, se elegirán camisas con cuellos de puntas cortas para aparentar alargar este contenido rostro.

Al igual que es importante ser conscientes de la fisionomía particular del rostro, también debe conocerse el tipo de cuello:

• Cuellos largos. De tener el cuello largo, las camisas con cuellos de puntas largas y solapas anchas consiguen transmitir una imagen de un cuello más corto. No obstante, nada mejor que una camisa que abotone en la parte superior del cuello para disimular este cuello largo. Aquí la camisería a medida echa una mano importante.

• Cuellos cortos. Si por el contrario el cuello destaca por ser corto, se buscará un cuello de camisa también de reducidas dimensiones. Cuanto más corto sea el cuello, más abiertas deberían estar las solapas del cuello de la camisa.

El Aristócrata

martes, 22 de febrero de 2022

BE EXCEPCIONAL


Esta semana comenzamos la serie "Artículos con Firma", firmas que, con mucho más conocimiento que el mío, nos contarán sobre otros hobbies que a muchos pueden interesar. Este primero de la mano de David Blasco, creador del Club Momento Humo. 

Dado que esto es El Aristócrata y defendemos unos principios y forma de vida basada en el refinamiento y el valor de lo artesanal, del trabajo bien hecho, se da por descontado que ninguno de nosotros llevamos un bolígrafo de publicidad para firmar documentos importantes, como no llevaremos una cartera de nylon de marca deportiva como tarjetero, un reloj Casio con calculadora, unas sandalias ‘romanas’…

Estas imágenes, que seguramente nos hagan gracias, vendrían a suponer lo mismo que encender uno de nuestros tabacos con un mechero de merchandising o comprado en un semáforo por un par de euros.

El amor a los tabacos no es sólo amor a la rica hoja, es amor a todo el ritual y cultura que envuelven este maravilloso mundo. Y uno de los principales ritos son el de corte y encendido, punto que debemos cuidar con mimo y esmero.

Si cuidamos nuestra indumentaria y modales hasta el más mínimo detalle, lo mismo debe aplicarse a nuestro encendedor y cortapuros, y es aquí donde entra en escena nuestro invitado de hoy, la referencia mundial en el refinamiento de accesorios para el fumador, ST DUPONT.

Fundada en 1872 en París, cumplirá en unos meses nada más y nada menos que 150 años. Nacida como fabricante de baúles de viaje para la alta sociedad parisina, fue hace ahora 80 años cuando dio el salto a los accesorios para el fumador por ‘orden’ de Maharaja de Patalia, quien pidió le creasen un encendedor de petróleo para incluir en los baúles de su harén, que siempre eran de la casa parisina. De ese encargo surge ‘El Magnífico’, el primer encendedor de lujo de petróleo del mundo.

Lo que nació como una ‘obligación’ para satisfacer uno de sus mejores clientes, es hoy en día una de las principales fuentes de ingreso de la marca y por lo que más reconocimiento mantiene, los encendedores

Y es que tener un cortapuros y encendedor ST DUPONT es asegurarse el mejor corte y encendido con la máxima clase y distinción, nada se acerca a la experiencia que nos presta el peso, tacto, sonido (registrado), acabado… de su gama Ligne o Le Grand. Fabricados a mano en paladio, platino, oro o plata, son conocidas sus versiones de laca china, siete capas dadas a mano con su correspondiente horneado entre capa y capa.

La marca cuenta desde encendedores de precios ‘accesible’ y pequeño tamaño (perfectos para llevar en el traje sin dar de sí los bolsillos), hasta Alta Creación de decenas de miles de euros y unidades muy limitadas. Pero seguramente sea su línea más clásica, los Ligne, y sus nuevos encendedores de doble llama (normal y torch), los Le Grand, los más interesantes por diseño y calidad para un caballero, se convertirán en un artículo que pasará de padres a hijos (yo cuento en mi colección con los Ligne de mi padre y mi tío, ambos con cerca de 50 años en la familia, en perfecto estado de funcionamiento).

Ya queda en tu mano elegir el encendedor que mejor se adecue a tus gustos y necesidades, pero déjanos hacerte una recomendación, si eres de fumar habitualmente en exterior decántate por un encendedor tipo torch (llama azul), evitarás el continuo apagado y serás más preciso.

Dicho todo esto, un buen encendedor debe ir acompañado de un buen cortapuros y una buena purera, todo ello encontrarás en la casa francesa.

Como dice el leitmotiv de la marca, ‘Be Exceptional’.

Nota: Cuidado, que enganchan, un servidor cuenta con cerca de una veintena de accesorios de ST Dupont en su colección.

David Blasco Club Momento Humo

El Aristócrata

martes, 25 de enero de 2022

CÓMO VESTIR EN UNA ENTREVISTA DE TRABAJO

 

Es injusto, pero es la realidad: la gente juzga por el aspecto físico. Informarse de cómo visten los futuros compañeros, no innovar y optar por colores oscuros y clásicos son algunas de las pautas a tener en cuenta. 

Si se hace caso a los estudios más recientes sobre percepción social se debería dar por buena la creencia de los expertos en comunicación, quienes afirman que son los diez primeros segundos los responsables de la opinión del interlocutor sobre nosotros. Dichos estudios también aseguran que borrar esa primera impresión resulta luego muy costoso. Esto lleva a la conclusión de que una cuidada presencia es fundamental para crear una primera opinión favorable. 

Recuérdese la célebre frase de Oscar Wilde: “no hay una segunda oportunidad para una primera impresión”. La primera imagen que tendrá nuestro interlocutor le vendrá dada por el atuendo que tiene enfrente. Según pasen los minutos esa imagen irá cambiando, de ahí que siempre resulte más fácil afianzar en él una buena opinión si la primera impresión fue positiva.

No solo importa el contenido sino también el continente. Al lenguaje verbal y corporal habrá que añadir el lenguaje que atuendo y presencia general transmitan. Así pues, es de vital importancia cuidar la imagen. Un deficiente afeitado o un cabello despeinado pueden tener un impacto tan negativo en el entrevistador, que le pese más esto que un extenso currículum o una dilatada experiencia profesional. Al igual que una cuidada higiene es fundamental, también lo es el conjunto. Es por ello por lo que se debe analizar con cuidado qué ropa vestir para afrontar un momento tan importante. No hay un atuendo mejor que otro, pero, en cambio, si hay uno más adecuado que otro. La máxima de “viste conforme al puesto de trabajo que quieres conseguir y no conforme al que hoy tienes” es de todo punto acertada.

Inténtese recabar información sobre la vestimenta de los futuros compañeros. De tener ocasión, otra recomendación que no se debe dejar de poner en práctica es informarse a través de contactos de la filosofía de la empresa. Hay empresas que se jactan de su ambiente relajado. No obstante, aunque en las entrevistas para este tipo de empresas no sea tan necesario cuidar hasta el mínimo detalle del conjunto, sí habrá que asegurarse de que esa vestimenta relajada se lleva a la práctica por la mayor parte de los empleados.

Si el objetivo es trabajar en un bufete de prestigio o en un banco de inversión, lugares ambos donde se está en contacto con clientes de elevada posición económica, se deberá intentar vestir de forma similar a la de los clientes siendo el traje oscuro de todo punto obligado. Si en su lugar la entrevista es para un puesto de profesor de tenis parece lógico pensar que no es necesario acudir con traje y corbata. En definitiva, se tiene, como se acaba de establecer, vestir conforme al puesto que queremos conseguir. Hay otras empresas, como por ejemplo aquellas donde abundan los informáticos o los ingenieros, donde por el tipo de trabajo que se realiza se prescinde de todo formalismo en la vestimenta. En estos casos, no es conveniente acudir a la entrevista de trabajo con una imagen excesivamente cuidada. Ante la duda siempre es mejor pasarse un poco por arriba que no llegar. 

Si el entrevistador se ha tomado la molestia de recibir al entrevistado con corbata y este se presenta sin ella las opciones para conseguir el deseado puesto de trabajo se reducirán. En pocas entrevistas aparecer con corbata puede perjudicar más que beneficiar. Y una vez dentro ya habrá tiempo de vestir conforme lo hacen los compañeros y relajar la indumentaria si así corresponde.

Vístase colores oscuros y clásicos. Un traje azul marino para esa primera entrevista y uno gris oscuro para una segunda son opciones muy socorridas y recomendables. Nuevamente los colores sólidos son los más aconsejables por su grado de formalidad tanto para el traje como para la camisa y la corbata. Esta discreción conseguirá que el entrevistador dirija solamente hacia el mensaje su atención.

No se debe caer en la tentación de desprenderse de la chaqueta si el entrevistador así lo sugiere. Solo en los casos en que este haga lo propio e insista habría que obedecer a su deseo. Ni improvisar, ni innovar. Es importante no olvidar vestir de forma cómoda durante la entrevista. En la entrevista solo hay que estar pendientes del mensaje que se quiera transmitir. Hay que cerciorarse que ni molesta el nudo de la corbata, ni el cuello de la camisa oprime. 

Es aconsejable también recordar que una entrevista de trabajo no es una boda. No se trata de que la vestimenta deslumbre al entrevistador. Tampoco una entrevista de trabajo es el mejor momento para experimentar un tipo de combinación nueva. Escójase ese traje que en más de una ocasión ya se ha vestido y la camisa con la que se esté a gusto. Déjese para otras ocasiones las corbatas y camisas más atrevidas y óptese por colores oscuros y clásicos. No debe olvidarse que es el entrevistado el mensaje, no su corbata. De vestir, por ejemplo, una corbata de color rojo fuerte, seguramente las miradas del entrevistador se dirigirán a esta en más de una ocasión y el rostro del entrevistado perderá protagonismo.

Normalmente los procesos de selección cuentan con más de una entrevista o con más de una prueba de selección. Inténtese no repetir traje, corbata, camisa o incluso ni zapatos. Hay detalles como, por ejemplo, las pulseras o incluso un pañuelo de bolsillo, que, aunque una vez dentro de la empresa se puedan vestir, durante el proceso de selección pueden perjudicar más que beneficiar.

El Aristócrata

martes, 4 de enero de 2022

SIETE CORBATAS IMPRESCINDIBLES

 

Desde la antigüedad, el número 7 tuvo cierto halo de misterio. Para Pitágoras, el más afamado de los matemáticos griegos, era el número perfecto. De las siete maravillas de la antigüedad a los siete pecados capitales pasando por los siete días que duran las fases lunares. La simbología del número 7 es tan fuerte que he decidido resumir el corbatero del hombre en este número mágico.

El corbatero del hombre encierra los momentos más importantes de su vida. Resume a la perfección los estados vitales por los que ha atravesado. Además, posee la cualidad de nunca ser prescindible ya que conlleva esa simbiosis perfecta en la que una prenda recuerda un momento inolvidable. Por tanto, hemos resumido algo tan complejo como un corbatero en 7 imprescindibles que nunca deben faltar.

1. Corbata con el fondo marino y lunares medios de color blanco. Dentro de la amplia gama de corbatas de lunares esta es la opción que más versatilidad va a tener con nuestros trajes y camisas. Al ser un color neutro el marino combinará a la perfección con nuestra gama de trajes grises y azules que conforman casi la totalidad de los trajes del caballero. Por otra parte, esta corbata será la opción perfecta si no queremos vestir la anodina corbata lisa o falso liso. Admite combinarse con camisas lisas o con alguna fantasía como rayas o microdibujos. Esta fantasía debe ser proporcional su tamaño al del lunar de la corbata. En caso de que los tamaños no tengan una escala similar el efecto no será el pretendido.

2. Corbata de amebas o paisley. También llamada de cachemira por el origen de su diseño que se pierde en los anales de la historia como un dibujo que procede de esta región de la India. Aunque tal vez su origen sea persa y de ahí se transmitió a las regiones cercanas. Los británicos, después de colonizar la India, comenzaron a estampar estos alegres dibujos sobre sus corbatas. El efecto final de dicho estampado es sofisticado y dinámico. La combinación adecuada es sobre camisas lisas, debido a la personalidad de la corbata.

3. Corbata de medallones o dibujo corbatero grande. Esta corbata comenzó a ser muy popular durante la primera mitad del siglo XX. De hecho, era habitual llevarla a los actores de la época dorada de Hollywood. Se considera un must dentro de las prendas «vintage». Debido a su estampado siempre debe ir combinada con camisas lisas o falsa Lisa. Por otro lado, el traje que mejor combina es el confeccionado con tejidos sin apenas fantasía para no recargar el conjunto.

4. Corbata tricot o punto de seda en azul marino. Esta corbata tiene una textura de punto y suele acabar en un corte recto, al contrario que la clásica corbata que suele acabar en un corte en pico. Sin duda la más versátil de todas las corbatas. Si tuviésemos que elegir una sola corbata sería esta. La corbata tricot es el puente entre el vestir formal y el vestir casual. Considera que esta corbata no restará elegancia a tu conjunto, le aportará un toque sofisticado. Es ideal para combinar con conjuntos de 2 piezas (chaqueta y pantalón). Alrededor suya se admiten todo tipo de estampados ya que su neutralidad le hace ideal para dar protagonismo a chaquetas y camisas. Por tanto, siempre que tengamos una camisa de rayas, cuadros, paisley o estampados diversos esta será la corbata a escoger. Por otro lado, es la corbata adecuada cuando buscamos un aspecto más desenfadado o casual. Encaja perfectamente debajo de jerséis finos de cuello pico en invierno para cualquier ocasión sin resultar demasiado formal dicho look. Además, en invierno, aunque la vestimenta sea sport, es una prenda que abriga nuestro cuello y nos protege del frío. La composición con camisa de chambrey azul siempre es una apuesta segura.

5. Corbata granadine burdeos. Sin duda un must del vestir formal. La corbata lisa complementa los conjuntos más arriesgados de camisa o chaqueta. Esta prenda aúna la neutralidad necesaria cuando apostamos por chaquetas más sofisticadas como cuadros ventana, rayas diplomáticas o patas de gallo. En las camisas produce el mismo efecto dándole calidez a esos dibujos con más entidad como rayas en todos sus grosores, cuadros, paisleys y microestampados. El color burdeos al ser neutro combina a la perfección con la mayoría de gama cromática por tanto resulta fácil su elección.

6. Corbata microdibujos corbateros. La corbata microestampada tiene una gran versatilidad al igual que la corbata granadine o tricot lisa. Sus pequeños dibujos admiten cualquier tipo de chaqueta con mayor o menor fantasía. Este diseño es perfecto con chaquetas de rayas diplomáticas, cuadros ventana o incluso dibujos más llamativos. Las camisas podrán tener cualquier tipo de fantasía y el único aspecto a tener en cuanta será combinar dichos dibujos con los colores de la camisa. Los colores de estos pequeños microdibujos nos permiten ir más allá en nuestro look final y combinarlos con el color de la camisa o con alguna fantasía de la camisa (raya, cuadro...) genera una combinación perfecta. La opción de combinar esos colores con el pañuelo de bolsillo es una apuesta ganadora. Además, se puede ir un paso más allá y elegir el color del calcetín en función de esos pequeños microdibujos.

7. Corbata regimental. Esta corbata tiene su origen en los colegios y clubs británicos. Dependiendo de su grosor y combinación de color era el signo distintivo de pertenencia a un determinado grupo. Con el paso del tiempo se ha convertido en un básico del vestir masculino. Sus colores son diversos y es difícil escoger unos en concreto. Tal vez aquel que nos hace triunfar en cualquier ocasión es la combinación verde botella con marino. La corbata en estos tonos es perfecta para encajar en el famoso blazer azul marino. Al ser su dibujo muy marcado debemos combinar con chaquetas lisas o semilisas. Las camisas siempre tendrán que tener poco dibujo y en caso de ser a rayas, estas siempre serán de un grosor menor que la regimental para no sobrecargar el conjunto y dar un efecto óptico adecuado.

Para terminar esta lista es preciso evocar a la diseñadora francesa Coco Chanel. «Las modas pasan. Solo el estilo permanece». Tal vez estás corbatas no sean las que representen la moda en un momento determinado, pero seguramente marcarán el estilo del hombre durante toda su vida.

El Aristócrata

martes, 28 de diciembre de 2021

BESPOKE XCIV: THE BESPOKE SHOE MAKING PROCESS

 

En marzo de 2014 hacíamos una introducción al zapato a medida. Hoy contamos en detalle todo el proceso.

El encargar un par de zapatos a medida suele deberse a unas inquietudes sartoriales análogas a aquellas que pueden llevar a vestir de sastre. A pesar de implicar cuestiones muy similares que vestir a medida, como el gusto por lo artesanal y una sensibilidad hacia las cosas bellas, poco tiene que ver el zapato con el traje a medida.

Mientras que tanto sastre como zapatero se adaptarán a nuestra fisonomía y postura para tener el mejor aspecto posible, el zapatero, llegado el caso, puede tener que incluso corregir defectos en nuestra pisada, implicando cuestiones estructurales que no se dan en sastrería. Conseguir un ajuste perfecto desde el principio es además clave, ya que un zapato a medida a diferencia de un traje no puede modificarse. Un zapato que ajuste mal tiene que volver a fabricarse desde cero

El proceso de un zapato bespoke comienza con la toma de medidas y se termina con el producto final. Es el cómo está hecho, quién lo ha manufacturado y los procesos internos de cada casa lo que determina el resultado final. Durante la toma de medidas no se recogen únicamente unos números relativos al tamaño del pie, sino que se tienen en cuenta otros elementos. No es lo mismo un pie graso y poco sensible que uno huesudo. El primero fácilmente puede introducirse en un zapato relativamente prieto sin complicaciones, mientras que un zapato en un pie huesudo resultará doloroso debido a la mayor exposición de partes sensibles. 

También hay elementos dolorosos, pies planos o tobillos colapsados entre una plétora de cuestiones que el artesano ha de tener en cuenta. Esto ha de procesarse y adaptarse además a los gustos del cliente tratando de conseguir un equilibrio entre lo que el cliente quiere y lo que se puede conseguir; cosas a menudo enfrentadas. Es habitual quien quiere un zapato de envidiable esbeltez pero que tiene un pie que en ningún caso permitirá semejante proporción. 

Para ser zapatero hay que ser también escultor. Un buen zapatero es quien toma las medidas y quien también esculpe en madera la horma - el bloque de madera que representa no solo el pie del cliente sino sus gustos en forma de silueta - para asegurarse de que el ajuste sea perfecto. Esto equivale a ser medido por quien va a cortar el traje. No son solo números, sino que se conoce al cliente, qué le gusta y cómo le gusta, siendo esto de elevadísima importancia. Un ordenador o un escáner 3D puede tener absoluta precisión, pero no entienden de huesos, gustos, ni tienen concepto de esbeltez en la proporción. Esto hace que la mejor forma de esculpir una horma para un zapato a medida sea usando las manos, un cuchillo y mucha paciencia.

Una vez se ha esculpido la horma, se hace un zapato de prueba. Este zapato de prueba está hecho en cuero desechado de la fabricación habitual y lleva suela de corcho. Al ser exactamente el mismo cuero, aunque con defectos superficiales, se obtiene una idea perfecta de cómo va a comportarse el zapato final en el pie del cliente, teniendo en cuenta cuestiones como puntos de tensión en las costuras o partes del animal empleadas. El zapato de prueba permite, lógicamente, comprobar el ajuste de la horma y cómo de cerca se está en relación con lo que busca el cliente. Se suele cortar para poder observar como calza el pie en el interior y así refinar la horma, añadiendo o reduciendo cuanto sea necesario. En las mejores casas se harán tantos zapatos de prueba como hagan falta hasta que el cliente esté totalmente satisfecho, repitiendo este paso un número indefinido de veces.

Una vez está la horma finalizada, se fabrica un zapato completo también con cuero desechado. Pero esta vez, en vez de una suela de corcho, se utiliza una de goma. El cliente utilizará este zapato varios días o semanas para poder tener una idea exacta del calce del zapato, pero, sobre todo, la evolución de este, ya que, siendo el cuero un material flexible, evoluciona cuanto más se utiliza. De ser esta última prueba satisfactoria, se procederá a hacer el zapato final. 

Desde la toma de medidas hasta que este zapato está terminado, se puede llegar a tardar hasta de dos años debido a que nada se externaliza, siendo este otro elemento importante de la casa. Todo el zapato está hecho por un equipo de al menos cuatro artesanos supervisados por quien ha tomado las medidas y hecho la horma siempre atendiendo a los más altos estándares y refinamiento. De esa manera hay total seguridad de que el cliente está recibiendo exactamente lo que pidió.

Una vez el zapato se ha terminado, se envía al cliente para que pueda “domarlo”, y tras unas semanas de uso se enviará de vuelta a la casa para fabricar los pernitos, también enteramente artesanales. La razón de esto se debe a que el zapato, una vez utilizado, no tendrá nunca la forma de la horma original, y de estar hecho el pernito a partir de la horma no estirará el zapato adecuadamente. Al fabricarse enteramente a medida y a mano, los pernitos pueden también personalizarse a gusto del cliente, pudiendo tintarlos de numerosos colores, hacerlos en tres piezas, con bisagra o numerados para que siempre estén en el zapato adecuado.

El tiempo desde que se encarga el zapato hasta que uno puede disfrutarlo en los pies es elevado, reflejando las 60 horas de trabajo que llevan un buen par de zapatos bespoke, numerosas pruebas y años de experiencia. Los procesos hasta llegar aquí se hacen, a excepción del cosido de las piezas de cuero que conforman el exterior del zapato, enteramente a mano, utilizándose solo herramientas básicas y pericia, sin que haya ninguna máquina implicada en ningún momento. 

Lo que uno obtiene a cambio de mucha paciencia, y un importante desembolso, no es otra cosa que un zapato en el que se han cuidado absolutamente todos los detalles, en el que el tacón seguirá a la perfección la línea marcada por el talón en todos sus planos, formado por finos estratos lijados hasta alcanzar una completa horizontalidad, unidos entre sí por una mezcla de pegamento, clavos de madera, y clavos metálicos. El cuero tendrá puntadas de refuerzo en las que el hilo ha sido trenzado a mano, las hebillas del zapato de hebilla se habrán buscado expresamente según el gusto del cliente e incluso es posible que se hayan añadido alzas interiores para dar unos centímetros de más al portador, o para corregir una diferencia en la longitud de las piernas.

Los materiales utilizados serán exactamente los que el cliente pida: No hay cuero imposible ni forro que se niegue. Aquello que se quiera se consigue, sea piel de antílope africano, de jabalí, etc. Habrá forros de chinchilla, pelo de conejo o colores tintados a mano para conseguir ese ansiado zapato negro que muestre reflejos burdeos o morados cuando le dé el sol con intensidad.

Muy populares son los diseños hechos con clavos de latón de diverso grosor en la cintura, permitiendo llevar iniciales, fechas o dibujos completos. También lo son los diseños a medida del brogueado, perforaciones con las iniciales de los hijos, las propias, o un diseño personalizado propio del cliente. La elección de todos y cada uno de los elementos que conforman el zapato, tanto estéticos como estructurales será aquello que el cliente pida. Obviamente, quedará siempre la posibilidad de encomendarse al artesano. 

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El Aristócrata

martes, 21 de diciembre de 2021

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO


Este será el último artículo del año. Por ello, además de felicitaros el Nuevo por adelantado, quiero aprovechar para contaros los planes tan interesantes que tenemos para el 2022.

Como recordareis, a principios de año os preguntaba cómo veríais el incorporar nuevas temáticas en el blog. Pensaba que dar entrada a nuevas pestañas, concretamente a artículos de Relojería, Motor, Gastronomía – vinos y combinados incluidos – y viajes especiales completaría acertadamente nuestra principal línea editorial. La gran mayoría de vosotros lo visteis con buenos ojos. Por ello, me puse manos a la obra y contacté con personas especialistas en cada una de estas nuevas temáticas para saber su interés en escribir sobre ello. Igualmente, lo hice con marcas y casas que se identificaban con nuestra particular filosofía de exclusividad. Desgraciadamente, con el parón del Covid no se pudo concretar lo avanzado en las primeras semanas del año. Pero nuevamente en verano volvimos sobre ello y hoy está todo ya muy adelantado. De hecho, las firmas especializadas ya están localizadas, así como los medios económicos para contar con ellas. Un nuevo formato de web más visual con un acceso sencillo y rápido también está en marcha.

Si nuestro próximo artículo será la ya clásica carta a los Reyes Magos, en el siguiente ya empezaremos con estas nuevas temáticas y os contaré mi experiencia por varios restaurantes portugueses, tanto estrellas Michelin como de concepción más clásica. Aunque la mayoría conoceréis el resort Penha Longa os diré lo que me ha gustado y lo que no. Y os lo diré imparcialmente porque por todo ello he pagado y, al contrario de lo que hoy parece ser habitual, nada se ha aceptado como pago total o parcial por aparecer en esta página. Ni hay necesidad ni ese ha sido, ni nunca será, el motivo de la existencia de esta página. Y todo ello lo escribí a bordo de uno de esos deportivos que en pocos años me temo estarán prohibidos.  

Pero hasta entonces, quería daros las gracias por hacer este blog un poco más especial cada día y por haberme acompañado en esta andadura tantos años. Desearos que el próximo año sea mejor que este no parece desear un imposible. Aunque en este punto me gustaría hacer un inciso. En estos días que tantos mensajes se reciben en el móvil deseando la muerte al 2021, creo que no estamos siendo del todo justos con él. Para empezar si estamos leyendo estas líneas es porque el 2021 no ha sido tan malo con nosotros, al menos no todo lo malo que pudiera haberlo sido. 

Pocos años habremos vivido que hayan enseñado tanto como este. Tampoco habrá habido muchos en los que hayamos pasado más tiempo en familia. Nos hemos conocido más, nos hemos acercado más, nos hemos buscado más, nos hemos reído más y hemos dado más importancia a las cosas que verdaderamente las tenían. Además, de hablar con nuestros abuelos llegaríamos a la conclusión de que este Covid es un chiste comparado con lo que muchos de ellos tuvieron que pasar. Al fin y al cabo, nosotros hemos estado en casa disfrutando de la calefacción, de un frigorífico lleno y de la seguridad de que nadie rompería en ella a llevarse para nunca más ver a un padre, a un hermano o a un hijo.

Siempre que a alguien veo triste, incluido a mi mismo, aún cuando tenga razón para estarlo le pido que mire a su alrededor y que vuelva a preguntarse si de verdad tiene motivo para tanta tristeza. La frase: “lloré porque no tenía zapatos…hasta que vi un niño que no tenía pies” debería siempre acompañarnos y tenerla más presente de lo que aquí en occidente hacemos. 

Disfrutemos de estar vivos, de poder oler, correr, respirar, ver, sentir…de tener a gente a nuestro lado a la que importamos, de poder pasear cerca del mar, de caminar por el monte, de hacer un poco más felices a los que queremos, de reírnos, del placer de la lectura, del frio y la nieve del invierno, de la música y de tantos y tantos placeres que se nos dan gratis por el mero hecho de estar vivos. 

Y con este sentimiento de alegría y agradecimiento os deseo a todos Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. 

El Aristócrata