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jueves, 27 de febrero de 2020

LAS TELAS DE ENTRETIEMPO



Aunque ahora mismo llueve con fuerza, la primavera ya está aquí. Si el año pasado las lluvias retrasaron su entrada, este nos acompaña desde hace varias semanas (este frío seguramente sea el último coletazo del invierno). 

Al clima que hoy vivimos, cambio extremadamente rápido de invierno a verano y de verano a invierno, sin prácticamente otoños y primaveras, se le debe, entre otras cosas, que los diseñadores presenten ya solo dos colecciones al año y no cuatro como antaño. Y precisamente por lo extremo del tiempo las telas de entretiempo apenas disponen de tiempo de ser disfrutadas. 
En años como este pasar de un traje de franela a uno de algodón es solo cuestión de días. Por ello, reservarles demasiado espacio en el armario pareciera carecer de sentido. Sin embargo, todavía las frías mañanas y las noches frescas agradecen tejidos relativamente abrigados y alejados tanto de los más gruesos invernales como de los más frescos veraniegos.  

El colorido de la primavera unido a las agradables temperaturas y a las muchas horas de luz de las que ya disfrutamos debería animarnos a contar con al menos cinco trajes y cinco conjuntos de chaqueta y pantalón de temporada. Para los trajes nada mejor que apostar tejidos frescos donde aparezca la lana mezclada con vicuña, lino, alpaca o seda. 
Toca igualmente disfrutar del colorido y alegría de la primavera y dar una oportunidad a tonos alejados de los clásicos azul marino y gris marengo parece un buen comienzo. Los trajes conocidos como dos piezas ganan protagonismo sobre clásico traje de chaqueta Para estos conjuntos de dos piezas si bien las telas son las mismas, se puede arriesgar más en cuanto a estampados y colores dando entrada a tonos más propios de verano que de invierno.

Es el momento de combinar chaquetas de estilosos estampados, como los cuadro ventana, con pantalones lisos. Las chaquetas de sport color lila, verde, azul o, por ejemplo, rojo mate son perfectas para disfrutar con estilo de la luz de esta estación.
Las conocidas como lanas frías además de caracterizarse por su gran traspiración. permiten jugar con estructuras menos armadas donde se prescinde de voluminosas hombreras, entretelas y forros. Estos trajes desestructurados dan como resultado una prenda menos pesada, más desenfada y sobre todo mucho más fresca y estilosa 

Transmitir a la ropa las particularidades de cada estación resulta fundamental para vestir de manera elegante todo el año. 
En la ropa de sport los jerséis de lana oscuros dejan paso a los de punto de tonos vivos y los pantalones de colores próximos al calabaza o azul claro y de fino algodón toman el lugar que en invierno ocupaban los más abrigados y oscuros. Los colores de las camisas se harán ahora más vivos, sus diseños más atrevidos y poco a poco el lino empezará hacer su aparición.

Cerciorémonos de que en los complementos también se note la llegada de la nueva estación. Tanto en la vestimenta de traje como en la de sport evitemos los calcetines de lana y sustituyámoslos por unos de fino algodón. Demos rienda suelta a nuestra imaginación y juguemos con divertidos estampados cuando la ocasión lo permita. 
Las corbatas de punto de seda deben ya ocupar el espacio dejado por las de lana, los gemelos se llenarán de color y de diseños alegres y los pañuelos de bolsillo de cachemira habrán dejado su lugar a los de lino y seda con detalles en verde, violeta o rojo. 

Una bonita pashmina de lino además de protegernos en las todavía frescas noches de mayo pondrá el broche de estilo tanto a los conjuntos de corbata como a los de sport. 
Y para las horas más frías nada mejor que los tan actuales acolchados sin mangas. El hecho de poder prescindir del abrigo se presenta como el guiño perfecto para introducir todos esos objetos que llenan nuestras manos disfrutando de los tan estilosos bolsos de mano que hoy fabrican las mejores casas de piel.

El Aristócrata

lunes, 28 de agosto de 2017

TELAS SÚPER 100´s, 180´s, 220´s… ¿CUÁL ES MEJOR?



¿Un traje súper 220s es mejor que uno súper 100s? No tiene por qué, depende. 

Pero vayamos por partes. La designación “súper” se utiliza para clasificar las lanas súper finas, de ahí su nombre, y sirve para definir la finura de las fibras de la lana cuyo grosor se mide en micras. La micra es la millonésima parte del metro, es decir, encontramos 1000 micras en un milímetro. Para entendernos, una lana súper 80’s cuenta con 19.75 µm mientras que una súper 220´s tiene 12.75 µm, es decir, se trata esta última de una lana más fina. 
Sin embargo, como veremos más adelante, no por tener un dígito mayor y ser más fina la tela la prenda tiene que ser mejor. Tampoco el tacto de la tela debería ser definitivo para decantarnos por una u otra. El tacto de los tejidos no viene solo dado por la finura de la fibra sino también por una serie de procesos donde se interviene la tela buscando un tacto concreto; de ahí que haya telas súper 100s con un mejor tacto que telas 120s. Tengamos en cuenta que si bien la oveja merino es famosa por producir una de las lanas más finas del mundo, esta aparece frecuentemente mezclada con fibras de cachemira, angora, mohair, seda etc. dando lugar a texturas muy diferentes. Por ello, no se deje engañar por su vendedor y antes de escoger su tela decida para qué quiere el traje y el uso al que lo destinará. 

Entonces, ¿las lanas más finas no son mejores que las gruesas? A pesar de que los telares más prestigiosos del mundo sigan otorgando premios a los criadores que obtienen los fardos de lana más finos, la realidad es que el significado de la palabra “mejor” puede encontrar respuestas enfrentadas. Si por “mejor” entendemos suavidad, efectivamente las telas súper 150s, y superiores, serán las “mejores”. Pero si para nosotros la mejor tela es la más resistente, duradera y la que nos permite un uso frecuente de la prenda, las telas súper 120s y superiores apenas nos interesarán. 
Tengamos en cuenta que las lanas más finas suelen utilizarse para hacer tejidos muy ligeros los cuales a su vez se usan para confeccionar prendas muy frescas y nada pesadas, normalmente telas de no más de 280 gramos de peso. Por ello, estas telas tan finas demandan un cuidado que probablemente no podamos ofrecerles. Las chaquetas y trajes confeccionados con estas lanas no admiten de buen grado la limpieza en seco – puede incluso deformar la prenda -, son más frágiles que las pesadas, se arrugan con gran facilidad y su vida útil es relativamente corta. Normalmente estas telas son bastante caras y no se encuentran fácilmente en los trajes de confección. De acudir al sastre, algo siempre recomendable, busquemos uno experimentado y capaz de controlar tanto el nervio de estos tejidos como la complejidad que conlleva conseguir unas puntadas regulares en un tejido que no parará de resbalar al contacto con la aguja.
Por todo esto, es el uso, y no la tela, lo que debería mover nuestra elección hacia uno u otro tejido. Si vive en clima tropical seguro que el lino se convierte en su inseparable compañero y si lo hace en el campo rodeado de lluvia y frío lo será el Harris Tweed. Si lo que busca es una chaqueta de viaje con la que afrontar largos trayectos y asistir al llegar a su destino a una reunión sin visibles arrugas se decantará por lanas compactas, es decir, no superiores a súper 100s. Aunque ciertos telares, principalmente italianos, sigan compitiendo por ofrecer a sus clientes las lanas más finas del mercado no se deje llevar por estrategias de marketing ni por vendedores mal informados. La mejor tela es la que más se adecue al uso al que la vaya a destinar la prenda. 

El Aristócrata

lunes, 25 de mayo de 2015

EL ARMARIO DE INVIERNO Y SUS 10 PRENDAS IMPRESCINDIBLES




Desde hace ya un par de años vengo colaborando con la casa barcelonesa Santa Eulalia. Con motivo de dicha colaboración escribí recientemente un artículo que ahora me gustaría compartir con todos vosotros.

El invierno es la época en la que más se disfruta de las prendas de abrigo por las enormes posibilidades esta temporada nos brinda. Las alternativas con las que jugar tanto de tener que vestir con traje como de hacerlo de sport son de lo más interesantes y variadas. Sólo dependerá de nuestra habilidad, y gusto, el escoger aquellas que mejor se adapten a nuestra personalidad. Dicho esto, se sea más clásico o más moderno hay diez prendas que no deberían faltar en ningún buen armario.

1. Un clásico abrigo largo

Siempre encontraremos una ocasión cuya seriedad requiera de un abrigo más serio de los que se visten de sport. Estos abrigos suelen extenderse hasta al menos la rodilla y se pueden encontrar desde en hilera sencilla, cruzada, con o sin cinturón, con cuello de terciopelo o normal, con pitillera o sin ella, bolsillos en diagonal, rectos o tipo parche etc. Los más clásicos con seguridad optarán por un Chesterfield, un Combrie, un Polo o un abrigo Tirolés. Por su parte, los más jóvenes y modernos preferirán el conocido como Covert  Coat, un abrigo lo suficientemente formal como para poderlo llevar con traje pero con un corte más corto y actual que permite también vestirse de sport.

Los colores entre los que elegir, así como la composición de los diferentes tejidos, son también de lo más variado. Si bien los tres colores más populares siguen siendo el gris, el marrón y el azul marino, de no tener ninguno este último se antoja como el más polivalente. Por su parte, de los compuestos más extendidos, la lana - tanto virgen como meltón - el pelo de camello y la cachemira es esta última y la vicuña los tejidos más exclusivos. No obstante, los abrigos de lana además de ser los más económicos son también los más duraderos y resistentes.

2. Un traje cruzado y un tres piezas 


El frío de estas fechas anima a saborear la textura de los tejidos más cálidos y exquisitos e invita a disfrutar de los cortes a priori más calurosos como el del traje cruzado y el del conocido popularmente como tres piezas. Si en el traje cruzado el sobreponer un lado sobre el otro aporta una protección extra frente al frío, en el tres piezas es el chaleco el que cumple esta función. Dicho esto, jugando con los diferentes tipos de entretelas y con la propia construcción de la prenda se podrán añadir o quitar grados de temperatura según sea el tiempo del lugar en el que vivamos. Dicho esto, de lo que no se podrá prescindir será de alguno de estos dos tipos de corte al ser al ambos muy estilosos y estar además de plena actualidad.

Es curioso observar como algo a priori tan “sencillo” como son los tejidos ha experimentado una evolución tan importante durante los últimos años. Las mezclas que hoy se hacen de diferentes compuestos - como la seda con la cachemira - consiguen un tacto de lo más agradable. Y si hay un tejido al que se le debería prestar una especial atención este invierno ese es la franela; un tejido caracterizado por su calidad, suavidad, ligereza y elasticidad.

3. Unos botines


Aunque los zapatos de vestir de verano e invierno no suelen experimentar una gran variación, las temperaturas más frías permiten ciertas licencias en forma de, por ejemplo,  unas botas de caña baja. Además de los diferentes tipos de piel entre los que elegir, las suelas de estas botas también ofrecen un amplio abanico de posibilidades. Desde botines de piel de ternero, boxcaff o cordovan hasta la invernal piel vuelta son opciones con las que disfrutar de unos actuales y estilosos botines. De la misma manera la oferta de tipos de suela aumenta pudiendo escoger entre suelas de piel o suelas de goma – tanto enteras como partidas – para los pies más sensibles o para los lugares más lluviosos.

Los amantes de la buena zapatería seguro que están familiarizados con la bota Balmoral; bota concebida en sus origines para acompañar al chaqué. Conseguir una bota que aúne estética clásica y estilismo casual y moderno no resulta fácil y por ello la bota creada por Santa Eulalia y la mítica casa de zapatos John Lobb se presenta como una inmejorable alternativa para vestir con estilo tanto de sport como de manera más formal.

4. Un pañuelo de cachemira


Cada vez es más común el que nos animemos a acompañar nuestras chaquetas de un pañuelo de bolsillo. Este gesto, muy común solo unos años atrás, ha sido recuperado no solo por los más puristas en el vestir sino también por no pocos dandis que han entendido que puede ser el complemento ideal para llenar de color cualquier conjunto de chaqueta.

Si los pañuelos de seda y lino pueden usarse durante todo el año, los pañuelos de cachemira son propiedad del invierno. De tacto muy agradable combinan de forma especialmente elegante con corbatas del mismo tejido. Además, estos pañuelos, por norma general, están hechos con diseños de fantasía lo que termina traduciéndose en un conjunto actual y alegre.

5. Una pashmina


Aunque la clásica bufanda siempre tendrá un lugar reservado en invierno, la desenfadada pashmina aporta un extra de estilo mientras permite al mismo tiempo jugar con sus grandes dimensiones. Desde las lisas y sin dibujo hasta las de estampados más atrevidos resultan perfectas para vestirse en sustitución de aquellas. Por dentro de la chaqueta del traje, con animadas vueltas alrededor del cuello o por fuera del abrigo, la pashmina se erige como la mejor opción para proteger el cuello de las temperaturas más gélidas. Y con seguridad este agradecerá la suavidad de las pashimas de seda y de cachemira.

6. Unos guantes de piel


Las templadas temperaturas de los últimos inviernos permiten el no tener que protegerse las manos con rústicos y gordos guantes. Por el contrario, los guantes de piel sin mayor protección interna que su propia piel son un complemento que además de cumplir perfectamente con la función para la que fueron creados apenas ocupan espacio y son fáciles de guardar en cualquier bolsillo del abrigo. Los guantes de piel finos además de abrigar de ser de color marrón claro combinarán con prácticamente todas las tonalidades de abrigos y podrán aportar un toque de estilo muy interesante. Los guantes sin dedos recordándonos a los que se utilizaban antiguamente para conducir son el complemento ideal para introducir un toque rebelde al conjunto más clásico.

7. Una corbata de lana


Aunque los más puristas calificarían casi como temeridad el vestir una corbata de lana en la ciudad, lo cierto es que la reciente interpretación que se ha hecho de la moda clásica ha conseguido corbatas de lana francamente finas y elegantes. Si antes eran monocolor y sin diseño alguno hoy se encuentran en una variedad tan interesante y amplia como las de seda. Además, una de las grandes ventajas con las que cuenta este material es que, al contrario de la seda, su nudo permanece intacto a lo largo del día sin caerse ni deformarse en ningún momento. Igualmente, las corbatas de lana combinan muy acertadamente con los invernales pañuelos de cachemira. No obstante, resulta importante apuntar una vez más que el uso de estas corbatas adquirirá más sentido si se visten en el campo que en la ciudad.

8. Un sombrero


Una de las cosas más curiosas de la moda es su carácter cíclico. Rara es la prenda o el complemento que pasados unos años no vuelva en forma de última tendencia. Los que hayan asistido estos últimos años al Pitti Uomo – feria de referencia mundial de la vestimenta del hombre - habrán comprobado como tanto en su edición de invierno como de verano se llena de los más variados sombreros. Desde los modelos de fieltro más clásicos hasta los frescos Panamá cubren las cabezas de dandis, diseñadores de moda, periodista especializados y marcadores de tendencias.

Desde los serios Homburg hasta los informales Trilby, el sombrero se convierte en invierno en un complemento que permite además olvidarse del paraguas y del frío. Solo se necesita cierta convicción sobre la elegancia intemporal que aporta este complemento para disfrutar con seguridad del look transformado que lleva aparejado su uso.

9. Unas slippers


Las conocidas como slippers si bien deben sus orígenes a los fríos suelos de las casas de campo inglesas, hoy también acompañan desde a un esmoquin hasta a unos modernos vaqueros. Desde el siempre elegante modelo Albert creado por John Lobb hasta los modelos más vanguardistas se antojan como un “must” para este invierno. Su fina suela de piel y el terciopelo con el que se confeccionan la mayoría de estos zapatos aportan una comodidad extra para estar en casa. Su bonito corte así como los bordados más actuales permiten también recibir visitas sin necesidad de tener que cambiar de zapatos.

Aunque en un principio eran el color negro y el burdeos las únicas opciones entre las que escoger hoy la gama de tonalidades, y sobre todo el tipo de bordados, ha aumentado y no hay personalidad o carácter que no encuentre en donde verse reflejado con alguno de los modelos hoy disponibles.

10. Un acolchado


Si empezamos este artículo hablando del abrigo clásico no lo podemos terminar sin hacerlo del que hoy está más de moda: el acolchado. Su enorme comodidad proporcionada por su gran ligereza así como el calor que proporcionan sus plumas de oca hace que se antoje como una opción de lo más interesante para disfrutar de este invierno.

Igualmente, sus múltiples bolsillos animan a guardar en ellos todos los objetos que se puedan necesitar para disfrutar del tiempo libre olvidándonos de la cartera, el móvil y las llaves.

Ahora solo bastará combinar estas diez prendas entre sí para dar con el look más apropiado este invierno para cada momento y lugar.

El Aristócrata

lunes, 18 de mayo de 2015

Todo lo que necesitas saber antes de comprar un traje

Es mejor un solo traje realmente bueno que tener el armario lleno de trajes de dudosa calidad.


Una vez resaltado este punto, empecemos. Ya he señalado en otras ocasiones que la tarea de conformar un armario de calidad requiere tiempo y una inversión considerable. Por suerte para nosotros, tener un par de trajes en nuestro armario posibilita una infinidad de opciones de combinación con distintas camisas y corbatas, que nos permitirán lograr un atuendo variado a lo largo de todo el año. En un artículo anterior, señalé el orden de trajes que uno debería comprar y los dos primeros, sin duda, eran el azul marino y el gris. Sigamos esta línea.

Si no tienes un solo traje en el armario, empieza con un traje azul marino de lana que, sin duda, será el más versátil que puedas adquirir (ver artículo sobre 4 formas de usar un traje azul marino). Es un traje que servirá para multitud de ocasiones y, además, podrás usar la chaqueta con otros pantalones diferentes. La segunda opción será siempre un gris oscuro o medio. Si lo que necesitas es añadir algún otro traje al armario, considera tal vez en uno de algodón o lino, pensando en los meses de primavera y verano. Podrías también barajar opciones como la raya diplomática, un patrón herringbone o también el cuadro escocés.

La lana será sin duda el material a tener en cuenta, a no ser que vivas en las Islas Canarias o en cualquier lugar de temperaturas similares a lo largo de todo el año. De hecho, un traje ligero de lana puede vestirse en prácticamente cualquier época del año, convirtiéndose así en el aliado perfecto. Como ya he señalado antes, si quieres ampliar el armario con nuevos trajes, para el verano piensa en algodón y lino; para el invierno, piensa en tweed y franela.

A la hora de la compra, es importante tener en cuenta una cuestión fundamental: no es lo mismo adquirir un traje que cualquier otra prenda. No se puede llegar, coger "tu talla" y pasar por caja. Comprar un traje requiere una experiencia diferente... evidentemente, hablo de comprar un traje de confección; la experiencia de adquirir un traje a medida es otro mundo y, por eso mismo escribo este artículo: no está al alcance de muchos.

Existen tiendas en que se venden pantalones y chaquetas por separado. Esto tiene sus pros y sus contras. La ventaja es que podrás encontrar la chaqueta y el pantalón que se ajusten perfectamente a tus medidas y ahorrarás en ajustes posteriores. La desventaja, no siempre tienen la misma calidad ni están sacadas de la misma pieza de tela, lo cual puede generar diferencias (aunque sean leves).

Pero adentrémonos en la tienda. Doy por hecho que acudimos a una tienda en la que cualquier empleado tendrá unos conocimientos al detalle de cualquier cosa que necesitemos preguntar (si seguimos la máxima señalada al principio de este artículo, sin duda será así). Un detalle importante que a menudo se nos olvida es la necesidad de acudir a comprar un traje con camisa y zapatos similares a los que usaremos habitualmente con nuestro traje. Esto ayudará sobremanera en el momento de ver cómo nos sienta el traje y para tomar las medidas con vistas a los ajustes finales. Si olvidamos nuestras propias prendas, es habitual que una tienda de calidad disponga de ejemplares para la prueba. No obstante, si no te gusta la idea de usar un par de zapatos que hayan pasado por los pies de cierta cantidad de gente desconocida, mejor llevar los tuyos.

Una vez hayamos elegido el traje que deseamos y nos probemos el ejemplar adecuado, es importante no dudar en preguntar todo aquello que se considere necesario para asegurar que el traje nos queda perfecto. ¿Y qué debemos buscar? Si no lo sabemos, es fácil que nos quedemos con algo que realmente no se ajusta a nuestras necesidades. Para eso también es importante la ayuda del dependiente:


La talla en un traje será la combinación de dos medidas: la de la chaqueta y una categoría de tamaño, que podrá ser corto, regular, largo o extralargo, en función de nuestra altura (hasta 1,75m talle corto y a partir de ahi subiendo de 10 en 10 cm.). La parte más baja de nuestra chaqueta debería quedar a la altura del inicio del dedo gordo de nuestra mano.

Determinarán tanto la longitud de las tallas como de la propia chaqueta. Para la chaqueta, se tomará por la parte más ancha de nuestro pecho, por debajo de los brazos, o también tomando la medida de la cintura y añadiendo unos 15 centímetros. En teoría debería emplearse la mayor de estas dos medidas, aunque dependerá de nuestra complexión. Tengamos siempre en cuenta que un traje ya confeccionado no podrá recibir más que unos pocos ajustes posteriores, como las mangas y un poco en la cintura.

Ahora bien, serán los hombros la parte crítica a la hora de ver cómo nos queda un traje. Si éstos no se ajustan correctamente, no vale la pena seguir mirando el resto. Cuando nos probemos la chaqueta, una pista podremos obtenerla de las arrugas que se formen en nuestra espalda. Si son horizontales, necesitaremos una talla más, si son verticales, probemos con una talla menos.
Deberemos buscar que el ajuste en el hombro sea perfecto, que no se vea tirante ni que sobre tela. Otra forma de ver si la talla es la correcta será comprobar si las solapas se levantan al abotonar la chaqueta. Cuando hagamos esto, no deberían generarse arrugas, ni notar que se tira de los ojales. En muchas ocasiones, sobre todo en personas de figura más atlética, sucede que los hombros quedan bien, pero sobra tela en la zona de la cintura. Esto aún es ajustable.

Respecto al cuello se pueden dar también dos pinceladas sencillas: debe tocar en todo momento el cuello de la camisa que llevemos y, además, dejar que se vean alrededor de 2 cm de éste. Para ello, será importante que llevemos una camisa bien cortada, para tener una referencia correcta.

Un punto básico que la inmensa mayoría olvida son las mangas de la chaqueta. Sí, deben dejar ver al menos 1,5 cm de los puños de la camisa. Una referencia básica es hacer que lleguen hasta los huesos de la muñeca, y que la camisa siga un poco más.

En cuanto a los pantalones, de nuevo tendremos las mismas categorías que en la chaqueta, y dependerán de la longitud de la pierna. Si estás comprando un traje completo, es raro que tengas posibilidad de elegir que el pantalón tenga o no pinzas. Por lo general, los pantalones con pinzas son más formales. Importante: si notas arrugas horizontales, busca una talla más grande. En cuanto a la longitud de los pantalones, es un tema delicado. Lo normal es que tomen la medida del talón y hagan un corte recto. Sin embargo, esto no es del todo apropiado ya que, aunque por detrás el pantalón podrá tener un largo adecuado, por delante se generarán más arrugas de lo deseable. Se deberían tomar ambas medidas, haciendo que por delante el pantalón descanse levemente sobre el zapato, y haciendo un corte en diagonal al largo de cada bajo del pantalón.

Una vez nos hayamos asegurado de todos estos puntos, veamos el resultado final del traje. Si han sido necesarios unos ajustes, NUNCA pidas a nadie que recoja el traje por ti. Vé tu mismo y vuelve a probártelo para comprobar que los arreglos han sido los apropiados.

domingo, 14 de septiembre de 2014

BEGINNERS GUIDE TO FABRIC PATTERNS & STYLES

Men’s fashion is becoming increasingly bold, which means explosions of colours, patterns and prints on the runway and on the street. Choosing a pattern can make or break an entire look. Like a colour, it must match the rest of the outfit, appropriately suit the occasion and be flattering on you. But before you can get to any of that, you have to know how to differentiate one pattern from another in the first place.
Read on for a basic guide to the history and identification of menswear’s most common patterns.
Gingham
gingham-shirt
Gingham is a plain-woven fabric, originally made completely of cotton fibres but later also of man-made fibres. It derives its colour and pattern (usually a woven check) from carded yarns, where the colouring is on the warp yarns and always along the grain (weft). There is no right or wrong side of the fabric were colouring concerned.
The name is derived from the Malay word “genggang,” meaning striped, as gingham fabric got its start as a stripe pattern when first imported to Europe in the 17th century. Nowadays, gingham (along with muslin) is often used as a test fabric by fashion designers. Despite its reputation as the “tablecloth pattern,” gingham is now a popular choice for men’s dress shirts.
Pin Stripe
pinstripe
Pinstripes have been a fashionable option for men’s suiting since the turn of the 20th century. The pinstripe is easily the most well-known stripe today. It is closely related to several other kinds of stripes, which are often called by the same name, but a true pinstripe is typically woven into worsted cloth and made up of pinhead-sized dots of yarn – silk, mercerized cotton, or sometimes man-made materials – that come together to form very thin, non-continuous lines.
The pinstriped suit is now associated with dapper movie stars like Cary Grant and Clark Gable, as well as American Prohibition-era gangsters and jazz musicians. Perhaps the most famous wearer of pinstripe suits was the legendary Winston Churchill, who sported them throughout his tenure as prime minister. These days, pinstripes are seen everywhere from contemporary, fashion-conscious tailoring to athletic uniforms.
Seersucker
seersucker
Seersucker is a light, thin cotton fabric with a crinkled surface and typically a striped pattern. Stories on the origin of the name vary, but all agree that the word came into English from Hindustani and has something to do with sugar (probably due to the puckered fabric’s resemblance to the bumpy texture of sugar). Seersucker gets its wrinkled appearance from a process known as slack-tension weaving, which causes it sit away from the skin thereby facilitating heat dissipation and air circulation.
Seersucker got its start during the British colonial period, when its unique properties made it an ideal material in warm weather colonies like British India. It later spread to the United States, where it became especially popular with gentlemen in the South. It remains a standard for summer wardrobes.
Houndstooth
houndstooth
Houndstooth (also known as hounds tooth check, hound’s tooth, dogstooth, dogtooth, dog’s tooth or puppytooth for small-scale versions) is a duotone pattern recognizable for its abstract four-pointed shapes. The classic image is of a black and white houndstooth pattern, but other colours can be used.
Houndstooth originated in Scotland in the 1800s, where it was worn as an outer garment of woven wool cloth by shepherds. It is still typically used for coats and jackets in tweed and wool fabrics, but can be found in just about any garment or accessory as well as in interior design. Houndstooth has been a favourite of designers like Chanel, Armani, Louis Vuitton, Moschino and McQueen.
Plaid
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Plaid is a pattern of criss-crossed horizontal and vertical bands in multiple colours. Known as tartan in its home country of Scotland, plaid originated in woven wool and is now made in many other materials. The weaving process forms visible diagonal lines where the different colours of the pre-dyed threads cross, giving the appearance of new colours blended from the originals. The result is repeating blocks of color that form a distinctive pattern of squares.
Plaid is, of course, famously associated with Highland dress and Scottish clans, but today the pattern is not limited to textiles. It made an especially important resurgence during the punk music craze of the late 1970s, when plaid went from being associated with authority and gentility to being an anti-establishment symbol of rebellion.
Polka Dot
polka
Polka dot is a pattern consisting of an array of filled circles, generally equally sized and spaced relatively closely in relation to their diameters. The pattern shares its name with the Bohemian folk dance that was all the rage in mid-19th century America, though no one has yet been able to draw a clear connection between the two.
Despite the unclear origins of its name, the polka dot has been a fixture in popular culture ever since. DC Comics introduced Polka-Dot Man in 1962. Bob Dylan sported a polka dot shirt on an album cover, and blues guitarist Buddy Guy is famous for playing his signature black Fender Stratocaster with cream polka dots. The pattern is also immortalized forever in the song “Itsy Bitsy Teeny Weeny Yellow Polka Dot Bikini.”
Argyle
argyle
Like plaid, the Argyle pattern comes from Scotland, in particular the tartan of Clan Campbell of Argyll in western Scotland. The pattern was used for kilts and other traditional garments, as well as the socks worn by Scottish Highlanders known as “tartan hose.” The pattern is distinguished by its layers of overlapping motifs, typically an overlay of inter-crossing diagonal lines on a checkerboard of solid diamonds.
Argyle has a sporty connotation, derived from its use in golf clothing (both for jerseys and for the long socks needed for the plus-fours trousers that were in fashion during the 1920s). In the 21st century, you’re most likely to spot it on socks and sweaters, where it can simultaneously be a nod to tradition and a bold statement.

martes, 29 de abril de 2014

VESTIR DE SPORT; LA ELEGANCIA DEL ESTILO MÁS INFORMAL




“El estilo es el ropaje del pensamiento; y un pensamiento bien vestido, como un hombre bien vestido, se presenta mejor.” Conde de Chesterfield


Si bien por el nivel de conocimientos del lector a quien va dirigido este artículo no vamos a entrar a definir las diferencias entre el atuendo formalsemi-formal e informal (para aquellos que no las recuerden recomendamos echar un vistazo al capítulo introductorio de libro recientemente publicado) sí queremos esta vez hacer un guiño a la vestimenta de sport o sencillamente a aquella que no necesita de corbata o pajarita para estar completa.

Durante los años de vida de http://www.elaristocrata.com/hemos sido “cariñosamente” amonestados por centrarnos casi en exclusiva en la vestimenta formal o para ser más precisos en el lenguaje por centrarnos solo en aquellos atuendos que requerían de corbata o pajarita.



Si bien carece de sentido intentar negar la evidencia y contradecir unas afirmaciones más que enfundadas también debemos tener en cuenta que siempre resulta mucho más fácil vestir, y también escribir, cuando se necesita de una corbata que hacerlo cuando ésta está ya descansando enrollada en su cajonera.

Hasta los años 30 resulta difícil encontrar caballeros que vistieran a lo largo del día sin corbata. Y curiosamente fueron precisamente esos caballeros los que han pasado a la historia como los señores más elegantes de todos los tiempos.



Incluso hoy, a muchos de nuestros referentes del buen vestir, como al propio Príncipe Carlos, resulta difícil verles reflejados en una instantánea sin, al menos, un informal traje de chaqueta. Por ello, soy un convencido de que de haber tenido la oportunidad de ver a Cary Grant, a Richard Merkin o al mismísimo Winston Churchill en pantalón y camisa, sin sus impolutos trajes y chaquetas, el concepto que tendríamos de ellos no sería tan extraordinario como el que permanece en la memoria de buen vestir masculino.

Para terminar de ser totalmente justos con los caballeros aquí mencionados debemos apuntar que en aquel tiempo cuando se vestía de sport se hacía igualmente con corbata. Era la época donde el chaqué acompañaba a los señores en sus quehaceres formales de la mañana o el stroller en las menos formales.

Y si el chaqué era el protagonista de la mañana, el frac era el atuendo indicado de vestir a la tarde-noche. Por todo ello el traje; hoy un atuendo considerado como formal, era por aquel entonces una prenda puramente informal y era solo vestido en las ocasiones en las que hoy lo normal sería vestir un pantalón y una camisa.

Dicho esto, debemos admitir que existen infinitas maneras de vestir de forma clásica y elegante sin necesidad de caer en la dejadez y ordinariez absoluta predominante en nuestros días cuando la corbata ya no es la protagonista del atuendo.



Un caballero puede ser elegante vistiendo de traje y luego caer en la mayor vulgaridad al hacerlo de sport. De igual manera puede ocurrir que haya caballeros que por su ocupación profesional no requieran normalmente de vestir de traje y no por ello tienen que dejar de ser considerados automáticamente como señores elegantes.

Hay ocasiones como los casual Friday, una tarde de compras, un paseo en barco o sencillamente una mañana en la playa o en la cola del pan que sirven para reconocer a ese “perfecto caballero” que de forma tan elegante lleva un reloj de bolsillo con su chaqué pero también de forma tan natural y estilosa viste una camisa de lino en su tiempo libre.

Si bien muchos caballeros podrían vestir elegantemente con el clásico atuendo de traje de chaqueta de elegir unos correctos zapatos y de contar con un experimentado sastre y con un buen camisero, al vestir de sport las posibles alternativas se multiplican y el peligro de errar en la elección aumenta en gran medida.

Igualmente, es cuando la corbata no está presente cuando la frontera entre lo correcto y lo incorrecto es más difusa y lo que algunos caballeros enjuiciarían como algo exagerado otros, por el contrario, lo podrían considerar algo estiloso.

A pesar de todo ello, hay una moda clásica que también permite vestir de manera actual sin necesidad de caer en lo ridículo con lo que las nuevas tendencias nos sorprenden cada temporada.


Esta forma de vestir más que una moda es sencillamente una manera de vestir que se ayuda de patrones modernos y de colores actuales para conseguir una correcta mezcla entre la sobria elegancia británica el estilo más clásico italiano.

Y es en esta particular forma de vestir donde tanto las chaquetas, los pantalones y los zapatos más especiales cobran un sentido especial.

Hoy la variedad de chaquetas de sport es ilimitada y el sinfín de telas estilosas con las que poder mandarlas coser es tan variado que es difícil no dar con aquella que nos haga soltar una pequeña sonrisa de imaginárnosla terminada y vestida en esas infinitas ocasiones donde solo jerséis o, en el mejor de los casos, una sencilla chaqueta azul marino acompaña a nuestras amistades.

Y si además no nos conformamos con los tejidos más extendidos o con los cortes más populares y buscamos algo más especial, y por qué no, también algo más de estilo, y optamos, por ejemplo, por una chaqueta cruzada seguro que no nos importará hacer frente a ese desembolso extra que toda chaqueta de sport bien terminada trae consigo.


Aunque parezca una obviedad, si importante es acudir a un buen sastre para hacernos con nuestras chaquetas más formales, todavía lo es más si queremos presumir de chaqueta de sport.

Si bien una chaqueta de traje de un color liso y sin diseño alguno resulta fácil de coser, la cosa cambia más que significantemente cuando al sastre se le pide que tenga en cuenta los diferentes dibujos de la tela, los case en las diferentes costuras y “eche el resto” a la hora de pinzar la chaqueta sin romper la limpieza y la homogeneidad del conjunto.

Las chaquetas de sport de confección, además de ser todas muy parecidas, pueden una vez ajustadas al físico del comprador final perder la limpieza de líneas que tenían sobre la percha. Así pues, una vez hechos los ajustes necesarios es muy difícil que en esa chaqueta de confección, por ejemplo, los dibujos de las mangas y el cuerpo sigan coincidiendo así como que lo hagan los de las diferentes costuras.

Esto es muy apreciable en la espalda al ser concretamente en la costura central de la misma donde se meten o se sacan esos centímetros extras que sobran o que, por el contrario, se necesitan. Sin embargo, en las chaquetas hechas a mano el talle se produce a lo largo de toda la chaqueta y no se concentra solo en un punto.

Aunque reconozco que con la vestimenta más informal las chaquetas de hilera sencilla resultan más cómodas, sigo siendo de la opinión que nunca la belleza de la chaqueta cruzada estará al alcance de aquella. Por ello, los sastres italianos se han especializado en este tipo de chaquetas saltándose en muchos casos las medidas y las hechuras utilizadas en los trajes de sus clientes más puristas.



Para ello, las han acortado, estrechado y las han “desarmado” con gran acierto. Todo esto ha posibilitado darles un aire puramente de sport alejado de los cánones aplicados en el mismo tipo de chaquetas en las sastrerías británicas y en la mayoría, por qué no decirlo, también de las españolas.

Ni que decir tiene que cuando hablamos de un corte más ligero y desestructurado no lo hacemos pensando en lo que ciertos gurús de la moda se empeñan en hacernos ver como algo estiloso o actual. Por el contrario, seguimos pensando en un corte varonil, clásico y estiloso; pero también elegante y lejos de todas esas tendencias absurdas con las que se empeñan en sobresaltarnos cada determinado tiempo estos creadores de tendencias.

Jugando con los tejidos de la chaqueta, su peso y sobre todo su diseño se puede imprimir un toque especial hasta al pantalón más informal. Y si además conseguimos un corte estiloso para nuestra chaqueta (que no ridículo) y acorde a nuestras medidas el resultado puede estar muy por encima del conseguido en muchos trajes de chaqueta.

Además en las chaquetas de sport tenemos la posibilidad de jugar con diferentes tipos de terminaciones. Así pues, podemos optar por chaquetas con cerillera o incluso por aquellas otras donde la totalidad del bolsillo esté cosido sobre la chaqueta viéndose éste en su totalidad. Igualmente, se puede elegir entre botones de hueso, de piel, coser a las mangas unas coderas, escoger un forro algo más atrevido, etc. Y si no nos vemos con una chaqueta cruzada para vestir de sport, siempre podemos decantarnos por un falso tres botones; opción ésta siempre más aconsejable que la chaqueta clásica de dos botones.



Si somos de los que a pesar de añorar la impoluta elegancia de Cary Grant también pensamos que el uso del traje de chaqueta cada vez será más testimonial y que por más que pese a muchos, entre los que no me importa incluirme, éste dejará paso en no más de una generación a otras indumentarias más informales, parece lógico que contar con un número relativamente amplio de chaquetas de sport de calidad cobre más sentido que nunca.

Si bien yo al menos no conozco ninguna casa en España que pueda aportar los mismos resultados que ofrece la sastrería a medida, con el tema de los pantalones de sport me ocurre lo contrario.

Por un lado es de justicia admitir que el trabajo de cualquier sastre sobre el pantalón es siempre menor al empleado en la chaqueta y la calidad de la mano de obra no resulta tan fundamental como con aquellas. Y por otro lado, además debemos añadir que los diseños de muchas casas industriales resultan francamente atractivos y quedan lejos de lo que se ofrece en las sastrerías tradicionales.



Sea por esto o porque simplemente a la hora de vestir de sport no se busca tanto la perfección de la hechura en los pantalones sino más bien un estilo diferenciador donde el color y el diseño cobran especial protagonismo, la elección de estos obedece a parámetros más personales.

Indicar antes de que alguno de nuestros lectores se vea obligado a echárnoslo en cara que nada tengo en contra de los pantalones vaqueros pero qué duda cabe que su uso se debería restringir a las situaciones más informales o a aquellas en las que fueran franqueados con elegancia por otras prendas que aportaran al conjunto final ese toque especial que de vestirse los vaqueros de cualquier otra forma estos con seguridad carecerían.

Si bien no ocurre lo mismo con la elección de la camisa, sí encontramos pautas parecidas a las que muchos caballeros prestan atención al escoger su pantalón. La elección de un tipo de cuello en la camisa de sport no cobra la vital importancia que, por el contrario, sí tiene en la camisa de vestir. Aunque hay caballeros que prefieren para sus camisas de sport cuellos sin botones yo soy de la opinión que al contrario de las camisas de vestir, las de sport sí deberían contar con botones. De la misma forma, desde mi humilde punto de vista, las camisas de sport siempre quedan más naturales de contar con puños sencillos que de hacerlo con puño doble.



Dicho esto, hay que reconocer que sea la camisa de sport o de traje un ojal cosido a mano es siempre un detalle de calidad y de belleza que el ojo mejor educado siempre agradece. Y lo mismo ocurre a la hora de la terminación de la misma. El que las costuras casen en el hombro y la manga es una característica propia solo de las camisas de mayor calidad y este detalle no debería descuidarse tampoco en las camisas de sport.

Estos pequeños pero importantes detalles hablaran de la calidad de la camisa de manera mucho más contundente de lo que podría hacer cualquier marca que ésta llevara cosida en el pecho. Igualmente, nunca terminaré de entender la moda reciente de los hombres anuncio. Esta moda de ir “parcheado” con infinitos logos a cual más grande y llamativo carece de elegancia y estilo alguno.

De la misma manera reconozco que no deja de sorprenderme como marcas por todos conocidas que hasta bien recientemente se limitaban a estampar el logo de su marca de forma clara pero disimulada hoy han aumentado en gran medida éste de manera que no pase ya inadvertida para nadie y se convierta en el hecho distintivo de la prenda.

Si ya resulta francamente difícil encontrar caballeros que sepan de la importancia de vestir el zapato adecuado con traje, todavía es menor el número de aquellos que sean conocedores de ello a la hora de vestir sin corbata. Las zapatillas de moda del momento o, en el mejor de los casos, el tan recurrido mocasín americano se apoderan de los pies de la mayoría de los caballeros.

Si bien es de justicia reconocer que la variedad de modelos para vestir de sport aún siendo amplia no goza ni de la misma calidad ni de la misma belleza que sus hermanos que acompañan al traje, también es cierto que de tener buen gusto y saber dónde acudir se pueden encontrar zapatos de gran belleza que combinarán, y resaltarán, con gran estilo cualquier atuendo casual.

La libertad es casi absoluta a la hora de decantarse por uno u otro zapato. Dependiendo del atuendo escogido y del carácter y seriedad que queramos imprimir a nuestro atuendo podremos escoger desde un zapato de piel vuelta de doble hebilla, un tassel, un full brogue o incluso unos spectators.

Y algo similar ocurre con la elección de los colores de los zapatos. Si bien el traje, por norma general, no recibe con buen agrado zapatos con tonalidades alejadas al negro, el burdeos o los marrones oscuros, los conjuntos de sport son más flexibles y permiten entrada de colores más claros o que obligatoriamente no tienen que combinarse de forma seria. Por ejemplo, el propio modelo que ilustra este artículo podría ser vestido con un ojo de perdiz gris no muy oscuro pero con seguridad daría un toque mucho más especial de vestirse en un conjunto de sport que fuera acompañado de un pantalón de pana fina y boca estrecha azul oscuro.


Los conjuntos de sport admiten con una gran sonrisa todo tipo de complementos como cinturones, calcetines de colores de diseños más atrevidos, pashminas, pañuelos de bolsillos alegres etc.

Los looks que inexorablemente el futuro traerá consigo, se distinguirán por contar con prendas diferenciadas, esto es, serán conjuntos formados por chaquetas y pantalones independientes pero no ya por trajes de dos o tres piezas del mismo tejido y color como hasta ahora hemos visto.

Aunque cueste reconocerlo pienso que ocurrirá algo similar a lo sucedido con los casual Fridays.



No mucho tiempo atrás acudir al lugar de trabajo, incluso los viernes, con algo que no fuera un traje de chaqueta hubiera sido considerado casi como una temeridad. Sin embargo, hoy la vestimenta durante los viernes se ha relajado, desgraciadamente casi siempre en exceso, y el traje suele descansar en el armario durante este último día de la semana laboral incluso hasta en el de muchos de los caballeros de profesiones más tradicionales. Y esta realidad no creo que desgraciadamente ya tenga marcha atrás y la vestimenta informal se terminará apoderando en exclusiva también del resto de días de la semana.

Por todo ello, parece que el hacerse con un extenso juego de chaquetas de sport, camisas, pantalones y zapatos cobre cada día más sentido y repartirse el presupuesto dedicado a adquirir conjuntos de sport y formales se deba repartir, de momento, al menos a partes iguales.

A pesar de todo lo anteriormente escrito e independientemente de lo que nos depare el futuro y las nuevas costumbres resulta difícil imaginarse que un caballero pueda estar inapropiadamente vestido de decantarse por un traje de chaqueta acompañado de una corbata combinado acertadamente con un bonito zapato inglés de cordones y color oscuro.



El Aristócrata

miércoles, 23 de abril de 2014

VITALE BARBERIS CANONICO: CLASSIC WITH A TWIST



El pasado fin de semana tuve la doble suerte de asistir a la celebración del 350 aniversario del legendario telar italiano Vitale Barberis Canonico. Y digo doble porque por un lado disfrute de una puesta en escena como solo los italianos saben hacer y por otro porque fui el único medio español invitado. 

Aunque sus 350 años le valen a la mítica casa italiana no necesitar presentación alguna, para aquellos que no la conozcan decir que VBC es el telar más antiguo del mundo y el primero también a nivel mundial en cuanto metros de tela producidos. El que exporten el 80% de su producción a más de cien países le convierte también en la casa del sector con mayor presencia internacional. 

Podría parecer curioso el que tras más de trescientos años este telar siga estando en el mismo sitio que lo vio nacer. Pero dicha extrañeza dejar de serlo cuando se conoce que la zona de Biella es la zona de Italia donde el agua es más pura, algo fundamental a la hora de producir las telas. Como nota curiosa comentar que las chicas allí presentes comentaron durante algún momento de los dos días que pasamos en Biella el placer que suponía lavarse el pelo con el agua la ducha. 
Igualmente, otra nota destacable de la casa que está detrás de la mayoría de las telas de Drapers y de una muy buena parte de las de Ermenegildo Zegna es el hecho de que todo el proceso de confección tiene lugar en las factorías de Biella sin que externalicen ninguna parte de este. 

Dicho esto, no es mi intención narrar el proceso de confección de sus telas ni entretenerme en resumir los 350 años de una de las poquísimas empresas que puede presumir estar dentro de Les Hénokiens. Por el contrario, os voy a contar mi experiencia personal como uno de los pocos asistentes a tan interesante evento y el porqué estos señores son únicos cuando de dejar su impronta se trata. 

Desde el momento en que sales de casa y hasta que vuelves todo está organizado milimétricamente y no tienes que preocuparte de nada. Una persona asignada a cada invitado está siempre pendiente de que encuentres todo a tu gusto a tu llegada y de que no te falte de nada hasta tu regreso. 
Muchos antes que yo han dicho que ente lo bueno y lo excepcional la diferencia está en los detalles y yo solo puedo estar de acuerdo con esta afirmación. 

Detalles como encontrarte a la llegada al evento con un mayordomo perfectamente ataviado de chaqué, a medida por supuesto, y cuya misión sea solo acompañarte con un paraguas hasta la entrada ya es una muestra clara de cómo una marca cuyo lemotif es que sus telas se utilicen para hacer trajes a medida cuida su reputación al máximo. 

Una vez dentro del telar la persona que ha organizado todo tu viaje te espera para darte la bienvenida y presentarte tanto a los dueños de la casa como a otros invitados con los que sabe tienes alguna afinidad.
 
En el propio catering te das cuenta porqué los italianos son únicos defendiendo sus productos y porqué por más que nos pese nos llevan muchos años por delante en el posicionamiento de sus marcas. Yo siempre he pensado que de todo el mundo, y de todo, se puede aprender, unas veces para saber qué tienes que hacer y otras simplemente para conocer lo que nunca deberías hacer. Igualmente, soy de la opinión de que siempre es mejor acercarte con humildad y con ganas de aprender de lo que nuestros homólogos hacen. Y de los italianos tenemos, y mucho, que aprender. 

Y digo todo esto porque al contrario de lo que ocurriría en un catering en España donde agasajaríamos a nuestros invitados desde con tartaleta de no se qué, sushi de no se cuantos, milhojas del mar de Cuchunchú etc. etc. los organizadores de este evento se decantaron solo por productos 100% italianos. Infinidad de tipos de quesos, jamón de Parma, diferentes tipos de olivas, pasta etc eran los productos que adornaban los platos de los allí presentes. Ni que decir que los vinos, y hasta las mismísimas ginebras, eran, como no podía ser de otra forma, todos productos nacionales. 

Sin embargo, el complejo de inferioridad del español, mas si cabe el de los de clase más alta, hacen que ya hasta nos de vergüenza ofrecer jamón ibérico, dicen que por lo visto ahora esto es de pueblo, y por el contrario ofrezcamos productos que poco o nada tienen que ver con nuestra historia más legendaria gastronómica. ¿Os imagináis, por otro lado, qué diría tal o tal otra señora de su amiga la Marquesa de Chinchilla si en vez de darle ese champán tan mediocre, pero, eso sí, del grupo LVMH, le ofrecieran un vino espumoso, pero bastante mejor, hecho en Alicante? En fin, que una vez más me toca decir que tenemos lo que nos merecemos y que nos iría mucho mejor si defendiéramos nuestros productos y si nos dejáramos de mirar el ombligo pensando que somos los mejores y que todo lo que hacen los demás triunfa o por su marketing o porque su Gobierno les apoya. 
Otra cosa que me llamó la atención de la familia VBC es que a pesar de su reconocimiento y posicionamiento internacional son personas de su familia y de su gente. Y es que a pesar de las relaciones de esta familia y de sus negocios, el acto estaba claramente organizado pensando en sus familiares y amigos y solo unos cuantos medios muy escogidos al margen de aquellos. 

Al terminar el piscolabis de recibimiento pasamos al departamento donde se custodian los archivos con las telas más antiguas. La pertinente explicación sobre cómo se realizaban las telas hace trescientos años, cuando la maquinaria era francamente rudimentaria y la mano del hombre tenía que suplir sus deficiencias, fue de lo más interesante y entretenida. Su estudio nos develó la infinidad de tejidos que antes se producían. 

Desde los fabricados para atender a los ejércitos y caracterizados por su grosor, impermeabilidad y resistencia, hasta los más delicados de seda hicieron las delicias de los allí presentes. También me llamó poderosamente la atención la enorme variedad de colores, y sobre todo de texturas, que hace doscientos años demandaban los señores de entonces. Solo ver los anuarios dedicados a las telas de abrigo te da una idea de todo lo que nos hemos perdido en este Siglo con la obsesión de homogeneizar y oscurecer la vestimenta masculina. 
Fue entonces cuando a los medios allí presentes, GQ Japan, The Rake, Permanent Style, Parisian Gentleman, y la revista Rolling Stone nos recibieron Francesco Barberis Canonico y Giovanni Barberis Organista. Indudablemente no soy tan ingenuo como para pensar que son fieles lectores de mi página pero lo que sí me consta es que se habían tomado la molestia de haber pasado tiempo con su departamento de marketing para conocer algo de cada una de nuestras publicaciones. Otro detalle que habla de la importancia de cuidar los detalles. 

Concluida nuestra charla Francesco dio unas palabras a todos los allí presentes y brindó por otros 350 años. Al celebrarse el aniversario en el mismo día de San Valentín todas las tartas tenían forma de corazón lo que dio un toque bohemio a la gran fiesta que cerró el aniversario. 

Sin entrar en pormenores, solo quiero nombrar algo que me chocó bastante. Y no fue el hecho de que por cada traje de hilera sencilla hubieran cinco cruzados. Fue más por ese grupo de rock and roll que en uno de los patios abiertos empezó a animar la velada con un tipo de música que dista mucho de mis gustos personales. Y es que tras ese enorme ruido de batería y guitarras eléctricas se escondían tres tipos con cabelleras que ya le gustaría a la mía perfectamente ataviados con trajes a medida además de fenomenalmente conjuntados. 
Y si es que los italianos son especiales la familia que forma VBC es única. 

El Aristócrata