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lunes, 27 de abril de 2015

¿Qué buscamos en un pañuelo de bolsillo? - What do we look for in a pocket square?


Cada día esta pregunta se la hacen, por suerte, más hombres. Es cierto que la preocupación por vestir adecuadamente sigue siendo notablemente minoritaria, pero la existencia de cada vez más espacios dedicados al buen vestir hace que la moda clásica vaya disfrutando cada vez de más adeptos. ¿Será una moda pasajera? Es posible, como todo. De momento centrémonos en disfrutarlo.

This question is made by more and more men each day. However, the worry of dressing better is still minor, but the existence of more spaces dedicated to well-dressing makes the classic menswear have more followers each time. Will it be a temporal trend? Maybe... so let's focus on enjoying it.

Pero vayamos a la pregunta del título. Hace relativamente poco, la firma británica Drakes London presentó su colección de complementos para la nueva temporada otoño/invierno 2014/15, entre los que, como siempre, destacan los pañuelos de bolsillo. Ver cada uno de los diseños me ha hecho pensar detenidamente sobre qué buscamos exactamente al comprar un pañuelo de bolsillo. 

Es curioso que, aunque durante su uso veremos sólo una pequeña parte del pañuelo (normalmente su parte central y/o los bordes), la compra de los mismos se suele hacer sobre un pañuelo abierto, disfrutando de su diseño completo. ¿Entonces, qué buscamos? 

But let's go back to the title's question. Some time ago, the british brand Drakes London presented their new accesories collection for the new Fall/Winter 2014/15 season, from which we could highlight the pocket squares. To see each of the designs made me think carefully about what we do look for when buying a poquet square. 

It's curious: when you use a pocket square, you only see a little part of it, normally the central part or the edges. However, the purchase uses to be done based on an opened pocket square, which shows the whole design. So, what are we looking for?


En mi caso particular, cuando compro un pañuelo de bolsillo busco principalmente colores, aquellos que sean versátiles y combinen bien con la mayoría de los conjuntos. Esta practicidad se muestra claramente en los pañuelos lisos con borde en otro color. Sin embargo, lo reconozco, también me encanta que los diseños sean atractivos, aun cuando soy consciente de que no van a apreciarse cuando el pañuelo esté en el bolsillo. ¿A qué se debe esta preferencia? No tengo la menor idea. Quiero pensar que es simple gusto estético. Veamos un ejemplo:

In my personal case, when I buy a pocket square I mainly look for colours, those which are more versatile and combine better with the majority of looks. This practicity is clearly shown in the plain pochettes with the edge in a different colour. However, I also love the designs to be as much beautiful as possible, even being conscious that I will not see them at all when using the pocket square. Why do we do this? I have no idea. I want to think it's simply aesthetic taste. Let's see an example:




Los de Rubinacci son algunos de los principales ejemplos. La firma italiana diseña algunos de los pañuelos de bolsillo más bonitos del mercado. De eso no hay la menor duda. Sin embargo, ¿por qué invertir el dinero que cuesta una de estas pequeñas obras de arte si en su uso habitual vamos a ver lo que aparece en la imagen de la izquierda? Reconozcámoslo... a menudo la elegancia y el buen gusto se demuestran en esas cosas que menos se ven.

Rubinacci's are some of the main examples. The italian brand designs some of the most beautiful pocket squares in the market. There's no doubt on that. However, why to invest the money they ask for one of these pieces of art when you will see them as it looks in the picture on the left? Let's recognize it... usually elegance and good taste are demonstrated in those less evident things.

* Imágenes tomadas del perfil de @blueloafers en Instagram y de las webs de Rubinacci.
* Pictures taken from @blueloafers Instagram profile and Rubinacci's webs.

jueves, 12 de junio de 2014

Como doblar el pañuelito de un traje

poquet2

Siempre que vemos a alguien de traje con pañuelo, nos ponemos a pensar si lo lleva bien, si lo lleva mal, etc… pero peor es cuando intentamos ponerlo nosotros en un traje.. ¿Como se dobla el pañuelo?
Pues hoy se lo vamos a mostrar en la siguiente imagen… (esta en ingles, pero muy intuitivo…)
estilo consejos estilo  olala 719x1024 Como doblar el pañuelito de un traje

martes, 6 de mayo de 2014

EL PAÑUELO DE BOLSILLO, II PARTE



Este mes quería compartir con vosotros algo que siempre me ha llamado la atención desde prácticamente cuando escribí enwww.elaristocrata.com el primer artículo sobre el pañuelo de bolsillo. Curiosamente ha sido aquel artículo el que mas lectores ha tenido en el computo general de los cinco años de existencia de esta página. Y sin embargo su uso sigue siendo, tanto antes como ahora, algo meramente testimonial. 

Como apuntábamos el mes pasado, el pañuelo de bolsillo es junto a la corbata el complemento cuyas medidas guardan menor proporción con su importancia. 

No vamos nuevamente a apuntar la máxima de que si las chaquetas se hicieron con un bolsillo a la altura del pecho fue sencillamente pensando en que estas albergaran un pañuelo de bolsillo. Tampoco insistiremos en que nunca un conjunto estará completo si este no se hace acompañar de un pañuelo bien conjuntado. Ni siquiera hablaremos del gran toque de distinción que aporta a quien lo viste. Y por supuesto no volveremos a nombrar que debido a las circunstancias actuales donde el buen gusto brilla por su ausencia, quien viste un pañuelo de bolsillo denota una marcada personalidad que le hace ajeno a las miradas menos cultivadas. 

En esta ocasión nos limitaremos a observar el toque tan especial que este pequeño trozo de seda, cachemira o lino principalmente aporta tanto a las chaquetas más formales como a las más informales. 
Cuando nos cruzamos con alguien lo primero que vemos de él es su rostro y una parte de las prendas que lo franquean. Concretamente es el cuello de la camisa, el nudo la corbata y los hombros de la chaqueta lo que suele abarcar esa primera mirada al rostro de la persona en cuestión. Por este motivo es por el que se dice que son estas tres prendas y concretamente esta pequeña parte de cada una de ellas las que hacen las veces de marco para la foto final de nuestro rostro. 

Solo si la curiosidad o el interés que en nosotros hayan podido despertar las prendas mencionadas o su particular forma de combinarlas hará por lo general que prestemos atención al resto del traje o a, por ejemplo, los zapatos. 

 Igualmente, de cruzarnos con un caballero con un pañuelo de bolsillo, esté este mejor o peor escogido, con bastante seguridad seguiremos investigando el resto del conjunto. Y esto se debe a que por norma general aquellos caballeros que se molestan en escoger por la mañana un nuevo pañuelo suelen cuidar el resto de las prendas de su atuendo con especial atención; incluso de haberse decantado por un sencillo pañuelo de lino blanco. 
Aunque ahora entremos a estudiar en más detenimiento sus texturas, diseños, tamaños y combinaciones, me gustaría apuntar que todo aquel que hoy tiene la valentía de enfrentarse a esa legión uniformada del traje gris y azul que acampa en nuestras calles y se enfunda un pañuelo de bolsillo, gozará siempre del respeto de la minoría de paladar más educado; y si además lo hace de forma elegante o estilosa también de su admiración. 

Me imagino que todos somos conscientes de las muchas ventajas de la nueva normativa que obliga a los dependientes masculinos del Corte Inglés a vestir con un uniforme puede traer consigo. No obstante, también me imagino que estaremos de acuerdo en que esto acabará con la personalidad y libertad de elección del atuendo por cada uno de ellos, libertad entendida obviamente dentro de unos parámetros mínimos acorde al puesto y al lugar de trabajo. A pesar del apoyo masivo que ha tenido esta decisión yo sigo pensando que habiéndoles hecho llevar un pin o una placa se hubieran conseguido los mismos objetivos. 

Y si el uniformar a los dependientes del Corte Inglés es una medida que marca un peligroso precedente, el observar como cada día es más frecuente el que una legión de empleados se plante la corbata corporativa para recibir a su jefe es además de una falta de amor propio también una soberana estupidez. ¡Me gustaría saber a mí cuantos CEOs de esos de los que hoy no se quitan la corbata corporativa ni para dormir si fueran despedidos por sus accionistas seguirían llevando esa corbata!. Si el sentimiento corporativo lo quieren conseguir las empresas uniformando de una forma u otra a sus empleados mal camino han tomado.
Aunque todo esto no parezca tener relación con el tema que este mes traemos a las páginas de www.elaristocrata.com sí lo tiene, y mucha, ya que parece ser que aquellos pasajes narrados en la famosa obra de Huxley, Un Mundo Feliz, están hoy más vigentes que nunca y salirse de los patrones que marca la sociedad como correctos no está permitido. Y esto se aprecia claramente cada día más en esta uniformidad impuesta de una forma u otra en el vestir. 

Si temerario resulta hoy escoger un traje de un color diferente al azul marino o a un gris marengo o unos calcetines que no sean negros tampoco parece que sea bienvenido el escoger un corte alejado del aburrido traje de dos o tres botones de hilera sencilla. 

Y es por todo ello por lo que resulta francamente fácil afirmar que el vestir hoy un pañuelo de bolsillo es todo un acto de valentía y si me lo permitís hasta de rebeldía frente a al uniforme y frente al señor de la corbata corporativa. Uniformes y señores que no conocen más allá del traje gris o del aburrido traje de hilera sencilla y que tan contentos pasan revista a sus tropas de empleados arrastrando los pantalones por el suelo, con unos horrorosos mocasines y con unos calcetines negros prácticamente tobilleros. 
Los que vestimos pañuelo de bolsillo en nuestro día a día no nacimos con él puesto y por lo tanto hemos necesitado un periodo de adaptación a él hasta que este ha pasado a formar una parte tan indispensable de nuestro atuendo tanto como lo hace la corbata. Y es esto precisamente lo debería animar a aquellos caballeros que saben de sus ventajas estéticas pero que no se atreven a dar el paso. Si también estos sintieron cierta inseguridad las primeras veces que se anudaron una corbata deberían pensar que el proceso de adaptación al pañuelo de bolsillo será similar. 

Para hacer más llevadero este proceso de adaptación ya hemos aconsejado en otras ocasiones empezar vistiendo un pañuelo blanco en esas ocasiones más formales, tipo una boda, donde a nuestro entorno más cercano le resultará menos chocante vernos con él. Y si además lo mostramos de una manera sencilla, por ejemplo de forma paralela al bolsillo, ganaremos de forma muy rápida la confianza necesaria para ya nunca desprendernos de él. 

Los pañuelos blancos con el ribete cosido en color son una opción normalmente muy elegante y también segura ya que el blanco además de aportar siempre elegancia, funciona bien con todos los colores. Y si hacemos que el color del ribete combine con alguno de los colores de las prendas de nuestro atuendo el éxito está prácticamente asegurado. 

También hay pañuelos de color no blanco y que cuentan con el ribete en otro, por ejemplo un pañuelo azul claro con el ribete en burdeos. Estos son también perfectos para iniciarse de una manera segura en la vestimenta del pañuelo. 

Tanto los blancos con el ribete de color como los de color solido con ribete en un color diferente son perfectos para mostrar la parte principal del pañuelo y el ribete de manera paralela a la costura del bolsillo de la chaqueta. Si como ocurre en cualquier pañuelo de calidad ese ribete ha sido cosido a mano queda francamente bonito mostrar las diferentes costuras sobrepuestas entre sí. 

Con esta última opción conseguimos por un lado la elegancia y sobriedad que proporciona el pañuelo blanco y al mismo tiempo imprimir un toque de color y estilo a todo el conjunto. 

Sin embargo, los que hemos probado esta opción si bien seguimos haciendo uso de ella en muchas ocasiones somos conscientes de que de usarla continuamente como nuestra única elección termina resultado aburrida y el introducir un pañuelo en la chaqueta por las mañanas acaba convirtiéndose en un acto demasiado monótono. 
No obstante, esto siempre será preferible a comprar uno de esos sets de corbata y pañuelo de idéntico color; algo que de atenernos a lo que se ve en muchas bodas de nuestra geografía española sigue teniendo un enorme éxito. 

Aunque en nuestro país todavía resulta muy difícil encontrar pañuelos interesantes de no acudir a las pocas tiendas que se han tomado la molestia de incluirlos en su oferta, las opciones que ofrece internet cada vez son mayores y ya son bastantes las tiendas, sobre todo italianas e inglesas, que nos permiten hacernos con estilosos pañuelos a través de sus páginas web. 

En un país como el nuestro donde la demanda es muy limitada, la oferta se ha visto obligada a adaptarse a tan escaso mercado y el encontrar hoy pañuelos en un tejido diferente a la seda es francamente complicado. Por ello, el acudir a internet para buscar pañuelos de bolsillo en otros materiales, como la cachemira, es hoy más que un capricho una necesidad. Y si además lo que buscamos son pañuelos de colores alejados de los azulones y rojos o incluso de un tamaño mayor y no queremos salir de nuestras fronteras internet se convierte en prácticamente la única opción a nuestro alcance. 
Casas como Turnbull & Asser, Rubinacci, Drake´s, Charvet, Jungmann & Neffe, The Armoury, o Al Bazaar ofrecen una variedad envidiable de pañuelos de bolsillo y si bien no todas los tienen en sus webs basta en muchos casos con enviar un mail o ser cliente de la casa para que te envíen las últimas novedades y hacerte con los que más te interesen. 

Son estas casas las que nos permiten escoger nuestros pañuelos en diferentes tamaños, colores y tejidos y lo que es más interesante si cabe, con diseños de lo más actuales y atractivos. Lo que nos permitirá jugar con tanto unos como con otros a la hora de mostrarlos en el bolsillo de nuestra chaqueta y a la hora de combinarlos con otras prendas del conjunto. 

Todo esto nos lleva a la conclusión de que si bien lo más importante a la hora de vestir el pañuelo de bolsillo es combinarlo correctamente, la elección del tejido según sea el de las prendas que lo franquean también es un punto muy importante a considerar. 
Decía Michael Hill durante la entrevista que le realizamos para esta página que las claves para acertar en la combinación de la corbata y el pañuelo eran escoger correctamente el color y la composición de ambas. 

Igualmente, cuando le preguntábamos cómo estar seguro de haber acertado en la elección del pañuelo de bolsillo apuntaba que de probar uno en concreto y convencernos el aspecto final que le daba al conjunto habríamos acertado. 

Y todo esto viene a poner en evidencia lo que siempre hemos mantenido aquí: el pañuelo de bolsillo no tiene porqué combinar con ninguna otra prenda si el resultado final del atuendo es harmonioso y estiloso. 

Es cierto que siempre será más seguro hacerlo combinar con alguno de los colores con los que cuente la corbata o la camisa que optar por otro donde los colores ni siquiera se insinúen entre sí. Pero no por ello de no haberlo hecho nos tendremos que haber equivocado obligatoriamente en nuestra elección. Solo el aspecto final del traje en su conjunto nos podrá hablar de lo acertado o erróneo de vestir ese pañuelo de bolsillo. 
Uno de los puntos que sí deberíamos considerar a la hora de su elección es la estación del año en la que nos encontramos. Esto termina resultando vital a la hora de decantarnos por un tejido u otro. Así por ejemplo, los pañuelos de cachemira son francamente agradables de vestir en las épocas más frías del año y los de lino especialmente agradables en los meses de más calor. 

A la hora de combinar los materiales de la corbata y del pañuelo debemos pensar también en el tejido de cada prenda. Así por ejemplo, las corbatas de punto, tan de moda hoy tanto en su terminación tradicional como en su versión knitted siempre combinarán mejor con pañuelos del mismo material o de lino y es una combinación que resulta muy agradecida en los meses más calurosos del verano. 

Los pañuelos de seda al igual que ocurre con las corbatas del mismo material se pueden vestir durante todo el año y nunca desentonarán con el resto del conjunto. 

Los pañuelos del bolsillo los podemos encontrar principalmente en dos medidas, de 30cmx30cm o de unos 45cmx45cm. Aunque optar por una opción u otra es también una cuestión de gustos y dependerá de cada caballero, los pañuelos de 45cm pueden dan más juego. 
Esto es debido a que estos por un lado nos aseguran que no terminarán escondiéndose en el fondo del bolsillo y por otro a que nos permiten jugar mucho más con la forma que queremos mostrar. 

Hace ya algún tiempo cayó en mis manos un pequeño manual que explicaba en detalle las mil y una maneras de mostrar un pañuelo de bolsillo. Sin embargo, el hecho de que siempre haya mantenido que es más natural mostrar el pañuelo tal y como cayó en el bolsillo por la mañana hace que esas formas tan estudiadas no me parezcan ni elegantes ni estilosas. 

Muchos somos los que estaremos de acuerdo que es la elegancia espontanea y poco estudiada la que mejores resultados proporciona. Por eso no somos pocos los que preferimos que el “rabillo” de la corbata no se introduzca por el pasador interior de esta o que el pañuelo de bolsillo no muestre una forma pensada. 

Por ello, la mayoría de las veces es mejor insertar el pañuelo en el bolsillo y colocarlo de forma rápida que dedicarle demasiado tiempo intentando mostrarlo de una manera determinada. Y si la espontaneidad que aporta ese pañuelo rápidamente colocado se suele transformar en estilo también el hacerlo así nos libera de tener que estar recolocándonos constantemente el pañuelo buscando su forma original; algo que termina dejando en evidencia a quien lo hace al demostrar que no se está muy familiarizado con su uso. 
Hoy los pañuelos más estilosos cuentan con diseños que nos permiten jugar con sus diferentes colores. Igualmente, hay pañuelos donde encontramos mezclados estampados claramente diferenciados. Estos son para mí los más socorridos y estilosos ya que permiten mostrar dos pañuelos en uno. El escoger para la parte principal del pañuelo un diseño con un color y el combinarlo con ese “segundo” pañuelo de otro color y estampado suele conseguir resultados sorprendentes. 

Igualmente, los caballeros que estén acostumbrados a vestir un pañuelo de bolsillo compartirán conmigo que el momento y el lugar donde se vaya a vestir hace que influya decisivamente en la manera de mostrarlo. Parece lógico que no sea igual la forma que este pueda adquirir de vestirse en un acto muy formal que en un ambiente puramente lúdico o festivo. 

Y si el momento y el lugar juegan un papel fundamental a la hora de optar por una u otra terminación no lo hace menos nuestro estado de ánimo. 
Hay veces en las que nos despertaremos y no estaremos muy eufóricos y consecuentemente escojamos un sencillo pañuelo de bolsillo con el ribete de color similar al de la corbata. Otras mañanas optaremos por algún pañuelo con algún diseño tipopaisley que combine con alguna prenda y otras, las más alegres, nos atreveremos con un pañuelo de colores más atrevidos o que a priori no tenga mucho que ver con el resto del conjunto y no nos importará hacerlo incluso el protagonista de todo el conjunto jugando con él y mostrándolo de manera sutilmente espontanea. 

En España resulta francamente difícil cruzarnos con caballeros que hagan oídos sordos a las críticas del intrépido “caballero azul marino” o a las del atrevido “señor gris marengo” o a las del orgulloso propietario de los castellanos “Hecho en República Dominicana” y se planten un pañuelo de bolsillo con diseños alegres y atrevidos. Sin embargo y a pesar de ello, no debemos sentirnos intimidados y no deberíamos dudar en llevarles la contraria. 

Y si los resultados de decantarse por un pañuelo de bolsillo a la hora de vestir de traje son más que visibles para los amantes del buen vestir, no lo son menos de hacerlo con una chaqueta desport y unos pantalones casual. Es en este tipo de vestimenta, la mayoría de las veces alejada de los ambientes más formales, donde se puede dar rienda suelta a la imaginación y probar combinaciones, colores o formas que en nuestro lugar de trabajo o en nuestras tareas cotidianas estarían de más. 
A pesar de todo ello, todo tiene un límite y es precisamente este límite el que nos obliga a ser algo cautos y no abusar de él. Y este límite es el que aconseja, siempre bajo mi punto de vista, no vestirlo en el bolsillo del abrigo. 

Como su nombre “overcoat” indica, el abrigo debería ser la última prenda exterior y por ello mismo no tiene mucho sentido que hubiera todavía una más exterior al abrigo. Dicho esto, hay caballeros, como por ejemplo el mismísimo Príncipe Carlos, que han preferido en determinados momentos adornar su abrigo con un pañuelo de bolsillo. 

A pesar de que como hemos dicho anteriormente un bonito y bien lucido pañuelo de bolsillo puede convertirse en el protagonista de nuestro conjunto no debemos olvidar que no deja de ser un complemento. Por ello, tampoco debemos caer en el error de mostrarlo de manera llamativa u ostentosa como en esta foto hace Lapo Elkann. 
La elegancia siempre es discreción y por ello es importante saber donde está la línea que separa lo estiloso de lo vulgar. Una línea no siempre clara; sobre todo para no pocos fashion victims que de repente parecen haber descubierto este centenario complemento. 

Cuando se llevan ciertas actitudes al límite los resultados pueden dejar de ser estilosos y convertirse, como decimos, en algo vulgar. Por ello, una cosa es mostrar un bonito pañuelo de bolsillo bien combinado y otra muy diferente es que este parezca más una servilleta dentro de nuestro bolsillo que verdaderamente un pañuelo. Y aun pareciendo un pañuelo si sobresale tanto del bolsillo que todas las miradas se dirigen a él habremos con seguridad errado en nuestra elección. 
El pañuelo de bolsillo es en definitiva un complemento obligatorio en todo caballero medianamente elegante pudiendo aportar además un estilo difícilmente igualable por cualquier otra prenda del armario masculino. 

Ahora ya todo será cuestión de escoger uno hecho a mano, elegir el correcto tejido para el atuendo que vestiremos, saber combinar su color y mostrarlo de manera elegante y a ser posible también estilosa. 

El Aristócrata 

jueves, 1 de mayo de 2014

El pañuelo de bolsillo




El pañuelo de bolsillo es como tantos otros complementos, algo tan innecesario como la propia corbata pero que otorga un carácter y una personalidad a quien lo lleva difícilmente alcanzable hasta por ésta.



Hay países como el Reino Unido donde llevar un pañuelo en la chaqueta está más que aceptado; no llama la atención y además es un signo de distinción y elegancia. Por el contrario, hay otros como el nuestro donde su uso está muy poco extendido y no siempre entendido por la mayoría.

Si partimos de que los que participamos en el blog del Aristócrata no formamos parte de esa mayoría y tenemos el gusto lo suficientemente refinado como para valorar el aspecto que da al conjunto un pañuelo bien combinado, tendremos que reconocer que la gran parte de nosotros no lo llevamos sencillamente por timidez.

Qué duda cabe que no todos estamos preparados para llevar un pañuelo de bolsillo y que en España todavía no se admite el uso de éste como se admite el uso de la corbata. Pero no por eso debemos sentir vergüenza y dejar de llevarlo, ya que el ponerse un pañuelo en la chaqueta aporta un toque de estilo y elegancia que será rápidamente percibido por todos los que aprecien el buen gusto en el vestir.

Cada día es más fácil encontrar pañuelos con estilo en España, sin embargo Francia, Reino Unido y Estados Unidos siguen siendo los países donde se puede hallar mayor variedad. Los pañuelos de calidad llevarán las costuras cosidas a mano y estarán confeccionados básicamente con dos tipos de tejidos: la seda y el lino, (el algodón y la cachemira son también muy populares). Será el tejido de nuestra corbata el que nos pueda ayudar a decidirnos por uno u otro. Aparte de esta pequeña norma, perfectamente omitible y por mucho que haya profesionales de la moda que se empeñen en darnos consejos de cómo combinar los pañuelos no hay normas preestablecidas y todo dependerá de nuestro gusto y personalidad.

La mejor forma de saber si combinamos bien nuestro pañuelo es cerciorarnos de que contiene algún color similar al de nuestra corbata, al de la camisa o incluso, para los más atrevidos, al de los calcetines. Aunque muchas de las combinaciones que no observan esta norma también pueden ser perfectamente correctas.

No hay que caer en el error de cuando adquiramos una corbata comprar un pañuelo que vaya a juego. Seguramente el look que nos proporcione será demasiado forzado. Tampoco es necesario tener un cajón lleno de ellos. Con unos cuantos pañuelos que contengan algún tono rojo o azul conseguiremos muchas combinaciones para nuestros trajes y chaquetas.

Aunque existen innumerables formas de lucir el pañuelo (como atestiguan las fotos de este artículo) nunca nos equivocaremos si lo llevamos con la terminación de las costuras en paralelo al bolsillo.

Tampoco hay que pensar que el pañuelo es sólo válido para cuando se combine con traje. Toda chaqueta con un bolsillo es susceptible de llevar un pañuelo; incluso cuando ésta se lleva con vaqueros y mocasines. Es en este look casual cuando el pañuelo cobra su máximo protagonismo.

Una buena forma de iniciarse en el uso del pañuelo es utilizarlo de seda blanco en las ocasiones más formales donde pasará desapercibido y no nos sentiremos observados.
Una vez que nos sintamos más seguros y a gusto con su uso podemos escoger pañuelos blancos con terminaciones cosidas en colores que, sin ser llamativos, proporcionarán un toque muy elegante a nuestra indumentaria y nos permitirán combinarlos con mucha facilidad.

Llegado el momento en que no podamos prescindir del pañuelo al ponernos una chaqueta debemos intentar combinaciones más modernas que, sin desentonar con el conjunto, nos darán un toque de distinción y refinamiento.

Desde el Aristócrata pensamos que el pañuelo es uno de los accesorios, como lo son los zapatos, que mejor nos describe a su portador. El pañuelo nos expresa que la persona que lo luce es poseedora de carácter, no es nada convencional y sobre todo atesora una gran seguridad en su vestir. Y si además lo combina de la forma adecuada indudablemente nos encontremos ante un Aristócrata, al menos, en su atuendo.