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lunes, 10 de febrero de 2020

EL TRAJE DE “LA ENCICLOPEDIA DEL BUEN VESTIR”



Aunque se ha alargado mucho más de lo esperado, cada día está más cerca “La Enciclopedia del Buen Vestir”. Entre los últimos retoques estaba decidir la portada. Y para ello, de igual forma que se hizo en el “Manual del Perfecto Caballero”, escogí una composición de traje, camisa y corbata; todo ello siempre de mi armario.

Si la camisa corrió a cuenta de Mariano Langa, la corbata de Marinella, el traje lo realizó, también como en la otra portada, José María Reillo. Para este, y pensando en dicha portada, escogimos una franela de Holland & Sherry de estampado diplomático en azul marino; y, por supuesto, de hilera cruzada. 
La franela, además de ser un compuesto bastante transpirable y puramente de invierno, tiene la particularidad de tener cierta elasticidad, arrugarse menos que otras lanas y perder las líneas de la plancha, tanto en mangas como en pantalón, más rápido que también en otras lanas. Al contrario que en el estambre, la aparición de bolas por el roce en la entrepierna es muy poco frecuente; y muy difícil si la franela es de calidad. 
Todos evolucionamos y quienes tengan el “Manual” verán que el corte de aquel traje de hace ya ocho años difiere bastante de este. En este último vemos una silueta algo más ceñida, mucha menos hombrera, una chaqueta más corta, un pantalón más estrecho… Sin embargo, en lo que no ha cambiado ha sido en la forma de confeccionarse. Un patrón retocado a lo largo de los años, tres obligadas pruebas y muchas horas de taller. La mano de alguna nueva oficiala es todo lo que diferencia aquel de este traje. 
Cada vez me gustan más para verano los trajes cruzados del tipo 4x2, con sus bolsillos de parche y su ausencia de entretelas y forros. Sin embargo, para el invierno sigo prefiriendo los cruzados 6x2 y con cierto cuerpo. Esto no es ni mejor ni peor, es solo cuestión de gustos. Y para mi gusto el 6x2 con sus bolsillos estándar transmite algo más de seriedad; cosa que por otro lado perseguía para la portada del nuevo libro.
El traje está a falta de una última prueba. Ciertas bolsas se apreciaban en las asilas por la parte trasera y el cuello pedía también un cierto retoque por la espalda. Las mangas necesitaban medio centímetro extra. Pero por lo demás, estaba todo listo para la entrega.
La camisa encaja muy bien en el cuello del traje y a pesar de ser también de rayas tanto su estampado como su color conseguía, siempre desde mi punto de vista, un bonito contraste. Los clientes habituales de Mariano saben que una vez les haya tomado el pulso sus camisas no requieren ni de ser probadas. 
Las corbatas de Marinella son siempre especiales. Se puede elegir entre, literal, cientos de dibujos. Pero es su seda tan especial la que consigue los nudos más bonitos. El hoyuelo que hacen es único. Sin ser esta corbata llamativa combina acertadamente con traje y camisa no reclamando protagonismo alguno y dejando que sea el rostro el verdadero protagonista. 
Podíamos haber rizado el rizo buscando un pañuelo de color o con algún tipo de estampado, pero siempre presente el “menos es más” decidimos que difícil sería fallar con un pañuelo blanco mostrado de manera poco llamativa y todavía menos pensada. Además, con el paso de los años cualquier otra alternativa podría haber sobrecargado el look haciendo forzada la portada de un libro que está llamado a convertirse en un clásico.
Respecto al libro qué decir. Lo considero mi obra maestra. Dudo mucho que nunca más vuelva a escribir otro. El esfuerzo, la dedicación y el tiempo que requiere escribir tantas y tantas páginas hace inviable que pueda volver a hacerlo.  Y precisamente por la escasez de tiempo y porque quería que su contenido me llegara a sobrevivir es por lo que he preferido dedicarle varios años hasta sacarlo a la luz. 
Con la portada prácticamente concluida, lomo y contra también terminados solo falta que mi buen amigo José Antonio Tello me envíe la última versión revisada para enviarlo al maquetador y dejarlo listo para la imprenta. 

¿Os gusta la portada y la contra? ¿Cambiaríais o mejoraríais algo? ¡Gracias!

El Aristócrata

lunes, 11 de junio de 2018

LAS 10 CLAVES DEL TRAJE CRUZADO



¿Nos hemos preguntado por qué ya no vestimos trajes cruzados?. ¿Será porque a pesar de ser el más estiloso lo seguimos relacionando con la vestimenta clásica o pasada de moda?. 

Pues bien, a todos aquellos que sigan pensando así decirles que el traje cruzado es hoy, más que nunca, la pieza más actual y moderna del ropero del hombre. Bastará echar un vistazo a esa feria de los horrores y las maravillas, la feria del Pitti Uomo, para observar como los mejor vestidos lo hacen con trajes y chaquetas cruzadas. Tengamos en cuenta las siguientes claves y no nos equivocaremos en su elección:
1- Visita al sastre. La oferta de trajes cruzados de confección es muy escasa y difícilmente encontraremos el que nos gusta. De tener suerte, la probabilidad de que nos quede bien o nos convenzan, por ejemplo, su ancho de solapa, distribución de botones, altura de pico etc. serán escasas.

2- El estampado. Precisamente de acudir al sastre podremos escoger entre infinidad de tejidos y estampados. Pocas cosas hay más elegantes, y versátiles, que un buen traje azul marino cruzado. El estampado diplomático resulta siempre favorecedor, sobre todo en las personas de contenida estatura o con algún kilo de más. Siempre podemos atrevernos con dibujos como el Príncipe de Gales o el cuadro ventana. 
3- Conoce tu cuerpo. El traje cruzado queda particularmente elegante en las personas altas y atléticas. Sin embargo, también las personas bajas pueden disfrutar de él. Para ello, deberán jugar con el número de botones frontales y con la altura de los bolsillos e incluso de las solapas. El corte del traje cruzado y sus anchas solapas acentúan los hombros consiguiéndose una chaqueta cuya línea nos recuerda a la de una copa de Martini- ancha arriba y con una cintura muy marcada. Si tenemos unos kilos de más, este es también nuestro traje.

4- Tipos de chaquetas. 6×2, 6×4, 4×2… donde el primer número hace referencia al número total de botones y el segundo a los que se pueden abotonar. Tengamos en cuenta que a mayor número de botones menor será la parte que se vea de la camisa. Debido a ello, los amantes de la corbata de lazo encuentran en esta chaqueta un buen aliado. De ser de estatura normal o alta, mejor el corte 6x2 o 6x4, y de ser más bajo 4x2 o incluso 2x1. Un botón extra interior impedirá que la chaqueta baile. 
5- Las solapas. Solo pueden ser de pico. La única chaqueta cruzada que admite solapas redondeadas es la del esmoquin. En ambos lados aparecerá cosido un ojal. 

6- Aberturas. Mejor dos a los lados. Además de por su aspecto estético, dichas aberturas se antojan necesarias para al sentarnos evitar que la chaqueta se vuelque o resulte incómodo permanecer con ella puesta. Nuevamente y precisamente porque se pensó para permanecer todo el tiempo de pie, la chaqueta cruzada del esmoquin no cuenta con dichas aberturas. 
7- Siempre abotonada. Si bien, a excepción de los tres piezas, toda chaqueta debería permanecer siempre abotonada, en el caso de la cruzada es algo más que una obligación. Es cuestión de estética y elegancia. 

8- El corte del pantalón. Fundamental que transmita imagen de equilibrio y proporción. Según sea la hechura de la chaqueta así debería ser la del pantalón. Es decir, si la chaqueta es holgada también debería serlo el pantalón y si es entallada asegurémonos que el pantalón sigue su mismo estilo. 
9- Con pinzas. Aunque cada vez se estilan más los pantalones de traje sin pinzas, el traje cruzado resulta más formal que el de hilera sencilla y por tanto una o dos pinzas resultan aconsejables. 

10- Con vuelta. A pesar de que los más puristas británicos no estarán de acuerdo, la vuelta aporta el estiloso broche final que reclama este conjunto. 

El Aristócrata