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martes, 4 de enero de 2022

SIETE CORBATAS IMPRESCINDIBLES

 

Desde la antigüedad, el número 7 tuvo cierto halo de misterio. Para Pitágoras, el más afamado de los matemáticos griegos, era el número perfecto. De las siete maravillas de la antigüedad a los siete pecados capitales pasando por los siete días que duran las fases lunares. La simbología del número 7 es tan fuerte que he decidido resumir el corbatero del hombre en este número mágico.

El corbatero del hombre encierra los momentos más importantes de su vida. Resume a la perfección los estados vitales por los que ha atravesado. Además, posee la cualidad de nunca ser prescindible ya que conlleva esa simbiosis perfecta en la que una prenda recuerda un momento inolvidable. Por tanto, hemos resumido algo tan complejo como un corbatero en 7 imprescindibles que nunca deben faltar.

1. Corbata con el fondo marino y lunares medios de color blanco. Dentro de la amplia gama de corbatas de lunares esta es la opción que más versatilidad va a tener con nuestros trajes y camisas. Al ser un color neutro el marino combinará a la perfección con nuestra gama de trajes grises y azules que conforman casi la totalidad de los trajes del caballero. Por otra parte, esta corbata será la opción perfecta si no queremos vestir la anodina corbata lisa o falso liso. Admite combinarse con camisas lisas o con alguna fantasía como rayas o microdibujos. Esta fantasía debe ser proporcional su tamaño al del lunar de la corbata. En caso de que los tamaños no tengan una escala similar el efecto no será el pretendido.

2. Corbata de amebas o paisleyTambién llamada de cachemira por el origen de su diseño que se pierde en los anales de la historia como un dibujo que procede de esta región de la India. Aunque tal vez su origen sea persa y de ahí se transmitió a las regiones cercanas. Los británicos, después de colonizar la India, comenzaron a estampar estos alegres dibujos sobre sus corbatas. El efecto final de dicho estampado es sofisticado y dinámico. La combinación adecuada es sobre camisas lisas, debido a la personalidad de la corbata.

3. Corbata de medallones o dibujo corbatero grande. Esta corbata comenzó a ser muy popular durante la primera mitad del siglo XX. De hecho, era habitual llevarla a los actores de la época dorada de Hollywood. Se considera un must dentro de las prendas «vintage». Debido a su estampado siempre debe ir combinada con camisas lisas o falsa Lisa. Por otro lado, el traje que mejor combina es el confeccionado con tejidos sin apenas fantasía para no recargar el conjunto.

4. Corbata tricot o punto de seda en azul marino. Esta corbata tiene una textura de punto y suele acabar en un corte recto, al contrario que la clásica corbata que suele acabar en un corte en pico. Sin duda la más versátil de todas las corbatas. Si tuviésemos que elegir una sola corbata sería esta. La corbata tricot es el puente entre el vestir formal y el vestir casual. Considera que esta corbata no restará elegancia a tu conjunto, le aportará un toque sofisticado. Es ideal para combinar con conjuntos de 2 piezas (chaqueta y pantalón). Alrededor suya se admiten todo tipo de estampados ya que su neutralidad le hace ideal para dar protagonismo a chaquetas y camisas. Por tanto, siempre que tengamos una camisa de rayas, cuadros, paisley o estampados diversos esta será la corbata a escoger. Por otro lado, es la corbata adecuada cuando buscamos un aspecto más desenfadado o casual. Encaja perfectamente debajo de jerséis finos de cuello pico en invierno para cualquier ocasión sin resultar demasiado formal dicho look. Además, en invierno, aunque la vestimenta sea sport, es una prenda que abriga nuestro cuello y nos protege del frío. La composición con camisa de chambrey azul siempre es una apuesta segura.

5. Corbata granadine burdeos. Sin duda un must del vestir formal. La corbata lisa complementa los conjuntos más arriesgados de camisa o chaqueta. Esta prenda aúna la neutralidad necesaria cuando apostamos por chaquetas más sofisticadas como cuadros ventana, rayas diplomáticas o patas de gallo. En las camisas produce el mismo efecto dándole calidez a esos dibujos con más entidad como rayas en todos sus grosores, cuadros, paisleys y microestampados. El color burdeos al ser neutro combina a la perfección con la mayoría de gama cromática por tanto resulta fácil su elección.

6. Corbata microdibujos corbateros. La corbata microestampada tiene una gran versatilidad al igual que la corbata granadine o tricot lisa. Sus pequeños dibujos admiten cualquier tipo de chaqueta con mayor o menor fantasía. Este diseño es perfecto con chaquetas de rayas diplomáticas, cuadros ventana o incluso dibujos más llamativos. Las camisas podrán tener cualquier tipo de fantasía y el único aspecto a tener en cuanta será combinar dichos dibujos con los colores de la camisa. Los colores de estos pequeños microdibujos nos permiten ir más allá en nuestro look final y combinarlos con el color de la camisa o con alguna fantasía de la camisa (raya, cuadro...) genera una combinación perfecta. La opción de combinar esos colores con el pañuelo de bolsillo es una apuesta ganadora. Además, se puede ir un paso más allá y elegir el color del calcetín en función de esos pequeños microdibujos.

7. Corbata regimentalEsta corbata tiene su origen en los colegios y clubs británicos. Dependiendo de su grosor y combinación de color era el signo distintivo de pertenencia a un determinado grupo. Con el paso del tiempo se ha convertido en un básico del vestir masculino. Sus colores son diversos y es difícil escoger unos en concreto. Tal vez aquel que nos hace triunfar en cualquier ocasión es la combinación verde botella con marino. La corbata en estos tonos es perfecta para encajar en el famoso blazer azul marino. Al ser su dibujo muy marcado debemos combinar con chaquetas lisas o semilisas. Las camisas siempre tendrán que tener poco dibujo y en caso de ser a rayas, estas siempre serán de un grosor menor que la regimental para no sobrecargar el conjunto y dar un efecto óptico adecuado.

Para terminar esta lista es preciso evocar a la diseñadora francesa Coco Chanel. «Las modas pasan. Solo el estilo permanece». Tal vez estás corbatas no sean las que representen la moda en un momento determinado, pero seguramente marcarán el estilo del hombre durante toda su vida.

El Aristócrata

martes, 7 de diciembre de 2021

10 CLAVES PARA COMBINAR CAMISAS Y CORBATAS


De locos parece seguir escribiendo de la corbata, pero de escaso gusto de vestir un traje sin ella. Por ello, esta semana queremos dar 10 consejos prácticos para seguir disfrutando del placer de anudarse una corbata. 

Una de las ventajas que tiene el hombre frente a la mujer es que cambiando de camisa y corbata puede aparentar vestir un conjunto diferente aun cuando haya escogido el mismo traje que el día anterior. Vestir tanto traje azul marino y gris obliga a agudizar el ingenio en la elección de camisa y corbata para evitar aparentar vestir siempre igual. Y en esa elección se aplican unas pautas básicas:

1. Primero elige el traje, luego la camisa, después la corbata y finalmente el pañuelo de bolsillo. El traje marcará el color y diseño de la camisa, está la de la corbata, y todos en su conjunto el del pañuelo de bolsillo.

2. Busca cierto contraste en los colores. Para ello prescíndase de repetir los colores de la camisa en la corbata o, de hacerlo, intentar que el color predominante en la camisa no sea el protagonista en la corbata. Es decir, si la camisa tiene franjas granates, escójase una corbata con algún motivo en este tono, pero asegurándose siempre de que el color principal de la corbata sea diferente, y además sea más oscuro.

3. Evítense las camisas a rayas con corbatas a rayas. Solo es recomendable si las líneas de ambas prendas son de un tamaño y diseño diferente daremos con un interesante efecto óptico.

4. Elíjase un diseño para la camisa y otro para la corbata. Asegurarse de que el diseño de cada prenda es de una escala similar ayuda a no equivocarse en la elección. Por ejemplo, si se quiere combinar una camisa de fuertes rayas hágase con una corbata de marcados lunares.

5. Cuidado con los estampados marcados. Los estampados en la camisa con demasiada personalidad, como las rayas anchas y marcadas, pueden traducirse en conjuntos demasiado recargados. Para ellos siempre más seguro las corbatas lisas. Y con una corbata con grandes y coloridos diseños tipo paisley mejor una camisa lisa y sin diseño alguno.

6. Lo más seguro: la camisa y corbata lisa. Aunque es algo aburrido puede ser una alternativa difícil de batir.

7. Los tonos de las prendas van de dentro a fuera de más claro a más oscuro. Por ejemplo, la combinación de una camisa azul pálida, una corbata verde botella y un traje azul marino da como resultado un conjunto más armónico que el formado por una camisa azul oscura combinada con una corbata amarilla pálida y un traje gris marengo.

8. Las camisas de cuadros son para el campo. Lo mismo aplica a las corbatas de lana.

9. El nudo de la corbata debe cubrir el espacio que dejan los picos de la camisa. 

10. Si bien todas estas claves ayudan a la hora de escoger la mejor combinación de camisa y corbata, el gusto de quien las elige y ese primer flechazo al ver la corbata superpuesta sobre la camisa suele ser la mejor consejera.

El Aristócrata

lunes, 22 de mayo de 2017

LA ABSURDA MODA DEL TRAJE SIN CORBATA…Y SIN CALCETINES



Esta semana he estado en Nueva York y entre las cosas que me han llamado la atención ha sido la práctica ausencia de la corbata acompañando al traje. A pesar de haber pasado la mayoría del tiempo entre despachos de abogados y bancos de inversión, si bien me he cruzado con mucho, y bueno, traje de sastre, estos, en muchos casos, prescindían de la corbata.

El irrepetible humorista y orador norteamericano, Mark Twain, escribía que "la ropa hace al hombre. La gente desnuda tiene poca o ninguna influencia en la sociedad". No creo que muchos de los que hoy leemos esta columna tomáramos demasiado en serio a alguien que hiciera de la desnudez su tarjeta de presentación. La ropa en general, y el traje de chaqueta en el mundo laboral, es una herramienta poderosa en la comunicación no verbal. Dependiendo de cómo vistamos estaremos mandando un mensaje u otro de nosotros. 
El actual traje de chaqueta como prenda obligada de vestirse en las relaciones sociales - tanto lúdicas como profesionales – lleva presente, con sus respectivas evoluciones, desde el S. XIX. Si hasta terminada la I Guerra Mundial el frac y el chaqué eran las prendas más aceptadas, concluida ya la II Gran Guerra, es el traje, tal y como lo conocemos hoy, el principal y casi único protagonista de la vestimenta “formal” del hombre. Si antes de su llegada, el largo faldón de la levita era la nota característica de la chaqueta y unos pantalones que morían en la rodilla la del pantalón, estas particularidades fueron sustituidas por una chaqueta que llegaba hasta el límite del trasero y un pantalón que hacía lo propio hasta el zapato; características ambas que todavía hoy perduran. Este moderno traje aunque en sus orígenes estaba reservado solo para la clase trabajadora y únicamente era aceptado para vestirse en la playa o en el campo, a comienzos del siglo S.XX se convierte en el atuendo por excelencia del hombre tanto para el campo como para la ciudad. 
Si bien los hábitos de vestimenta están cambiando, hoy el traje de chaqueta sigue siendo el conjunto más utilizado, y aceptado, en todas aquellas ocasiones donde se requiere de un mínimo de formalidad. Se trate de un acto serio como una boda, de uno lúdico como una representación de ópera o de un día normal de trabajo, el uso del traje está muy extendido e incluso es considerado como obligatorio en muchos ambientes y situaciones. Es precisamente su gran versatilidad una de sus principales ventajas. Al contrario de las mujeres, quienes se ven en la necesidad de contar con una infinita lista de conjuntos de chaqueta, vestidos, faldas, pantalones etc. nosotros tenemos la gran ventaja de contar con nuestro traje. Su enorme versatilidad nos facilita la vida cada mañana –ahorrándonos además mucho tiempo – y nos permite acudir correctamente vestidos a prácticamente cualquier lugar; haciéndolo además de manera desapercibida allá donde acudimos. 
El escoger vestir de traje, más allá de hacernos más o menos atractivos, es siempre una muestra de respeto para todos aquellos con los que compartimos nuestro tiempo. La necesidad de tomarnos unos minutos para anudarnos la corbata, atarnos los cordones de los zapatos, ponernos los gemelos etc. y la a priori incomodidad de este conjunto frente a los más de sport, denota un respeto hacia quienes compartirán con nosotros tiempo y espacio. Si bien el traje, de igual forma que hace el uniforme escolar, nos iguala, también nos diferencia. Nos iguala al ir todos vestidos con una chaqueta, una camisa, una corbata, un pantalón y unos zapatos más o menos parecidos. Sin embargo, también nos diferencia, y mucho. Dependiendo del corte de cada una de estas prendas, la elección de los tejidos y de los colores y la mezcla de todos ellos, se puede conseguir un conjunto muy especial y totalmente diferente al del resto.
Decía William Shakespeare que “el traje denota muchas veces al hombre”. Aunque el hábito no hace al monje, la ropa, y en el caso del hombre, sobre todo el traje, manda un poderoso mensaje de quien lo viste. Pocas cosas a priori tan similares como un sencillo traje de hilera sencilla azul marino, pueden terminar mandando un mensaje tan diferente. Fijémonos en el corte del traje o en cómo se combinan los colores y conoceremos el gusto de su propietario por la perfección y la belleza. Prestemos atención a los complementos escogidos y sabremos también la importancia que su dueño da a los pequeños detalles. 

La ropa en general, y el traje en particular, habla de alguna manera igualmente del status de quien lo viste. Al igual que unos muebles de diseño, un reloj manufactura o una bonita escultura denotan no solo posición económica sino también social y cultural, un buen traje puede conseguir de la misma manera estas tres cosas. Quien decide hacer una importante inversión en un traje hecho a mano lo hace porque valora el trabajo artesanal y las prendas hechas a medida. Sabe que su adquisición solo será valorada, aparte de por él mismo, por unos pocos paladares educados; y eso le gusta. Él disfruta observándolo como quien en la soledad del hogar contempla maravillado una y otra vez esa pintura que tanto le costó conseguir. 
Él sabe que su traje azul le hace pasar desapercibido pero también que le diferencia de cuantos otros se cruza por la calle. Lejos de mostrar marcas que envían el mensaje de una posible posición económica, él prefiere que sea su diseño, su tejido y su corte personalizado los únicos encargados de hablar por su traje. Y cada vez que lo cuelga en su percha recuerda con una sonrisa ese eslogan que adorna la pared de varias sastrerías de Savile Row "a well tailored suit is to women, what lingerie is for men".

Y para no aburrirles dejo para otra ocasión lo que parece va a ser el próximo verano el "último grito". El traje sin calcetines. 

El Aristócrata

lunes, 28 de septiembre de 2015

El pisa corbatas

tie bars

El otro día tuve una cita con un cliente para ir de compras. Una vez recorrido el centro comercial y terminado con nuestras prioridades, intente hacer el último esfuerzo para convencerlo sobre la importancia de los accesorios. Su respuesta fue “me siento gay”. No tiene nada en contra de ellos, simplemente es un tema de perder virilidad. Estaba en un error.
Así como sabemos que los zapatos dicen más que mil palabras, también debemos de saber que el accesorio hace la diferencia.
Claro que todo va a depender de tu objetivo, pero algo si les tiene que quedar muy claro. Si quieren pasar desapercibidos en México, usen traje, jeans o polo. Me queda claro que en Europa están mucho más avanzados en la creatividad. Mis lectores españoles no me van a dejar mentir. Han roto con los típicos estereotipos y la virilidad empieza a variar. Ahora se considera fashion utilizar una flor en la solapa y se sienten más viriles unos lentes de colores. Hoy si no te atreve a utilizar un accesorio, con un traje, por más fino que sea, vas a ser uno más del montón.
¿Qué pasa cuando estamos en una ciudad, donde nos da miedo aplicar un accesorio? Es raro ver a un ejecutivo usando una flor en la solapa. Eso va a suceder hasta que todos lo tengan aceptado, como fue con los fun socks. En su época con los tirantes y hoy poco a poco con el pisa corbatas.
Pero vamos a hablar de un accesorio que creo yo, hoy ya esta más de moda y que ya está más aceptado. El pisa corbatas. Por excelencia, aquel que estiliza y distingue la corbata, la pieza más importante en la percha de un hombre.
Esta pequeña pieza, que la hay en todos los precios, sabores y colores, es el punto focal. Es decir, cuando te acercas a platicar con un hombre con pisa corbatas, lo primero que vas a ver es la corbata seguida del accesorio y finalmente pondrás atención en lo que dice esa persona. Entonces, un pisa corbatas te va a distinguir dentro de un grupo o evento. Sobresalir, es parte importante de la imagen.
tie clip
Les dejo fotos sobre este accesorio que créanme es mucho más viril de lo que ustedes creen. Depende de tu objetivo, pero si buscas hacerte notar, aprende a utilizar este accesorio que te puede poner en la mira de tu jefe o por que no, de tu futura novia.

lunes, 24 de agosto de 2015

LOS SECRETOS DE LA CORBATA



La corbata es la prenda del atuendo masculino que su tamaño guarda menos proporción con su importancia y sin embargo si hay un complemento de la vestimenta masculina formal que está expuesto en todo momento a la vista de todos, ese es la corbata. Quizás por ello ya en el siglo pasado, Lucilla Mara de Vescovi, fundadora de Countess Mara, dijo de ella. "dile a un hombre que te gusta su corbata y verás su personalidad abrirse como una flor".

1) Qué tipos de corbata existen y cuál puede ser la más apropiada

A pesar de que hoy de utilice el término pajarita, la denominación correcta para este complemento sería el de corbata de lazo ya que al igual que la corbata la mal denominada pajarita se laza alrededor del cuello de forma similar a la clásica corbata. 

Si bien hablaremos sobre la corbata una vez más en próximos meses sí queremos hacer una mención especial a la hoy muy popular corbata de lana. Estas corbatas sólo deberían vestirse durante la época de invierno y siempre fuera de la ciudad. Además de decantarnos por ellas deberíamos intentar escoger – con la finalidad de guardar cierta homogeneidad - pañuelos de bolsillo de cachemira y no de seda.  A la invitación de no escoger corbatas de lana en la ciudad deberíamos sumar la sugerencia de evitar que la corbata se convierta en la protagonista de la imagen final o que atraiga la atención exageradamente. 
Uno de los puntos básicos a considerar a la hora de comprar una corbata es asegurarse de que se elige el ancho de la pala según sea la fisionomía de cada uno de nosotros. Las corbatas más actuales tienen unas medidas que van desde los 8,5cm a los 9,5cm en su parte más ancha. No hay un ancho más elegante que otro y será el físico de cada uno de nosotros el que establezca el ancho correcto de su corbata. Así pues, un hombre de físico grueso necesita de una corbata ancha ya que de escoger una estrecha se acentuaría su fuerte corpulencia. 

2) Las 10 reglas de oro de la corbata

Hay 10 reglas básicas que desde la mítica casa napolitana Marinella han llegado al resto del mundo y que son el decálogo al que prestar atención cuando toca vestir de corbata.

1. El ancho: de suma importancia. El adecuado está entre 8,5 y 9,5cm en su parte más ancha.

2. El nudo: es importante aprender a hacerlo sin apretar demasiado para evitar el efecto "ahorcado". Deshacerlo siempre por la noche y dejar la corbata estirada.

3. Debe tener el tejido adecuado: seda jaquard para las de regimientos, seda más ligera- tipo fular- para las estampadas, lana y estampados escoceses para atuendos sport en invierno.
4. Una corbata para cada ocasión: por la mañana son preferibles los colores claros y estampadas, y para la noche opta por colores oscuros.

5. No te dejes aconsejar y no dejes la elección de la corbata a nadie. La única regla es seguir tu propio instinto. Elegir una corbata debe ser un acto irracional.

6. El instinto también debe seguir una cierta lógica. Evita estampados demasiados grandes y llamativos pero también aquellas corbatas con un único dibujo central o demasiado pálidas o anodinas. Recuerda que la corbata refleja tu personalidad.

7. Preferibles: corbatas de colores definidos con dibujos pequeños (motas, rombos, cuadros o cachemir) y las de rayas transversales de dos o tres colores, como mucho.
8. Los colores: la corbata debe sobresalir o destacar sobre el traje y la camisa pero sin impactar. Debe ser de un color más oscuro que el de la camisa y más intenso que el de la chaqueta. Se trata a menudo de la única nota de color en un traje serio pero no debe atraer la atención exageradamente. Evitar el verde pistacho, el amarillo canario así como el rojo fuego y el rosa chicle.

9. La combinación con la camisa es un campo minado donde sólo puede conducirte el buen gusto. Evitar corbatas gruesas con una camisa de cuadritos o la combinación de "rayas", corbata de rayas de regimiento con camisa de rayas y chaqueta estampada.

10. Nunca intentar la armonización de la corbata con el pañuelo de bolsillo. Se trata de un hábito inútil y snob anacrónico. Siempre evita un look demasiado afectado o cuidado y opta por una elegancia relajada. 
3) Cómo combinar corbatas y camisas 

A la hora de escoger la camisa y corbata que mejor combinan entre sí hay dos pautas fundamentales a tener en cuenta. Por un lado, se debes prestar atención al color de ambas prendas buscando siempre algo de contraste y, por otro, se deberá vigilar la correcta combinación entre ambas prendas de sus diseños lisos, a rayas, a cuadros, etc.

Como norma general, indicar que siempre resulta más fácil acertar con la combinación adecuada si se escoge primero la camisa y sólo después se piensa en la corbata que mejor combina con ella. Se deberá evitar elegir dos prendas con demasiada personalidad. Si la corbata y la camisa tienen de forma independiente ya demasiada presencia, se deberá eludir vestirlas conjuntamente. 
Lo más sencillo resulta siempre combinar camisas y corbatas lisas; sin dibujo alguno. Una camisa azul clara, por ejemplo, es perfectamente combinable con corbatas de infinidad de colores. 

Como pauta general, sin embargo, señalar que es recomendable que si se va a combinar una camisa y una corbata lisa, esta última habrá que intentar que sea de una tonalidad más oscura que la camisa. La misma camisa azul clara combinará perfectamente, por ejemplo, con una corbata lisa burdeos o de un verde oscuro.  Por el contrario, si se elige una camisa de un azul más oscuro tipo cielo, no se debería dar entrada una corbata de un amarillo pálido ya que la corbata “desaparecerá” entre el color más fuerte y predominante de su camisa. 

Las camisas lisas tienen la enorme ventaja de combinar perfectamente con corbatas a rayas o con aquellas con cualquier otro adorno, independientemente del tamaño de su dibujo. Esa corbata que por su peculiar dibujo resulte difícil de combinar, siempre quedará mejor con una camisa lisa que con cualquiera con otro diseño. 
Una de las combinaciones más frecuentes de encontrar es en la que está presente una camisa a rayas. En este caso se evitará, en principio, combinar una camisa a rayas con una corbata que también las contenga. Cualquier camisa a rayas admitirá de buen grado una corbata lisa siempre y cuando el color de esta última sea algo más oscuro que el de nuestra camisa. 

Este consejo de evitar combinar una camisa a rayas con una corbata también a rayas deberá dejar de ser considerado como tal cuando el que escoge dicha combinación conoce que las líneas de ambas prendas pueden ser perfectamente combinadas entre sí si son de un tamaño diferente. 

Si se escoge una camisa tipo mil-rayas se debería optar por una corbata de rayas anchas. Una elegante y estilosa posibilidad de combinar rayas es escoger una corbata con ellas en horizontal y enfrentarla así a las rayas verticales de la camisa. 
De la misma forma, una camisa a rayas podrá ser acompañada de una corbata con motivos diversos si dichos dibujos son de una escala similar a la de las rayas de la camisa. Una de las combinaciones que hoy ya apenas se ve, seguramente por pensar que nos es adecuada, es la que combina una camisa de rayas marcadas con una corbata con lunares. Esta combinación es perfectamente válida y es particularmente bienvenida con un traje liso, al funcionar el traje como marco de la foto donde los protagonistas son sólo la camisa y la corbata.  

Las camisas a cuadros son siempre más difíciles de combinar y, si no se quiere correr riesgos, se deberá huir de ellas. Además, no se puede olvidar que los cuadros sólo deberían ser vestidos en el campo o en ocasiones donde se vista de sport no siendo aptas en situaciones formales. 

Si a pesar de ello es nuestro deseo vestir una camisa de cuadros en la ciudad, se deberá prestar una especial atención al dibujo de la corbata. Si el cuadro de la camisa es muy marcado y grande habrá que evitar introducir una corbata con demasiada personalidad. 
Dibujos discretos en la corbata o, en su defecto, alguno de similar proporción a los cuadros de la camisa aportarán la armonía que este conjunto necesita. Si por el contrario, los cuadros de la camisa son pequeños se deberá buscar corbatas con diseños más agolpados entre sí. Aunque es posible, además de elegante, mezclar camisas a cuadros con corbatas de rayas de no estar muy convencidos de la elección siempre resulta más seguro optar por otras opciones.

Respecto a la combinación de colores de la camisa y la corbata indicar que se eludirá repetir los colores de la camisa en la corbata. Si a pesar de este consejo, queremos llevar dicha combinación a cabo deberá intentar que el color predominante en la corbata no sea el de la camisa. Si, por ejemplo, la camisa es de color púrpura, se podrá escoger una corbata con algún motivo en dicho color pero donde el resto de color de la corbata sea de otro tono totalmente diferente y algo más oscuro al de la camisa, como podría ser un azul marino. 

Si bien todas estas claves ayudarán al hombre a acertar con una acertada combinación de camisa y corbata no son pocas las veces donde sólo el gusto de éste y ese primer flechazo al ver una corbata superpuesta sobre la camisa confirmarán el acierto o no de la elección.
4) El alfiler de corbata y otras curiosidades

El alfiler de corbata es uno de esos complementos que de ser prácticamente obligatorio pasó al mayor de los olvidos para años después convertirse en todo un imprescindible entre los marcadores de tendencias. Aunque a mi personalmente me gustan los conjuntos pocos cargados y lo más naturales posible – por lo que no uso este complemento – no nos deberíamos extrañar si en este año lo vemos cada vez con más frecuencia. 

Aquellos a los que les guste el también conocido como pisa-corbatas recomendarles que no lo coloquen de manera demasiado perfecta sobre su corbata sino que busquen cierto desaliño en su presentación. Igualmente, resulta conveniente huir de los alfileres con motivos como banderas, escudos, clubs etc. 

El enemigo principal de las corbatas son las manchas. Con seguridad en cualquier tintorería serán capaces de quitarnos la mancha pero casi seguro la corbata ya no será la misma. Los productos químicos que se utilizan y las planchas de gran potencia harán que la textura de éstas ya no vuelva a ser la misma. De ahí que encontrar una tintorería de confianza sea vital.
Existen un par de trucos que pueden ayudar al futuro propietario a conocer la calidad de la corbata que quiera comprar. Dando un ligero pellizco a la tela de la corbata se podrá comprobar si la seda afectada por tal pellizco vuelve pronto a su posición original o, por el  contrario, tarda en hacerlo. Una vez comprobado que en sólo cuestión de segundos no hay rastro de aquel pellizco se cogerá la corbata por el extremo más delgado y se la dejará caer en toda su extensión para cerciorarse de que cae de forma limpia sin girarse ni para la derecha ni para la izquierda.

La mejor forma de conservar nuestras corbatas es guardarlas en un cajón enrolladas para que no cojan forma alguna. Si no contamos con dicho cajón, un colgador de corbatas con una bolsa incorporada para resguardarlas del polvo siempre es mejor que tenerlas de cualquier otra forma.

5) La máxima exclusividad: la corbata de siete pliegues

A la hora de hablar del tipo de tejido hay que hacerlo del que es sin lugar a dudas el más extendido en las corbatas de calidad: la seda.
Aunque en la mayoría de las corbatas se indique 100% seda esto no siempre es cierto. La mayoría de las corbatas cuentan con una entretela que no es de seda y que tiene como misión mantener la forma y dar el peso necesario para conseguir una adecuada caída. Igualmente, la indicación 100% seda no aporta gran información ya que ni todas las sedas son iguales ni todas, al igual que ocurre con la lana y otros tejidos, cuentan con el mismo nivel de calidad y acabado. 

No es por tanto lo mismo que la seda de la corbata sea del tipo twill, entretejida o conchal. Sea de un tipo u otro de lo que hay que estar seguro es de que cuenta con el peso adecuado como para tener una elegante caída. Las corbatas realizadas con sedas demasiado pesadas carecerán de una caída natural y serán demasiado rígidas. Por el contrario, las sedas demasiado ligeras darán como resultado corbatas propensas a arrugarse. 

Hay una creencia extendida errónea que convierte al tejido de la corbata en el responsable de dar mayor o menor volumen al nudo. En la mayoría de las ocasiones será el forro utilizado en la corbata, y no el tejido de la misma, el último responsable de aportar más o menos volumen al nudo. 
En una buena corbata el dibujo no estará simplemente grabado sobre ella sino que, por el contrario, formará parte del propio tejido. Igualmente, observándola por su parte trasera habrá que cerciorarse de que ni las puntadas ni el hilo utilizado para “cerrar” la corbata se aprecian y que los dos pliegues traseros son de idéntica anchura.

Si hay un tipo de corbatas que cuidan con esmero todos estos factores éstas son las corbatas seven-fold o corbatas de siete pliegues. Estas corbatas carecen de entretela alguna y se confeccionan doblando un trozo de seda siete veces, cuatro veces por un borde y tres por el otro.

La construcción de este tipo de corbatas exige mucha más cantidad de seda que la necesaria en las corbatas normales, su estructura interna se realiza exclusivamente con la misma seda que el cuerpo principal, no se aprecia costura alguna y, por supuesto, están cosidas a mano. 
Los siete pliegues se pueden ver claramente desplegando la pala de la corbata por su parte trasera. Esta forma puramente artesanal de confeccionar las corbatas, similar a la que se utilizaba con las primeras corbatas, además de aportar gran resistencia a la misma representa el máximo grado de refinamiento, exclusividad y elegancia posible. 

Hay muchas razones por las que seguir vistiendo esta elegante prenda. Hagámoslo aunque solo sea por el hecho de que es uno de los complementos en los que más se fijan las mujeres. 

El Aristócrata

jueves, 16 de abril de 2015

Media docena de corbatas imprescindibles

corbatas-imprescindibles-hombre-grenadine-macclesfield-paisley-rayas-topos-tartan-madras-punto-00“Si quieres subir una escalera muy larga, no mires hacia el final. Mira cada peldaño”; Leonardo Boff, filósofo brasileño.
Casi todos asumimos que para completar un elegante vestidor necesitaremos muchos años. Así como que su calidad no vendrá determinada por la cantidad de sus prendas, y mucho menos por su coste, sino por el esmero, la dedicación y -sobre todo- la pasión puesta en su creación.
Algunos artículos como el cinturón o los tirantes, los propios calcetines u otros complementos como las carteras o el paraguas, no se muestran constantemente. Apenas se intuyen en determinados instantes, como -por ejemplo- en posturas cuando nos sentamos o los mostramos en una situación puntual. Otros -como el pañuelo de bolsillo- pueden tener un bello dibujo cuando se extienden en su totalidad, pero es apenas perceptible colocado. Se deja ver un trozo mínimo de éste, cual punta de un iceberg.
Sin embargo, el protagonismo de la corbata es patente, centra gran parte de las miradas y en la atención de nuestro entorno. Ya hace casi dos años que vimos sus primeras características, ahora resumiremos las principales posibilidades a la hora de elegirla.
Estos tipos de corbata debieran ser los primeros básicos con los que ir completando nuestros corbateros:
1º Las lisas son indispensables (y debieran ser las primeras).
Mejor que una completamente lisa y mate serían con un -leve- estampado, como los sutiles Macclesfield o grenadine. Nos confieren una mayor distinción, personalidad y elegancia.
Los colores serán indiferentes y ahí debe ser el gusto particular de cada quien el que opere. La roja, la azul, la verde y la marrón más oscuras serían –y por este orden- las opciones favoritas de muchos de nosotros.
La que no nos debiera faltar nunca es una negra para vestirla en las ocasiones puntuales cuyo uso es de obligado cumplimiento, como durante un funeral o en un cóctel. Con otra de distinto color –nuestro preferido- será suficiente para que comencemos a aportar una imagen intemporal.
2ª Una de -rayas inclinadas- es de obligada adquisición (y podría ser la segunda).
La sucesora natural de las corbatas lisas es la de rayas o franjas. Con mayor o menor grosor y con dos o varios colores, también son esenciales. Así las alternaremos con las anteriores e luciremos igualmente impecables.
De procedencia británica -en la primera mitad del pasado siglo- sus colores determinaban la pertenencia a alguna universidad u otra institución como el ejército o algún club. Hoy siguen siendo un signo de distinción; Del buen gusto.
3ª Los dibujos más básicos, los topos (a partir de ésta el orden de preferencia es muy personal).
A cualquier corbata monocolor se le pueden adicionar sencillos motivos. Los topos o pequeños círculos de distinto color son las adecuadas para transmitir creatividad, con cierto sosiego a esta prenda. Además otros motivos como la bella flor de lís o discretos símbolos son algunas de las variantes más acertadas.
Podríamos incluir en este apartado algún micro-motivo de tweed o similar como: la pata de gallo, espiga, el ojo de perdiz u otros.
4ª Las atrevidas madrás o tartán.
Siguiendo de menor a mayor complejidad, las rayas deberían dar paso a los cuadros. Los escoceses tartán –que distinguían a los diferentes clanes en la Escocia del siglo XVIII – o los indios madrás son las más dignas para mostrar el mayor colorido.
Estos exuberantes estampados son capaces de dar vida al atuendo más austero. Por el contrario, y debido a que son espectacularmente llamativas, no conviene abusar de ellas. Si usarlas como alternativa ocasional.
Los cuadros de Príncipe de Gales o tipo Burberry deben ser consideradas -y recomendables- dentro de este mismo apartado.
5ª De punto tricotado.
Al menos una de este tipo knit necktie (o knitted tie) deberíamos alojar todos en nuestro repertorio de corbatas. Para así tener la fortuna de comprobar la experiencia de esta genuina variedad, y apreciar su singular diferenciación.
Apostando siempre por las más discretas para hacer valer una vez más el célebre dicho de “menos ese más”, esta clase de corbatas agradece mucho la simplicidad: lisas, rayas horizontales o lunares. Nada más, ni nada menos.
6ª Las explosivas Paisley.
Para los más atrevidos siempre serán bien recibidas estas corbatas con dibujos de amebas con formas “arriñonadas” o “apepinadas”. El nombre tradicional de este estampado es el de “Cachemira” o “Persian Pickles” (literalmente “encurtidos persas”), pues los británicos descubrieron este tejido en la India colonial, aunque su origen, según algunos, es persa y se remonta a dos mil años atrás.
Actualmente recibe la denominación Paisley, por la localidad escocesa que, en el siglo XIX, comenzó a producir industrialmente este diseño de origen asiático.
Con poseer alguna de cada uno de estos seis tipos que hemos resumido, estaremos -sin lugar a dudas- seguros de poseer las suficientes y necesarias corbatas para acometer cualquier situación que se nos presente. Alternando con notable variedad la indispensable corbata para acompañar a todos nuestros trajes.
Muchas gracias y buena suerte,
Fotografía portada: © Manolo Costa NY.
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