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martes, 28 de diciembre de 2021

BESPOKE XCIV: THE BESPOKE SHOE MAKING PROCESS

 

En marzo de 2014 hacíamos una introducción al zapato a medida. Hoy contamos en detalle todo el proceso.

El encargar un par de zapatos a medida suele deberse a unas inquietudes sartoriales análogas a aquellas que pueden llevar a vestir de sastre. A pesar de implicar cuestiones muy similares que vestir a medida, como el gusto por lo artesanal y una sensibilidad hacia las cosas bellas, poco tiene que ver el zapato con el traje a medida.

Mientras que tanto sastre como zapatero se adaptarán a nuestra fisonomía y postura para tener el mejor aspecto posible, el zapatero, llegado el caso, puede tener que incluso corregir defectos en nuestra pisada, implicando cuestiones estructurales que no se dan en sastrería. Conseguir un ajuste perfecto desde el principio es además clave, ya que un zapato a medida a diferencia de un traje no puede modificarse. Un zapato que ajuste mal tiene que volver a fabricarse desde cero

El proceso de un zapato bespoke comienza con la toma de medidas y se termina con el producto final. Es el cómo está hecho, quién lo ha manufacturado y los procesos internos de cada casa lo que determina el resultado final. Durante la toma de medidas no se recogen únicamente unos números relativos al tamaño del pie, sino que se tienen en cuenta otros elementos. No es lo mismo un pie graso y poco sensible que uno huesudo. El primero fácilmente puede introducirse en un zapato relativamente prieto sin complicaciones, mientras que un zapato en un pie huesudo resultará doloroso debido a la mayor exposición de partes sensibles. 

También hay elementos dolorosos, pies planos o tobillos colapsados entre una plétora de cuestiones que el artesano ha de tener en cuenta. Esto ha de procesarse y adaptarse además a los gustos del cliente tratando de conseguir un equilibrio entre lo que el cliente quiere y lo que se puede conseguir; cosas a menudo enfrentadas. Es habitual quien quiere un zapato de envidiable esbeltez pero que tiene un pie que en ningún caso permitirá semejante proporción. 

Para ser zapatero hay que ser también escultor. Un buen zapatero es quien toma las medidas y quien también esculpe en madera la horma - el bloque de madera que representa no solo el pie del cliente sino sus gustos en forma de silueta - para asegurarse de que el ajuste sea perfecto. Esto equivale a ser medido por quien va a cortar el traje. No son solo números, sino que se conoce al cliente, qué le gusta y cómo le gusta, siendo esto de elevadísima importancia. Un ordenador o un escáner 3D puede tener absoluta precisión, pero no entienden de huesos, gustos, ni tienen concepto de esbeltez en la proporción. Esto hace que la mejor forma de esculpir una horma para un zapato a medida sea usando las manos, un cuchillo y mucha paciencia.

Una vez se ha esculpido la horma, se hace un zapato de prueba. Este zapato de prueba está hecho en cuero desechado de la fabricación habitual y lleva suela de corcho. Al ser exactamente el mismo cuero, aunque con defectos superficiales, se obtiene una idea perfecta de cómo va a comportarse el zapato final en el pie del cliente, teniendo en cuenta cuestiones como puntos de tensión en las costuras o partes del animal empleadas. El zapato de prueba permite, lógicamente, comprobar el ajuste de la horma y cómo de cerca se está en relación con lo que busca el cliente. Se suele cortar para poder observar como calza el pie en el interior y así refinar la horma, añadiendo o reduciendo cuanto sea necesario. En las mejores casas se harán tantos zapatos de prueba como hagan falta hasta que el cliente esté totalmente satisfecho, repitiendo este paso un número indefinido de veces.

Una vez está la horma finalizada, se fabrica un zapato completo también con cuero desechado. Pero esta vez, en vez de una suela de corcho, se utiliza una de goma. El cliente utilizará este zapato varios días o semanas para poder tener una idea exacta del calce del zapato, pero, sobre todo, la evolución de este, ya que, siendo el cuero un material flexible, evoluciona cuanto más se utiliza. De ser esta última prueba satisfactoria, se procederá a hacer el zapato final. 

Desde la toma de medidas hasta que este zapato está terminado, se puede llegar a tardar hasta de dos años debido a que nada se externaliza, siendo este otro elemento importante de la casa. Todo el zapato está hecho por un equipo de al menos cuatro artesanos supervisados por quien ha tomado las medidas y hecho la horma siempre atendiendo a los más altos estándares y refinamiento. De esa manera hay total seguridad de que el cliente está recibiendo exactamente lo que pidió.

Una vez el zapato se ha terminado, se envía al cliente para que pueda “domarlo”, y tras unas semanas de uso se enviará de vuelta a la casa para fabricar los pernitos, también enteramente artesanales. La razón de esto se debe a que el zapato, una vez utilizado, no tendrá nunca la forma de la horma original, y de estar hecho el pernito a partir de la horma no estirará el zapato adecuadamente. Al fabricarse enteramente a medida y a mano, los pernitos pueden también personalizarse a gusto del cliente, pudiendo tintarlos de numerosos colores, hacerlos en tres piezas, con bisagra o numerados para que siempre estén en el zapato adecuado.

El tiempo desde que se encarga el zapato hasta que uno puede disfrutarlo en los pies es elevado, reflejando las 60 horas de trabajo que llevan un buen par de zapatos bespoke, numerosas pruebas y años de experiencia. Los procesos hasta llegar aquí se hacen, a excepción del cosido de las piezas de cuero que conforman el exterior del zapato, enteramente a mano, utilizándose solo herramientas básicas y pericia, sin que haya ninguna máquina implicada en ningún momento. 

Lo que uno obtiene a cambio de mucha paciencia, y un importante desembolso, no es otra cosa que un zapato en el que se han cuidado absolutamente todos los detalles, en el que el tacón seguirá a la perfección la línea marcada por el talón en todos sus planos, formado por finos estratos lijados hasta alcanzar una completa horizontalidad, unidos entre sí por una mezcla de pegamento, clavos de madera, y clavos metálicos. El cuero tendrá puntadas de refuerzo en las que el hilo ha sido trenzado a mano, las hebillas del zapato de hebilla se habrán buscado expresamente según el gusto del cliente e incluso es posible que se hayan añadido alzas interiores para dar unos centímetros de más al portador, o para corregir una diferencia en la longitud de las piernas.

Los materiales utilizados serán exactamente los que el cliente pida: No hay cuero imposible ni forro que se niegue. Aquello que se quiera se consigue, sea piel de antílope africano, de jabalí, etc. Habrá forros de chinchilla, pelo de conejo o colores tintados a mano para conseguir ese ansiado zapato negro que muestre reflejos burdeos o morados cuando le dé el sol con intensidad.

Muy populares son los diseños hechos con clavos de latón de diverso grosor en la cintura, permitiendo llevar iniciales, fechas o dibujos completos. También lo son los diseños a medida del brogueado, perforaciones con las iniciales de los hijos, las propias, o un diseño personalizado propio del cliente. La elección de todos y cada uno de los elementos que conforman el zapato, tanto estéticos como estructurales será aquello que el cliente pida. Obviamente, quedará siempre la posibilidad de encomendarse al artesano. 

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El Aristócrata

lunes, 10 de febrero de 2020

EL TRAJE DE “LA ENCICLOPEDIA DEL BUEN VESTIR”



Aunque se ha alargado mucho más de lo esperado, cada día está más cerca “La Enciclopedia del Buen Vestir”. Entre los últimos retoques estaba decidir la portada. Y para ello, de igual forma que se hizo en el “Manual del Perfecto Caballero”, escogí una composición de traje, camisa y corbata; todo ello siempre de mi armario.

Si la camisa corrió a cuenta de Mariano Langa, la corbata de Marinella, el traje lo realizó, también como en la otra portada, José María Reillo. Para este, y pensando en dicha portada, escogimos una franela de Holland & Sherry de estampado diplomático en azul marino; y, por supuesto, de hilera cruzada. 
La franela, además de ser un compuesto bastante transpirable y puramente de invierno, tiene la particularidad de tener cierta elasticidad, arrugarse menos que otras lanas y perder las líneas de la plancha, tanto en mangas como en pantalón, más rápido que también en otras lanas. Al contrario que en el estambre, la aparición de bolas por el roce en la entrepierna es muy poco frecuente; y muy difícil si la franela es de calidad. 
Todos evolucionamos y quienes tengan el “Manual” verán que el corte de aquel traje de hace ya ocho años difiere bastante de este. En este último vemos una silueta algo más ceñida, mucha menos hombrera, una chaqueta más corta, un pantalón más estrecho… Sin embargo, en lo que no ha cambiado ha sido en la forma de confeccionarse. Un patrón retocado a lo largo de los años, tres obligadas pruebas y muchas horas de taller. La mano de alguna nueva oficiala es todo lo que diferencia aquel de este traje. 
Cada vez me gustan más para verano los trajes cruzados del tipo 4x2, con sus bolsillos de parche y su ausencia de entretelas y forros. Sin embargo, para el invierno sigo prefiriendo los cruzados 6x2 y con cierto cuerpo. Esto no es ni mejor ni peor, es solo cuestión de gustos. Y para mi gusto el 6x2 con sus bolsillos estándar transmite algo más de seriedad; cosa que por otro lado perseguía para la portada del nuevo libro.
El traje está a falta de una última prueba. Ciertas bolsas se apreciaban en las asilas por la parte trasera y el cuello pedía también un cierto retoque por la espalda. Las mangas necesitaban medio centímetro extra. Pero por lo demás, estaba todo listo para la entrega.
La camisa encaja muy bien en el cuello del traje y a pesar de ser también de rayas tanto su estampado como su color conseguía, siempre desde mi punto de vista, un bonito contraste. Los clientes habituales de Mariano saben que una vez les haya tomado el pulso sus camisas no requieren ni de ser probadas. 
Las corbatas de Marinella son siempre especiales. Se puede elegir entre, literal, cientos de dibujos. Pero es su seda tan especial la que consigue los nudos más bonitos. El hoyuelo que hacen es único. Sin ser esta corbata llamativa combina acertadamente con traje y camisa no reclamando protagonismo alguno y dejando que sea el rostro el verdadero protagonista. 
Podíamos haber rizado el rizo buscando un pañuelo de color o con algún tipo de estampado, pero siempre presente el “menos es más” decidimos que difícil sería fallar con un pañuelo blanco mostrado de manera poco llamativa y todavía menos pensada. Además, con el paso de los años cualquier otra alternativa podría haber sobrecargado el look haciendo forzada la portada de un libro que está llamado a convertirse en un clásico.
Respecto al libro qué decir. Lo considero mi obra maestra. Dudo mucho que nunca más vuelva a escribir otro. El esfuerzo, la dedicación y el tiempo que requiere escribir tantas y tantas páginas hace inviable que pueda volver a hacerlo.  Y precisamente por la escasez de tiempo y porque quería que su contenido me llegara a sobrevivir es por lo que he preferido dedicarle varios años hasta sacarlo a la luz. 
Con la portada prácticamente concluida, lomo y contra también terminados solo falta que mi buen amigo José Antonio Tello me envíe la última versión revisada para enviarlo al maquetador y dejarlo listo para la imprenta. 

¿Os gusta la portada y la contra? ¿Cambiaríais o mejoraríais algo? ¡Gracias!

El Aristócrata

lunes, 17 de septiembre de 2018

EL FENÓMENO BESPOKE



Hace más de un año que no actualizo la pestaña de “lifestyle” contándoos cómo fueron mis conferencias. Pero lo cierto es que raro ha sido el mes donde no haya compartido con los amantes del buen vestir mi punto de vista sobre el mismo.
En los últimos doce meses además de en Sevilla, Granada, Santiago, Coruña y Barcelona he participado en varias charlas en Madrid, ciudad donde hoy por hoy hay más adeptos a lo hecho a medida. Desde encuentros con los miembros de YPO, con clientes de boutiques de lujo o con amantes del bespoke en Clubs Privados, el año ha sido de lo más interesante. El año podría haber dado mucho más de sí, pero desde hace ya varios solo acudo a aquello que de verdad me interesa. A tenor de lo que nos espera en abril, charla en el Círculo Ecuestre de Barcelona sobre el cambio de tendencias en el vestir del ejecutivo y un simposio sobre el chaqué y el frac en un conocido hotel de Madrid, parece que queda patente el gran interés que hoy despierta en nuestro país la moda que aquí siempre hemos defendido: la atemporal y hecha artesanalmente; concepto muy diferente al de “pasado de moda”. 
Hasta no hace tanto tiempo ir al sastre era más una necesidad que una opción, algo que empezó a cambiar con la llegada de la confección industrial. A partir de entonces visitar al sastre dejó de ser una obligación para convertirse en una opción relativamente inusual. Si en los años setenta sastres como Collado o los hermanos Mogrovejo vestían a lo más granado y entendido de la alta sociedad española, a partir de los noventa las marcas de moda de lujo se responsabilizan de los trajes de los personajes sociales más conocidos. Sin embargo, desde algunos años atrás esta situación ha dado un vuelco importante y las casas de ropa empiezan a dejar su lugar a nombres cuyo trabajo no se reconoce por un logo o unas iniciales sino por una hechura personalizada y por ciertos detalles de mano de obra marca de la casa. 

Hoy, míticas sastrerías como Caraceni o Rubinacci vuelven a ser las que se encuentran detrás de los trajes de quienes durante años sucumbieron a las acertadas campañas de marketing de las marcas de ropa más exclusivas; que no por ello necesariamente elegantes. Quizás esta sea una de las razones por las que empresas como Dolce & Gabbana o Gucci empezaran unos años atrás a ofrecer también a sus clientes un servicio a medida; servicio, todo sea dicho, con resultados de lo más dispares. No deja de ser sorprendente que incluso futbolistas, gremio que no se caracteriza precisamente por su buen gusto en el vestir, hayan recientemente descubierto las enormes ventajas estéticas, y de estatus, de los trajes de sastre. Difícil sería recordar la elegancia de los actores de los años 30 y 40 -  David Niven, Cary Grant, Gary Cooper y un largo etcétera – sin la ayuda que les brindaron las mejores agujas del momento, algo que también empieza a calar en algunos actores internacionales (a los nacionales, salvo honrosas excepciones, parece que todavía no les ha llegado el momento). 
Algunos sastres experimentan hoy una situación similar a la que vivieron los mejores cocineros hace quince años. Si aquellos dejaron de ser solo grandes cocineros para convertirse en estrellas que llenaban auditorios y portadas de revistas, los mejores sastres son ahora personajes populares que comparten fiestas y protagonismo con sus clientes más relevantes. Al igual que hoy los restaurantes estrellas Michelin se llenan de clientes de las más variadas y lejanas procedencias, las sastrerías más reputadas de Inglaterra, Francia o Italia ven como clientes rusos, americanos o asiáticos recorren miles de kilómetros para no fallar a la prueba de su traje. Si los cocineros más conocidos abren restaurantes con su nombre por medio mundo, los sastres viajan varias veces al año a las ciudades de sus clientes e incluso cuentan con espacios fuera de su país para facilitar el proceso de elección de tejidos y pruebas. 

Y en mucho de esto tiene la culpa internet. Hoy internet, y más concretamente ciertos blogs, han llevado el nombre de legendarias sastrerías al conocimiento de medio mundo. Como bien apunta Lorenzo Cifonelli en el video que podéis visualizar en el margen derecho (a partir del minuto 7.20), lo bloggers han internacionalizado su sastrería y a ellos debe el enorme repunte de su sastrería y el que tenga hoy viaje por medio mundo atendiendo a sus clientes.
Rara es la sastrería de prestigio que en fechas como Navidad no organice una fiesta donde acuden desde celebridades hasta sus clientes más fieles. Es un buen momento para identificarse y sentirse perteneciente a un grupo reducido y muy escogido. De hecho, algunos de estos sastres han ido más allá y han creado un Club alrededor del cual se celebran charlas de los temas más diversos, actividades deportivas y acciones sociales que sirven para acercarles la marca. A otros, como es el caso de Rubinacci, no le importa organizar la logística de tu desplazamiento a la ciudad de Nápoles, hospedarte en la mansión familiar y poner a tu disposición desde entradas para la ópera hasta reservados en los restaurantes más conocidos de la ciudad. Si la guía Michelin convirtió a cocineros en chefs, internet y las redes sociales han transformado a los mejores sastres en empresarios.

En el próximo capítulo hablaremos de cinco sastres, todos ellos internacionales, a cuyas tijeras se entregan hoy los paladares más exigentes y los bolsillos más pudientes; cinco sastres que bien podrían albergar las estrellas Michelin de la más exquisita elegancia atemporal. 

El Aristócrata

lunes, 1 de junio de 2015

LA CHAQUETA VAQUERA


Siempre que hemos escrito algún artículo relacionado con las prendas indispensables del armario del hombre hemos mencionado en primer o segundo lugar un traje azul marino. Un buen abrigo, un traje azul oscuro y otro gris marengo son las tres primeras imprescindibles con las que empezar a construir un buen armario tanto de calidad como de variedad. Sin embargo, todavía la mayoría de nosotros a la hora de unir a esta lista nuevas opciones volvemos a conceder el protagonismo a trajes azules – de tonalidad diferente al primero, pero azul oscuro al fin y al cabo – y grises.

Todavía resulta difícil ver al hombre español decantarse por tonos en los que estos dos colores no sea los protagonistas. Eso por no hablar del omnipresente estampado liso. Estampado que cada día resulta más difícil verlo sustituido por otros como diplomáticos, cuadros ventanas. Y algo similar ocurre con los compuestos donde la lana sigue siendo la líder indiscutible. A pesar de esto, los muestrarios de los mejores telares consiguen cada año, por difícil que pueda ser, reinventar nuevos dibujos y composiciones dando como resultado telas preciosas en lo que a color y diseño también se refiere. 


Añadiendo cierta alegría y variedad al armario podremos además de acudir vestidos de manera seria a aquellos lugares que así lo requieran también de manera diferente e informal a sitios y eventos que no requieran de dicha seriedad; y sin tener por ello que hacerlo sin traje. No obstante, la realidad es que hoy lo más frecuente sigue siendo acudir con el mismo traje un sábado a una boda, un lunes una reunión de trabajo y un viernes a una cena de amigos en la que se acuda con corbata.

Como las situaciones en las que poder vestir de manera smart-casualson cada día más frecuentes contar con un buen número de chaquetas de sport se antoja cada día más necesario. Desde americanas, blazers, de tweed etc., las opciones entre las que elegir para acompañar a los con juntos más informales se antojan prácticamente interminables. Igualmente, los amantes de la sastrería a medida, que no los que se limitan a vestir a medida, suelen conforme pasan los años y añaden prendas a su ropero experimentar con nuevos cortes, tejidos y formas. 


Y en ese afán de experimentar llevaba ya algunos meses dándole vueltas a la posibilidad de hacer una chaqueta vaquera cruzada desestructurada y pensada para vestirse de manera totalmente informal en alguna noche fresca de verano. Pero no queríamos una chaqueta solo de tejido vaquero, lo cual no tiene gran complejidad, sino una chaqueta vaquera lavada a la piedra y descolorida, y hasta rozada, por dicho lavado. Y para rizar más el rizo no quería que el tejido se lavara antes de empezar a trabajar en la chaqueta sino que quería que la chaqueta se mandara a lavar una vez totalmente terminada.

De haber mandado antes la tela a lavar hubiéramos conseguido de vuelta una tela efectivamente lavada pero donde los roces y las marcas se hubieran producido de manera arbitraria y sin tener en cuenta la situación de las hombreras, frontales etc. Además, al lavarla una vez terminada totalmente la chaqueta los roces y las marcas se deberían producir en las partes salientes de la chaqueta como en las solapas de los bolsillos, los botones o en las propias costuras. 


Ni que decir tiene que esto segundo es infinitamente más complicado de conseguir por varios factores. De enviar antes la tela a lavar no tendremos que preocuparnos al empezar a trabajar la chaqueta de que vaya a encoger o a romperse. Por el contrario, al enviarla a lavar una vez terminada los riesgos que se asumen son muy importantes. Para empezar hay que recordar que el tejido vaquero es algodón por lo que es muy posible que tras ser sometida la chaqueta a más de trescientos grados lo que salga de la lavadora difiera mucho de lo que entró. Igualmente, el proceso de lavado a la piedra es muy invasivo debido a los productos químicos que se utilizan – ácido fórmico, cloro, la sal etc. – Y si todo esto fuera poco el movimiento de la chaqueta en el tambor durante más de dos horas seguramente termine desarmando la chaqueta ya que al contrario de los vaqueros que tienen muy pocas costuras, y las que tiene están “selladas” a máquina, aquí, obviamente, las costuras están terminadas a mano.

Otro punto a tener en cuenta y que hace si cabe más loca esta aventura es el referente a las entretelas. Si bien uno puedo hacerse una idea de cómo reaccionará la tela al lavado, lo que es imposible adivinar es cómo lo harán las entretelas, plastrones, guata etc. ¿Encogerán, se romperán, se deformarán, cambiarán de forma?. 


A pesar de haber preguntado a varios profesionales y haber investigado por diferentes vías, la verdad es que nadie se aventura a decidir el resultado de nuestro experimento. De hecho, yo no he encontrado en internet ninguna chaqueta hecha a medida y artesanalmente que haya sido lavada una vez terminada. Es cierto que hay chaquetas RTW que han seguido un proceso similar (como la de Lapo Elkann en la que muchos seguro estaréis pensando) pero a medida, al menos yo, no he podido encontrar ninguna.

No es fácil convencer a nadie que se adentre en una aventura que no sabe cómo va a terminar. Y mucho menos hacerlo cuando sabes que las opciones de “fracaso” son mucho mayores que las de éxito. Y que además ese “fracaso” va a ser conocido por miles y miles de personas. Y si además a quien tienes que convencer es a un sastre, las opciones de que alguien se una a ti y siga el experimento adelante son prácticamente nulas. Por ello, acudí una vez más al amigo más aventurero que conozco en este sector, Joaquín Fernández. A pesar de los improperios iniciales, improperios con los que ya contaba y que forman parte de nuestra relación amor-odio, terminó diciéndome que lo miraría y que ya me diría. Es decir, que sería solo cuestión de minutos el recibir un mensaje en el móvil aceptando subirse al barco. 


El primer reto fue encontrar tela vaquera ya que excepto algunos telares japoneses y americanos especializados en prendas vaqueras las clásicas casas de telas no los trabajan; o si lo hacen no cuentan con más de dos o tres referencias entre las que elegir. Tras ponernos en contacto con las primeras recibimos malas noticias al tener que hacer un pedido mínimo similar al que se necesitaría para hacer cien vaqueros. Por su lado Joaquín, como de costumbre sin revelar sus fuentes, apareció unas semanas después en su sastrería con 2,5 metros de tela vaquera de la que no se ni su procedencia ni la casa que la ha fabricado y que tampoco Joaquín a día de hoy me ha dicho su procedencia. A esta grata sorpresa se unió la noticia de que a pesar de contar con solo una prenda, nuestra chaqueta se lavaría junto a otros muchos vaqueros, cazadoras etc. (normalmente te exigen llenar un tambor industrial con un mínimo de cincuenta prendas).

Marcada la tela, cortada e hilvanada hicimos esa obligada primera prueba pero pensando más en el lío en el que nos habíamos metido que en perfeccionar dicha prueba. Al contar ya con un patrón bastante perfeccionado lo único que modificamos respecto al resto de chaquetas cruzadas que me ha hecho Joaquín fue el picado de las solapas. En este caso y buscando una cierta seguridad extra se picaron las solapas a máquina; aunque sinceramente no sabemos si esto será suficiente para reconocer la chaqueta una vez salga lavada. También me marcó los muchos centímetros de más que se aprecian en la parte alta de la manga y cierto sobrante en la espalda (recordemos que es en el hilvanado donde todos esos detalles se deben pulir). Por lo demás la prueba se realizó como en otras ocasiones hemos narrado en estas páginas aunque dejando un mínimo margen en sus medidas por si terminara encogiendo. 


Con seguridad, narraremos aquí la segunda prueba aunque no estamos seguro de que el afinado final llegue algún día a  ver estas páginas. Si no lo hiciera al menos ustedes sabrán el porqué fue y nosotros podremos decir que lo hemos intentado y que volveremos a intentarlo con más experiencia y conocimiento en una próxima ocasión.


El Aristócrata

lunes, 18 de agosto de 2014

Quick Guide to Men’s Suit Options

Quick Guide to Men’s Suit Options

If you are in the market for a great fitting suit, you’ve probably heard the terms Off the Rack, Made to Measure, and Bespoke. What’s the difference? A lot, actually. Here’s a quick guide to men’s suit options and some advice on how to make an informed decision on what will work best for you and your budget.

Off The Rack

Off the rack suits are what you most commonly see. They are machine made, mass produced, and vary widely in terms of quality and standards. You will pay a premium for a suit by a big-name designer despite the fact that it takes the same amount of time for the machine to make a designer suit than a no-name label. Sizes are standardized and unless you can find a brand that nails or gets very close to the fit you prefer, you should plan to invest some money with your tailor.
PROS: Affordable, wide availability.
CONS: Designed for mass market (one size doesn’t fit all), which means you will have to invest some extra time and money with your tailor if you want a great fit. Limited choice with regard to quality, fabrics, and construction. In the case of a workhorse suit, this could lead to the suit deteriorating quickly.
He Spoke Style Advice: If off the rack is where you want to go, make sure the suit jacket fits your shoulders properly and be willing to throw a little money your tailor’s way to get the best fit possible.

Made To Measure

A made to measure suit is cut from a pre-existing pattern but with more variations to get closer to a proper fit. It is still being manufactured by a machine for the most part though some made to measure programs will offer handmade options for certain parts of the suit. With made to measure you have much more control. You choose the fabric, the details, and so on, though the amount of control will vary from program to program. Some may allow you a choice of only a few options, while others are more comprehensive and may offer up to 15 or more choices on details. Made to measure has advanced considerably in recent years and you can definitely get extremely close to a perfect fit from a made to measure program. Made to measure is sometimes referred to as custom suiting.
PROS: More control, higher quality, a more custom fit.
CONS: A bit more expensive, 4-8 week delivery time, plus allowances for any alterations needed once the garment arrives and you are fitted.
He Spoke Style Advice: If Made to Measure fits your budget, I definitely recommend it. Not only are you getting a higher quality garment, but depending on the program, you will have much more control over customization of your suit. And if the program you are working with offers a high level of control, be sure to go all out on the custom details. You want your suit to be your own, to stand out, and to say something about you. Don’t try to design a suit you saw on the rack in a department store. Not sure where to make a statement? Choosing an interesting lining for your suit jacket is a great place to start.

Bespoke

The true custom option and the highest expression of sartorial craftsmanship and quality. Unlike a made to measure suit, which is cut from a pre-existing pattern, a bespoke suit uses a pattern that is unique to the individual. It is truly your own personal pattern. The term ‘bespoke’ comes from the days when a tailor had bolts of cloth and the client would choose a particular cloth. That cloth was then said to have “been spoken for.” Bespoke suits are generally completely handmade, though depending on the program, machines may play a role at some point in the process.
PROS: One of a kind, complete control over design and options, superior quality, superior fit.
CONS: Cost prohibitive, longer delivery time.
He Spoke Style Advice: There really is nothing like a bespoke suit. Custom clothing is an entirely different experience in terms of fit, quality, and feel. However, you pay a premium for that level of suiting; and for good reason. Budget-wise, bespoke is not for everyone. If you can afford it, do it. You definitely won’t regret it.

My Take

If you are serious about investing in your wardrobe, try to avoid purchasing your suits off the rack. An off the rack suit will almost always require some sort of tailoring and depending on what needs to be done, could end up costing more than you paid for the suit. Instead, find a reputable made to measure or custom suiting (or bespoke, if your budget allows) program to work with. Remember, a great fitting suit is an investment that should be a staple of your wardrobe for years.
What are your experiences with off the rack, made to measure/custom, or bespoke suiting?

miércoles, 18 de junio de 2014

Bespoke Suits as a Badge of Rank


There are suits and there are bespoke suits. But for those gentlemen, who like to express their rarefied tastes and connoisseurship with their purposeful pursuit for the finer things in life, bespoke tailoring is an ultimate badge of honor.

Owning a bespoke suit, which is really a suit crafted from scratch and designed to serve even the littlest of the whimsical taste of the owner, is oftentimes seen as a status symbol of those who have it good in life. And owning one is a badge of rank that should be display in its full regalia.

Being unique and the freedom to choose are, after all, two elusive commodities nowadays.

And apparently, even the mere act of looking and selecting fabrics for one’s custom made suits are something that is not totally beneath a gentleman to brag about given the right subtle opportunity.

Preferably though, it should be done on a nonchalant way so not as to be accused of being ill-mannered and uncivilized; but nevertheless, the higher the number of cloth swatches that they could utter of having selected their custom suit from the better.

These breed of men are definitely a class of their own. Men who aver that they are in awe of the superior quality and fit of bespoke suits which a ready wear suit could never hope to provide to a man; a man with a distinctive taste for the finer things in life.

These affluent clothing buffs of bespoke tailoring feel that they have already done their time catering to the fanciful dictates of other people, or what the so-called fashionistas think is the proper and trendy thing to wear. And this is aside from the mass producing clothing factories which churn out apparels for the masses with little regard to fit.

In this sense, having a bespoke suit is one trademark of affluence that a gentleman can carry and display in a subtle manner. Obviously, a man cannot lug around his private yacht or Lear jet while going about around town.

As a further evidence of badge of rank, some even go as far as calling up their tailors at the office just to impress their colleagues. Saying that you have a custom made suit is like name dropping; people will certainly take notice of you.

Indeed, there are suits for men, and then there are bespoke suits for men who wear them as a badge of rank that signifies freedom and uniqueness.

miércoles, 30 de abril de 2014

SI UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS...




A continuaccion les dejo un video de toda el proceso de fabricacion de un esmoquin a la medida.

Espero que eso que se dice de que una imagen vale más que mil palabras sea también aplicable a este caso y que disfrutéis tanto del video como de las imágenes y la música que lo acompaña.

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viernes, 4 de abril de 2014

THE BESPOKE TIE



"Worn for amusement, a tie is noble; when imposed, it is vulgar" Gianni Cerutti 

Creo que todos estaremos de acuerdo en que si hay un complemento expuesto abiertamente a la vista de todos ese es la corbata y bastaría este hecho para que se cuidara su elección con un esmero especial. 

Es curioso, sin embargo, que a pesar de su importancia no se le suela dar la importancia que se merece. Y esto se aprecia fácilmente viendo como son muchos caballeros los que la escogen fijándose en su diseño pero sin apenas prestar atención a la calidad de su tejido. Como mucho, y no siempre, la mayoría de los señores se limitan a fijarse en que en la etiqueta se mencione que su futura corbata será 100% de seda; cosa que como ya hemos mencionado en esta página no suele ser así ya que la mayoría de las corbatas cuentan con una entretela, en el mejor de los casos de lana aunque en la mayoría sintética.

Y si poco nos fijamos en el tipo de seda con la que está confeccionada nuestra corbata todavía resulta más difícil dar con alguien que se fije en la calidad de su corte, el tipo de pintura del dibujo o la terminación de su cosido. 
Otro reto con el que nos encontramos a la hora de adquirir una nueva corbata es intuir cómo quedará el nudo y si el largo de la propia corbata será excesivo. Seguramente todos prefiramos unas corbatas de nuestro armario a otras por conforme nos queda el nudo sin que por ello el diseño de estas sea el que más nos guste. A veces también ocurre, sobre todo a los que vestimos tirantes, que la corbata que nos gusta no está cortada pensando precisamente en nosotros, esto es en un corte más alto del pantalón, y esa corbata da como resultado un nudo excesivamente grueso o si no un extremo demasiado largo. 

De no ser profesional del sector, el reconocer una buena seda de otra no tan buena no es tan fácil y se necesitará de experiencia para no errar en la elección. Es cierto que hay pequeños trucos que nos pueden ayudar como dar un pequeño pellizco y asegurarnos que ese pellizco desaparece de manera rápida. Pero qué duda cabe que será educando el tacto como más seguros podemos estar de acertar en la elección. Es exactamente igual que con las telas del traje ya que aunque en estas aunque en muchas ponga que son 100% de lana cuando tocamos telas de diferentes casas o muestrarios nuestras manos llegan a sentir sensaciones muy diferentes.
Y desgraciadamente, como ocurre también con los zapatos, será su forma de envejecer quien mejor nos diga si nuestra elección fue la correcta o no. Y si erramos en la elección si bien será tarde para dar marcha atrás no lo será para descartar esa marca de nuestra lista de marcas preferidas. 
Obviamente la mayoría de estos problemas, si no todos, se solucionarían fácilmente si tuviéramos la opción de tocar la seda extendida sin todavía estar montada la corbata. Igualmente, si pudiéramos ser nosotros quienes eligiéramos la longitud de la misma, una caída determinada escogiendo un determinado peso, la medida a la altura del nudo etc. evitaríamos la a veces ingrata sorpresa que nos regala el espejo al vernos reflejados en él con nuestra corbata por primera vez. 

Y esto como parece lógico solo puede conseguirse de confeccionarnos nuestras corbatas a medida según nuestros gustos, fisionomía y preferencias. En España hace ya bastantes años todavía se ofrecía este servicio en alguna camisería de prestigio pero hoy, al menos que yo conozca, no existe ningún sitio al que acudir si de hacernos una corbata a medida se trata. 

El resurgir de la moda masculina más atemporal ha traído como consecuencia el regreso y resurgir de varias marcas algo olvidadas así como el nacimiento de otras que no se atrevían a dar el paso por el temor a no encontrar una demanda a sus productos.
Y una de estas casas que se han animado a dar el paso y ofrecer este servicio prácticamente extinguido es Passagio Cravatte. 

En esta página durante sus seis años de vida siempre nos hemos hecho eco del trabajo de grandes artesanos y hemos dejado al margen las marcas de hombre más conocidas pero también más comerciales. Por el contrario, hemos preferido hablar del trabajo, por ejemplo, de Laszlo Vass o de François-Paul Journe que hacerlo de alguna de las conocidas marcas del universo del lujo por tener, desde mi punto de vista, un nivel de cuidado y calidad de mano de obra muy inferior a las aquí tratadas y, en definitiva, por no estar acorde con la filosofía de esta página. Y eso que propuestas no han faltado. 

Y precisamente por la personalización, la artesanía y el nivel de la mano de obra empleada hemos escogido la casa de corbatas artesanales Passagio Cravatte como la protagonista de nuestro artículo de este mes. 

Al contrario de lo que ocurre con las marcas más relevantes, Passagio Cravatte nace en este Siglo, concretamente en 2010, de la mano de Gianni Cerruti y Marta Passaggio. Y nace con el firme propósito de recuperar el proceso ancestral de la realización de corbatas a medida en la Nápoles de comienzos de 1900.
A pesar de haber vivido en Robbio, Gianni viajaba con frecuencia a Nápoles donde entró en contacto con varias costureras que a pesar de realizar su trabajo ya en diferentes sastrerías de la ciudad en su haber tenían el haber cosido corbatas artesanales durante una parte importante de su vida. Y junto a ellas empezó su andadura en un pequeño taller a las afueras de Milán. 

Aunque el incluir en su oferta corbatas RTW podría oxigenar en sus comienzos las finanzas de Gianni, este era de la opinión de que esas corbatas terminarían intoxicando la reputación de su línea bespoke ya que la calidad nunca podría ser la misma. Y por esta sabia decisión hoy pueden vanagloriarse de ser la única marca de corbatas que hace en exclusiva corbatas a medida sin ofrecer ninguna corbata o accesorio RTW. Además de corbatas a medida lo único que desde PC se ofrece a sus clientes son pañuelos de bolsillo, corbatas de lazo y pañuelos tipo Ascot: todos ellos a medida según las preferencias de cada uno de sus clientes.
Tampoco tienen tienda física ya que además del importante gasto que esto supone no tendrían productos terminados que vender. En todo caso, el cliente que allí se acercara sólo vería unas cuantas telas y un taller. Y parece lógico que el tener un taller donde no necesitas estar en contacto permanente con el cliente, como si ocurre en una sastrería por el tema de las pruebas, no importa tanto donde esté situado.
A pesar de no tener tienda física muchos de nosotros conocíamos ya esta casa antes de verla en estas páginas. Y esto es, como ha ocurrido también con muchas sastrerías y camiserías internacionales, por la gran ayuda que ha brindado internet a aquellos artesanos que sí se han dado cuenta de su potencial y por el boca a boca de sus clientes.
El que Gianni haya dado el paso de iniciar esta aventura y ofrecer corbatas a medida seguramente tenga mucho que ver con el hecho de que a pesar de su corta edad sea un adicto a la sastrería, la camisería y la zapatería a medida más exclusiva siendo fácil encontrar prendas suyas en blogs y páginas especializadas.
Y cuando uno intenta hacer de su pasión su modo de vida, da igual el campo del que se trate, los resultados tarde o temprano terminan aflorando. Y en este pequeño pero apasionante mundo de la vestimenta masculina a medida ocurre lo mismo.
Esto lo podemos apreciar tanto en su trabajo, algo que veremos más adelante, como en la elección tan esmerada que hace de los tejidos. Sus sedas se caracterizan por estar pintadas a mano y por ser el 90% de ellas vintage con entre 30 y 60 años de historia. 

Esto hace a sus sedas muy especiales ya que hoy apenas ya no se hacen ni tampoco quedan restos de sedas de aquella época. Sin embargo, esto es un plus para los clientes de la casa ya que estos se aseguran además de contar con una pieza histórica también contar con la certeza de que será prácticamente imposible encontrarse con una corbata de un tejido igual al suyo.
Como nos comenta Gianni mientras charlamos a duras penas con él, Gianni hace magníficas corbatas pero está claro que no el inglés todavía no es lo suyo, esto le supone todo un problema ya que cada día le resulta más difícil conseguir dichas telas. Además, no son pocas las veces que tiene que decir a un cliente que ha visto alguna de sus tejidos en alguno de sus amigos que ya no lo tiene disponible. De hecho, con el mismo tejido, por política terna de la casa, no se cosen más de cuatro corbatas.
Uno de los diseños más populares entre sus clientes son aquellos que triunfaban en los años 30 entre los caballeros ingleses. Igualmente, han conseguido, algo de lo que Gianni se siente particularmente orgulloso, poder ofrecer una seda tipo malla que solo se fabrica en dos fábricas en todo el mundo ya que las máquinas que las hacían han desaparecido prácticamente y ahora este tipo de seda se hace ya de manera industrial. 

Uno de los servicios más exclusivos que ofrecen desde PC es el diseño junto al cliente de un estampado concreto para su corbata. El cliente escoge entonces un motivo concreto, un dibujo o ese diseño que le gustaría tener en su corbata y el equipo de PC lo hará realidad en forma de tejido. Igualmente, si el cliente lo prefiere puede pedir a PC que le diseñen uno limitándose el cliente a dar unas cuantas pautas básicas como puede ser una batalla, una ciudad, un hecho histórico etc. 
El proceso de confección de una corbata a medida es, guardando las distancias, bastante similar al de un traje o una camisa. El cliente después de escoger la tela, tela que además de la seda puede ser de, por ejemplo, lana, cachemira o incluso de vicuña, tiene que decidirse por la textura final de la corbata; textura que se consigue jugando con los pliegues de la misma o con el tipo y grosor del interior de la misma. 

Una vez se tenga clara la textura final que se desea, el cliente debe especificar las medidas que quiere para su corbata. En estas medidas tiene que indicar el largo total de la misma, la anchura de la pala así como de la parte donde se hace el nudo. Igualmente, si quiere que esta termine con una forma que no sea la triangular también es el momento de pedirlo. El proceso termina con la elección por parte de su futuro propietario, de ser su deseo, del tipo de grabado de sus iniciales; iniciales que se cosen, como no podría ser de otra manera, a mano; algo esto último muy complicado al ser la seda de las corbatas muy fina y delicada.
Este grabado puede no solo ser de unas iniciales sino también de un escudo de familia, de un nombre completo o de una fecha especial. Y podrá hacerse no solo con hilo de seda sino incluso con hilo de oro, plata o platino.
Una vez decididos todos estos puntos, se realiza el patrón de la corbata en papel de seda el cual se pasa a la tela, se dibuja y se corta la seda que terminará dando lugar a la corbata. El proceso de cortado de las corbatas se realiza en la inmensa mayoría de las corbatas a laser debido a la precisión y rapidez del mismo.

No obstante, siguiendo con el objetivo de elaborar sus corbatas según la tradición ancestral napolitana, en PC se cortan todas a mano. El cortador junta con un pin los diferentes trozos de seda cortados y se lo deja a la costurera para que la cosa. Solo cuando Gianni la revisa personalmente y le da el visto bueno éste da el ok para que la costurera le cosa la etiqueta de la casa.
El proceso de cosido a mano en la corbata es tan fundamental como lo es en una chaqueta ya que si bien en la mayoría de los casos hasta las mejores casas corbateras cosen a máquina sus corbatas, en las corbatas verdaderamente artesanales se prefiere hacerlo a mano ya que la seda se tensa menos y se consigue un aspecto más mullido y blando en la parte donde aparece el cosido. Terminada ya la corbata el propio Gianni la plancha; proceso este el de planchado que Gianni define como fundamental ya que puede arruinar toda la belleza de la mano de obra empleada en la corbata.
Una de las corbatas que más fama ha dado a esta casa italiana ha sido su conocida corbata de siete pliegues. Según comenta Gianni, PC es la única marca que hace corbatas de siete pliegues con una sola pieza de seda para lo que necesita la friolera de 2mx1.5m de seda por corbata. 
La mayoría, según adelanta, las hacen uniendo tres piezas de seda; algo mucho más económico y sencillo. Y otras por su lado son vendidas como de siete pliegues cuando verdaderamente son de cuatro. Gianni mantiene que basta ver una corbata napolitana de hace cien años de siete pliegues para ver claramente la enorme diferencia con las que se realizan hoy incluso en esta misma ciudad. Y esto fue otro de los motivos que le animaron a empezar esta aventura: volver a ofrecer a los amantes de lo intemporal y exquisito aquellas corbatas tan especiales.
No obstante, además de las exclusivas corbatas de siete pliegues, PC también ofrecen corbatas de cuatro pliegues, también en una sola pieza de seda, y de seis pliegues. Igualmente, hacen corbatas “sencillas” con una sola pieza de seda sin forro alguno y dejando ver la parte interna de la seda escogida; algo últimamente bastante frecuente entre las mejores casas de corbatas. Este último tipo de corbata aporta una elegancia extra además de una gran ligereza y nos recuerdan a los mejores pañuelos de bolsillo al llevar los extremos de la pala rematados a mano. 
Como decíamos al principio el no tener un establecimiento de cara al público complica el proceso de conocer el cliente el producto en detalle. Por ello Gianni está en pleno contacto con su cliente y le hace llegar aquellos muestrarios de tejidos que más le pudieran gustar y le aconseja tanto sobre el tipo de construcción mejor para su corbata como en las medidas más adecuadas para él. Ni que decir tienen que una vez que el cliente tiene su patrón tanto el proceso como la duración del mismo se reduce en gran medida y cada vez que quiera una nueva tela solo tendrá que escoger el nuevo dibujo y esperar el mes reglamentario que se demorará la construcción de su corbata. De esta forma al tener claro la tela, su textura y su dibujo se evita encontrarse con las típicas sorpresas que aparecen al comprar una corbata por internet donde solo se ve la foto de la corbata terminada.
Como ocurre con los sastres italianos e ingleses más laureados, Gianni también se desplaza a diferentes ciudades, sobre todo americanas, asiáticas y ahora también de la antigua Unión Soviética para atender personalmente a sus clientes.
No obstante, a aquellos que lo prefieran siempre pueden quedar con él en su taller de Milán; algo esto último francamente recomendable para quienes quieran volver por unos minutos al Siglo pasado y observar a sus artesanos terminando la última corbata del inolvidable Enrico Caruso.
Quiero terminar este artículo agradeciéndolo a Gianni su disponibilidad en recibir y enseñar su manera de trabajar así como todo el proceso de confección de una corbata a medida artesanal a todos los lectores de este blog que pasen por Milán.