lunes, 28 de septiembre de 2015

El pisa corbatas

tie bars

El otro día tuve una cita con un cliente para ir de compras. Una vez recorrido el centro comercial y terminado con nuestras prioridades, intente hacer el último esfuerzo para convencerlo sobre la importancia de los accesorios. Su respuesta fue “me siento gay”. No tiene nada en contra de ellos, simplemente es un tema de perder virilidad. Estaba en un error.
Así como sabemos que los zapatos dicen más que mil palabras, también debemos de saber que el accesorio hace la diferencia.
Claro que todo va a depender de tu objetivo, pero algo si les tiene que quedar muy claro. Si quieren pasar desapercibidos en México, usen traje, jeans o polo. Me queda claro que en Europa están mucho más avanzados en la creatividad. Mis lectores españoles no me van a dejar mentir. Han roto con los típicos estereotipos y la virilidad empieza a variar. Ahora se considera fashion utilizar una flor en la solapa y se sienten más viriles unos lentes de colores. Hoy si no te atreve a utilizar un accesorio, con un traje, por más fino que sea, vas a ser uno más del montón.
¿Qué pasa cuando estamos en una ciudad, donde nos da miedo aplicar un accesorio? Es raro ver a un ejecutivo usando una flor en la solapa. Eso va a suceder hasta que todos lo tengan aceptado, como fue con los fun socks. En su época con los tirantes y hoy poco a poco con el pisa corbatas.
Pero vamos a hablar de un accesorio que creo yo, hoy ya esta más de moda y que ya está más aceptado. El pisa corbatas. Por excelencia, aquel que estiliza y distingue la corbata, la pieza más importante en la percha de un hombre.
Esta pequeña pieza, que la hay en todos los precios, sabores y colores, es el punto focal. Es decir, cuando te acercas a platicar con un hombre con pisa corbatas, lo primero que vas a ver es la corbata seguida del accesorio y finalmente pondrás atención en lo que dice esa persona. Entonces, un pisa corbatas te va a distinguir dentro de un grupo o evento. Sobresalir, es parte importante de la imagen.
tie clip
Les dejo fotos sobre este accesorio que créanme es mucho más viril de lo que ustedes creen. Depende de tu objetivo, pero si buscas hacerte notar, aprende a utilizar este accesorio que te puede poner en la mira de tu jefe o por que no, de tu futura novia.

lunes, 21 de septiembre de 2015

LAS CLAVES DE UNA BUENA CHAQUETA



A las puertas de empezar un, creemos, merecido descanso estamos ultimando los dos artículos con los que daremos por concluido el “año académico”. Uno será el dos piezas ya terminado de Gonzalo Larrainzar y el otro la chaqueta vaquera de Joaquín Fernández– la cual nos deparará alguna sorpresa. Como ambos artículos tendrán a una chaqueta por protagonista creo que es importante recordar las notas básicas en las que fijarnos a la hora de adquirir una chaqueta, sea a medida o de confección.

Como ya hemos apuntado en esta página en diferentes ocasiones, de poco vale contar con una gran marca en el interior de nuestro traje si este hace arrugas, no nos sienta bien o sencillamente su estilo nos deja indiferente. Si hace dos semanas hablábamos de cómo debería quedar el pantalón de traje, en esta ocasión queremos estudiar los puntos principales en los que fijarnos para asegurarnos haber dado con la chaqueta adecuada.
La proporción. Como norma general indicar que la longitud de la chaqueta debería medir exactamente la mitad de la distancia comprendida entre el comienzo de nuestro cuello hasta el tacón del zapato. Otra fórmula para calcular el correcto largo de la chaqueta es dejar caer el brazo e intentar que dicho largo quede a la altura de los nudillos.

El cuello. El cuello no se deberá desbocar, y tanto cuando estemos sentados como cuando estemos de pie tiene que estar en continuo contacto con la camisa. Igualmente, debería tapar ligeramente los picos del cuello de la camisa. Por la parte trasera de la chaqueta debería asomar el cuello de la camisa al menos un dedo.
Las mangas. Una costumbre bastante extendida en todo tipo de latitudes es llevar las mangas de la chaqueta largas y las de la camisa cortas. Lo correcto, sin embargo, es que las mangas de la chaqueta se extiendan hasta el extremo del cúbito, y que desde ahí al comienzo de los huesos carpianos se vea el puño de la camisa.

Los hombros. Con el objetivo de conseguir una línea lo más estética posible es aconsejable apostar por hombros naturales, y para ello es importante cerciorarnos de que el hombro de la chaqueta no se extienda más allá del límite del nuestro.
Las hombreras. Estas deberán también terminar donde termine nuestro hombro, ya que de no hacerlo se producirán arrugas, sobre todo al doblar el brazo, en el hueco que se forma entre donde termina la hombrera y nuestro brazo.

La espalda. La espalda debe caer de manera limpia y sin que se produzcan arrugas; independientemente de que la chaqueta esté o no abotonada. Es importante asegurarnos que en parte alta de la espalda, a la altura del cuello, no se formen tampoco arrugas.
Las solapas. Estas deben dibujar la línea del pecho y no abrirse en ningún momento.

El frontal. Si al abotonarnos la chaqueta en su frontal aparece una arruga con forma de “X”, la chaqueta queda estrecha. Sin embargo, si no la sentimos una vez abotonada seguramente sea porque esta nos esté grande.
Si esto habla de la buena hechura de una chaqueta, hay otros detalles que lo hacen también  tanto de la calidad de la prenda como del nivel de la mano de obra empleada.

Los botones. Unos botones de algún compuesto natural como corozo o asta de ciervo hablarán siempre mejor de nuestra chaqueta que lo que harían unos de plástico.

Los ojales. Los ojales, tanto el de la solapa como los de las mangas deberían, además de ser practicables, haber sido también cosidos a mano.
El interior. Aunque el interior de la chaqueta se ve poco, detalles como un faldón cosido a mano, unos bolsillos interiores rematados artesanalmente y un buen forro también hablan de la calidad de la prenda.

Otros detalles como la propia construcción de la chaqueta, incluidas entretelas y refuerzos, el picado a mano de las solapas, los vivos a mano, el doble picado etc. terminan de rematar una buena chaqueta.
Dicho todo esto, de nada servirá que nuestra chaqueta cumpla con todos estos requisitos si no nos transmite emoción alguna. Por ello, es preferible que la chaqueta tenga alguna imperfección pero desprenda estilo a que sea tan perfecta que nos deje indiferentes. Por norma general la perfección no es elegante.
El Aristócrata

lunes, 14 de septiembre de 2015

¿CÓMO LIMPIAR LOS ZAPATOS?



Como respuesta a la petición de Eneko esta semana voy a intentar explicar el proceso a seguir para limpiar un buen par de zapatos. Antes de entrar a narrar dicho proceso es importante tener presente que la forma de llegar a unos zapatos limpios puede diferir bastante de unos a otros por lo que esta es solo una forma más. Para afrontar la agradable rutina de la limpieza de unos buenos zapatos es necesario además de contar con los productos idóneos también conocer su correcto orden en su utilización.

El proceso de limpieza del calzado se acometerá con éxito de contar con los siguientes productos:

-          Un cepillo para quitar el barro y la suciedad más visible. Este puede ser de cerdas de buey o de cerdo. Las fuertes cerdas de estos cepillos permiten eliminar el barro seco y otros restos de suciedad que pueden haberse quedados pegados al zapato. Si no se cuenta con ninguno de ellos, una esponja humedecida con agua caliente también puede ser un buen remedio para eliminar el barro y otras manchas adheridas a la piel del zapato. De utilizarse dicha esponja humedecida es recomendable dejar secar el zapato antes de aplicarle el betún. 
-          Un cepillo para cada color de zapato de pelo de caballo. Este tipo de pelo es más suave que los anteriormente nombrados. Estos cepillos se utilizarán para administrar el color por lo que es importante evitar el uso de un sólo cepillo para la aplicación de las diferentes tonalidades. Hay que evitar que los restos secos de color que pueda haber en los cepillos terminen mezclándose afectando al  color del zapato a limpiar. En defecto de este cepillo se podrá aplicar, igualmente, el color con una gamuza. El uso de esta gamuza es particularmente recomendable en aquellos zapatos que tengan dos colores ya que el cepillo no permite tal precisión en la aplicación de los colores.

-          Un cepillo para abrillantar el zapato de pelo de cola de caballo. Al igual que ocurría con los cepillos utilizados para aplicar el color, también con los cepillos de abrillantar se necesitará contar con tantos como colores tengan los zapatos que se guarden en el armario. Su misión es servir de ayuda para pulir el betún que se aplicó al zapato. Igualmente, de no contar con este cepillo, un paño suave puede sustituirle. 
-          Un betún para todas y cada una de las tonalidades de zapatos con que se cuenten. Se evitarán a toda costa los betunes con aplicador ya que además de ser la gran mayoría de una calidad ínfima nunca proporcionan el acabo de las cremas líquidas. 

Una vez se tengan estos tres tipos de cepillos es el momento de empezar con el ritual semanal de la limpieza de los zapatos; ritual de gran sencillez que de seguir los siguientes pasos:

Lo primero que se deberá hacer será retirar los cordones para que no molesten y la limpieza pueda llegar a todos los rincones de los zapatos. Una vez apartados dichos cordones se quitará toda la suciedad visible del zapato con el cepillo de cerdas de buey. De no hacer desaparecer estas manchas antes y aplicar el betún sólo se conseguirá tapar dicha suciedad pero no eliminarla. Por ello, es importante insistir y no seguir con el limpiado hasta que no esté el zapato totalmente libre de manchas visibles.
El betún se aplicará con movimientos circulares hasta que se aprecie que todo el zapato ha sido cubierto uniformemente por él. Resulta siempre más acertado aplicar varias capas finas de betún que una gruesa ya que aplicando capas finas la piel del zapato absorbe poco a poco el betún y será más fácil saber si necesita más o por el contrario ya es suficiente. Entre capa y capa siempre es conveniente dejar pasar algunos minutos para que el betún penetre bien en la piel.

Si se trata de zapatos semi o full-brogue resulta de vital importancia asegurarse de que después de la aplicación del betún en dichas perforaciones no quede restos de éste. En el caso de que se apreciara algún sedimento habrá que cepillar los zapatos hasta que no haya resto alguno.  
Una vez el zapato cuente con el betún necesario se puede aplicar sobre el mismo unas gotas de agua, o incluso de saliva, para además de limpiarlo y pulirlo conseguir luego con el posterior cepillado y frotado un brillo natural. El proceso del frotado es fundamental y solo aquel que sea aplicado con rapidez y contundencia conseguirá el resultado más brillante.

La parte del zapato que antes pierde su aspecto inicial es la suela. Para devolver a la suela su aspecto original existen aceites que ayudan a recobrar el tinte originario. La aplicación de este aceite es recomendable sobre todo después de un día de lluvia ya que devuelve el confort y la elasticidad a la suela del zapato.  
Es de vital importancia prestar atención al aspecto tanto de la suela como del tacón y no dar lugar a que termine apareciendo un agujero en la suela o, en su caso, se deforme el tacón o la puntera. En cuanto se aprecie que la parte de la suela que más en contacto está con el suelo se empieza a desgastar o que la punta del zapato o su tacón empiezan a perder su aspecto originario es recomendable acercarlos al zapatero para que los repare o si fuera necesario cambie las partes afectadas.

Aunque no resulta fácil encontrar zapateros a los que no les importe descoser la suela dañada y coser una nueva siguiendo el mismo proceso que se siguió cuando se construyó el zapato se debería intentar que la reparación fuera siempre una reconstrucción integral y no un mero lavado de cara de la suela antigua. Las suelas que se pegan, o que en el mejor de los casos se cosen, sobre las suelas originarias sólo son un parche que ningún zapato de calidad se merece. 
Conseguir una reparación integral de la suela no es fácil de no enviarlos a la casa de donde salieron por conllevar una gran carga de trabajo. Sin embargo, la larga tradición de zapateros españoles permite que incluso hoy se puedan encontrar profesionales a los que no les importe devolver a la vida hasta a los zapatos más maltrechos.

Para terminar este artículo, mencionar, una vez más, que son esos zapatos de calidad que cuentan con muchos años en sus suelas los que terminan resultando más cómodos. Por ello no debería importar, llegado el momento, incluso hacerles un remiendo. Esto hablará además del cariñó que su propietario tiene por ese par de zapatos también de la calidad de los mismos.

El Aristócrata 

lunes, 7 de septiembre de 2015

EL PITTI Y SUS DANDIS: ELEGANCIA O EXHIBICIONISMO



Esta semana ha echado el telón la octogesima octava edición de la Feria Pitti Uomo; sin lugar a dudas el evento más importante a nivel mundial relacionado con la moda del hombre. Esta Feria que empezó como punto de encuentro para mostrar las creaciones de los diseñadores italianos hoy es el escaparate en el que quieren exponer las mejores marcas de hombre de medio mundo.

Sin embargo, cada nueva edición pone más de manifiesto la perdida de ese interés originario recayendo este hoy en unos cuantos personajes de moda que se han apoderado del verdadero motivo de la Feria. Estos personajes, muchos de los cuales de todo lo que pueden presumir es de contar “solo” con una tienda de ropa han sido elevados a la categoría de estrellas por los conocidos como “blogueros” y por los seguidores de estos. Estas nuevas “estrellas” en  vez de informarse de lo que pasa en el interior de la Feria prefieren esperar a su entrada para que se les acerque cuanta más gente mayor y les pidan fotografiarse con ellos.
Seguro que todos podríamos entender que un chaval de doce años al ver a su ídolo del balón corriera a pedirle un autógrafo. Sin embargo, parece mucho más difícil de comprender como “tíos hechos y derechos” esbocen su mejor sonrisa para posar con sus nuevos ídolos. Una vez publicadas las fotos estas las acompañadas por descripciones donde la palabra “dandi” suele estar presente. No obstante, quizás sería interesante que antes de usar dicha palabra echaran un vistazo a la hemeroteca y se fijaran y estudiaran a los originarios dandis del S. XIX.

La realidad es que poco queda de aquellos dandis ingleses y franceses del S.XIX que reivindicando una nueva manera de vestir disfrutaban de una vida alejada de los anodinos quehaceres del resto de mortales. Aquellos dandis buscaban despertar la admiración de su sociedad con una revolucionaria indumentaria que reclamaba la ruptura con el pasado más formalista y recargado. No deseaban destacar en sus profesiones pero sí hacerlo por su relajada manera de vida, por ser marcadores de tendencias, vivir de su imagen y aspirar a pertenecer a grupos sociales que por cuna no les correspondían. Sentían que estaban un escalón por encima del resto de los humanos y esto les autorizaba a no tener que prestar atención a las leyes que aplicaban al resto de ciudadanos e incluso a permitirse la osadía de ser consejeros y amigos de reyes y gobernadores.
Su arrogancia y belleza alejaba al dandi de esa gran masa con la que se cruzaba y que con envidia intentaba imitar su pretenciosa pose. Su actitud rebelde le aseguraba un final convulso y temprano. Basta recordar la situación pecaminosa en la que murieron laureados dandis como Brummell, Baudelaire, d´Orsay o hasta el propio Oscar Wilde para entender lo que el implacable destino tenía guardado a esa vida contestataria e inconformista. Aunque imposible sería extrapolar el dandi del S.XIX al del S.XXI, hay ciertas características de aquel primer dandi que a pesar del tiempo transcurrido siguen hoy muy presentes. Fijémonos, por ejemplo, en esa estética de rebeldía para comprobar como hoy todavía el individualismo del dandi le aleja, y hasta le enfrenta, a lo considerado como correcto por su sociedad.

Concluida una nueva edición del Pitti Uomo a ella nuevamente han acudido los dandis de nuevo cuño con el claro objetivo de convertirse en los verdaderos protagonistas de la exposición. Aunque entre estos, al contrario de antaño, no parecen abundar poetas, escritores o artistas, al menos sí hay que reconocerles que coinciden con aquellos en su objetivo de alejarse de la estética imperante de su tiempo. Si los dandis del S. XIX se rebelaron contra la recargada vestimenta de su época , los de ahora lo hacen contra la uniformidad y el aburrimiento que impera en la calle del S.XXI.
El dandi contemporáneo sonríe despreocupado ataviado con trajes cruzados de sastre. Lejos de los estampados lisos prefiere cuadros ventana o dibujos diplomáticos. Huye del extendido azul marino y da entrada a colores vivos en sus abrigos cruzados y en sus complementos. Colores verdes botella o azules claro en sus trajes reflejan su extrovertido carácter personal. Las más exclusivas franelas y cachemiras ganan la partida a los tejidos más corrientes de lana. El dandi moderno recupera complementos ya olvidados o pertenecientes a otra época. Sombreros de fieltro, pañuelos de bolsillo alegres, guantes de piel, atrevidos dos y tres piezas, zapatos de doble hebilla de ante, pashminas o alegres calcetines son su arma con la que mostrar su total indiferencia hacia la masa uniformada que lo observa con un sentimiento entre de sorpresa y repulsa.

Este dandi es un pintor que busca ser la figura principal del cuadro que sale de sus dedos. Él y nadie más que él es la obra de arte que todos deben admirar e intentar - sin éxito – imitar. No sigue modas, sencillamente él es quien las decide y quien, con su elaborada puesta en escena, y animado por las reiteradas peticiones de fotografiarse con él, consigue la glorificación de su más alto ego. Un ego que en muchas ocasiones hace que su ropa y puesta en escena esté más cerca del más absoluto ridículo que de la más remota elegancia.
Aunque el dandi que hoy pasea por el Pitti Uomo basa prácticamente todo su protagonismo en  una estudiada imagen exterior, hubo un tiempo, ya lejano, donde los actores de aquel movimiento conocido como dandismo se ganaban la admiración y el respeto por sus ideas liberales, su arrolladora personalidad, su amor por la lectura y su preocupación por lograrse la mejor preparación académica posible. ¡Ojalá los nuevos dandis se fijen en estos y completen su llamativa puesta en escena con cierta vivencia interior cultural. Ojalá sean conocedores de que la verdadera elegancia se muestra de forma mucho más natural, sin forzar y estudiar tanto los conjuntos. Y ojalá también terminen entendiendo que pocas cosas hay tan elegantes como la sencillez y una clase no forzada y espontánea”.


El Aristócrata

lunes, 31 de agosto de 2015

EL PORQUÉ DE LOS OJALES PRACTICABLES



Hace un par de semanas escribí para el magazine de El Mundo, Fuera de Serie, un artículo que ha despertado tanto alabanzas como también muchas criticas. Por ello, me gustaría compartirlo con vosotros para que me digáis si estáis con los primeros o con los segundos o incluso en un punto intermedio.

Seguramente muchos de nosotros nos habremos fijado cómo en ciertas chaquetas aparece un botón de las mangas desabotonado dando la sensación de haberse podido caer. Sin embargo, la realidad es que ese botón está oculto tras el ojal y se ha desabotonado intencionadamente.
Antes de la llegada de la calefacción lo más normal era permanecer con la chaqueta puesta tanto en casa como en el trabajo. Aquellas chaquetas, al no existir todavía la confección industrial, estaban realizadas de manera artesanal dejando los sastres al menos uno de los ojales de las mangas practicables para que estas se pudieran remangar a la hora de tenerse que lavar las manos. Igualmente, profesiones como la de cirujano exigían al médico la misma práctica para poder realizar su trabajo de manera más cómoda.

Con la llegada de la confección industrial la sastrería a medida pasa a un segundo plano ocupando su espacio las marcas y las tallas generalistas. Sin embargo, curiosamente, en los últimos años hemos visto un claro resurgir de las prendas y de los productos artesanales lo que ha traído consigo que muchos de los clientes que antes buscaban diferenciarse buscando la exclusividad en las marcas más elitistas hoy vuelvan la cabeza hacia la más distinguida sastrería a medida. Y es en esa búsqueda de diferenciarse a través de las mejores creaciones de los sastres del momento cuando dejarse un botón desabotonado se ha convertido en una práctica -demasiado- extendida.
Desde los inicios de esta columna hemos defendido que la elegancia es sencillez, clase y saber estar; y no nos parece que el presumir vestir de sastre, y consecuentemente de llevar un traje caro, coincida con ello. Resulta cuanto menos desconcertante cómo, en el afán de mostrar un estatus económico, hoy presenciamos que muchos hombres, no conformes con dejar un ojal desabotonado, lo hacen con dos e incluso con tres. De la misma manera también encontramos a quien extiende esta práctica a los abrigos olvidando que esto carece de todo sentido al no existir ocasión en la que verse obligado a remangar sus mangas.

Las marcas industriales no han sido ajenas al resurgir de la sastrería y más concretamente a esta práctica. Para poder dar respuesta a este fenómeno, algunas de ellas -las más reputadas- han incluido dentro de su oferta la confección de prendas a medida mientras muchas otras han apostado por fabricar chaquetas con ojales practicables.
Sin embargo, los clientes de estas últimas desconocen que un ojal artesano no solo debe poderse desabotonar sino que además debe estar cosido a mano. Y si de dudosa clase es desabotonarse un ojal cosido a mano más dudoso todavía resulta hacerlo cuando ese ojal ha sido cosido a máquina. 
Un traje de sastre, como un abrigo o un chaqué artesanal, se distingue por una infinidad de detalles que hacen innecesario este gesto. Su aire, su hechura, su terminación, sus cantos, los picados a mano, la terminación de sus solapas, sus hombros, sus botones, la forma de los ojales, el remate de los bolsillos y un largo etcétera son detalles que el ojo educado detectará rápidamente y que hacen que el desabotonarse los botones de la manga carezca por partida doble de sentido. ¡Además flaco favor haríamos a nuestro sastre si para tener que demostrar que el traje lo ha realizado a mano necesitamos enseñar este detalle!.
Se puede entender que un sastre deje sus ojales abiertos como guiño a la profesión a la que ha dedicado toda su vida y esfuerzo, pero difícil de comprender es el que se haga solo para mostrar la gran inversión que se ha realizado en la prenda. ¿Alguien se imagina al Príncipe Carlos, quien viste casi siempre a medida, dejándose un botón sin abotonar? Seguramente no y no por ello hay duda alguna del gran trabajo y las muchas horas de trabajo artesanal que esos trajes cruzados llevan detrás.

El Aristócrata

lunes, 24 de agosto de 2015

LOS SECRETOS DE LA CORBATA



La corbata es la prenda del atuendo masculino que su tamaño guarda menos proporción con su importancia y sin embargo si hay un complemento de la vestimenta masculina formal que está expuesto en todo momento a la vista de todos, ese es la corbata. Quizás por ello ya en el siglo pasado, Lucilla Mara de Vescovi, fundadora de Countess Mara, dijo de ella. "dile a un hombre que te gusta su corbata y verás su personalidad abrirse como una flor".

1) Qué tipos de corbata existen y cuál puede ser la más apropiada

A pesar de que hoy de utilice el término pajarita, la denominación correcta para este complemento sería el de corbata de lazo ya que al igual que la corbata la mal denominada pajarita se laza alrededor del cuello de forma similar a la clásica corbata. 

Si bien hablaremos sobre la corbata una vez más en próximos meses sí queremos hacer una mención especial a la hoy muy popular corbata de lana. Estas corbatas sólo deberían vestirse durante la época de invierno y siempre fuera de la ciudad. Además de decantarnos por ellas deberíamos intentar escoger – con la finalidad de guardar cierta homogeneidad - pañuelos de bolsillo de cachemira y no de seda.  A la invitación de no escoger corbatas de lana en la ciudad deberíamos sumar la sugerencia de evitar que la corbata se convierta en la protagonista de la imagen final o que atraiga la atención exageradamente. 
Uno de los puntos básicos a considerar a la hora de comprar una corbata es asegurarse de que se elige el ancho de la pala según sea la fisionomía de cada uno de nosotros. Las corbatas más actuales tienen unas medidas que van desde los 8,5cm a los 9,5cm en su parte más ancha. No hay un ancho más elegante que otro y será el físico de cada uno de nosotros el que establezca el ancho correcto de su corbata. Así pues, un hombre de físico grueso necesita de una corbata ancha ya que de escoger una estrecha se acentuaría su fuerte corpulencia. 

2) Las 10 reglas de oro de la corbata

Hay 10 reglas básicas que desde la mítica casa napolitana Marinella han llegado al resto del mundo y que son el decálogo al que prestar atención cuando toca vestir de corbata.

1. El ancho: de suma importancia. El adecuado está entre 8,5 y 9,5cm en su parte más ancha.

2. El nudo: es importante aprender a hacerlo sin apretar demasiado para evitar el efecto "ahorcado". Deshacerlo siempre por la noche y dejar la corbata estirada.

3. Debe tener el tejido adecuado: seda jaquard para las de regimientos, seda más ligera- tipo fular- para las estampadas, lana y estampados escoceses para atuendos sport en invierno.
4. Una corbata para cada ocasión: por la mañana son preferibles los colores claros y estampadas, y para la noche opta por colores oscuros.

5. No te dejes aconsejar y no dejes la elección de la corbata a nadie. La única regla es seguir tu propio instinto. Elegir una corbata debe ser un acto irracional.

6. El instinto también debe seguir una cierta lógica. Evita estampados demasiados grandes y llamativos pero también aquellas corbatas con un único dibujo central o demasiado pálidas o anodinas. Recuerda que la corbata refleja tu personalidad.

7. Preferibles: corbatas de colores definidos con dibujos pequeños (motas, rombos, cuadros o cachemir) y las de rayas transversales de dos o tres colores, como mucho.
8. Los colores: la corbata debe sobresalir o destacar sobre el traje y la camisa pero sin impactar. Debe ser de un color más oscuro que el de la camisa y más intenso que el de la chaqueta. Se trata a menudo de la única nota de color en un traje serio pero no debe atraer la atención exageradamente. Evitar el verde pistacho, el amarillo canario así como el rojo fuego y el rosa chicle.

9. La combinación con la camisa es un campo minado donde sólo puede conducirte el buen gusto. Evitar corbatas gruesas con una camisa de cuadritos o la combinación de "rayas", corbata de rayas de regimiento con camisa de rayas y chaqueta estampada.

10. Nunca intentar la armonización de la corbata con el pañuelo de bolsillo. Se trata de un hábito inútil y snob anacrónico. Siempre evita un look demasiado afectado o cuidado y opta por una elegancia relajada. 
3) Cómo combinar corbatas y camisas 

A la hora de escoger la camisa y corbata que mejor combinan entre sí hay dos pautas fundamentales a tener en cuenta. Por un lado, se debes prestar atención al color de ambas prendas buscando siempre algo de contraste y, por otro, se deberá vigilar la correcta combinación entre ambas prendas de sus diseños lisos, a rayas, a cuadros, etc.

Como norma general, indicar que siempre resulta más fácil acertar con la combinación adecuada si se escoge primero la camisa y sólo después se piensa en la corbata que mejor combina con ella. Se deberá evitar elegir dos prendas con demasiada personalidad. Si la corbata y la camisa tienen de forma independiente ya demasiada presencia, se deberá eludir vestirlas conjuntamente. 
Lo más sencillo resulta siempre combinar camisas y corbatas lisas; sin dibujo alguno. Una camisa azul clara, por ejemplo, es perfectamente combinable con corbatas de infinidad de colores. 

Como pauta general, sin embargo, señalar que es recomendable que si se va a combinar una camisa y una corbata lisa, esta última habrá que intentar que sea de una tonalidad más oscura que la camisa. La misma camisa azul clara combinará perfectamente, por ejemplo, con una corbata lisa burdeos o de un verde oscuro.  Por el contrario, si se elige una camisa de un azul más oscuro tipo cielo, no se debería dar entrada una corbata de un amarillo pálido ya que la corbata “desaparecerá” entre el color más fuerte y predominante de su camisa. 

Las camisas lisas tienen la enorme ventaja de combinar perfectamente con corbatas a rayas o con aquellas con cualquier otro adorno, independientemente del tamaño de su dibujo. Esa corbata que por su peculiar dibujo resulte difícil de combinar, siempre quedará mejor con una camisa lisa que con cualquiera con otro diseño. 
Una de las combinaciones más frecuentes de encontrar es en la que está presente una camisa a rayas. En este caso se evitará, en principio, combinar una camisa a rayas con una corbata que también las contenga. Cualquier camisa a rayas admitirá de buen grado una corbata lisa siempre y cuando el color de esta última sea algo más oscuro que el de nuestra camisa. 

Este consejo de evitar combinar una camisa a rayas con una corbata también a rayas deberá dejar de ser considerado como tal cuando el que escoge dicha combinación conoce que las líneas de ambas prendas pueden ser perfectamente combinadas entre sí si son de un tamaño diferente. 

Si se escoge una camisa tipo mil-rayas se debería optar por una corbata de rayas anchas. Una elegante y estilosa posibilidad de combinar rayas es escoger una corbata con ellas en horizontal y enfrentarla así a las rayas verticales de la camisa. 
De la misma forma, una camisa a rayas podrá ser acompañada de una corbata con motivos diversos si dichos dibujos son de una escala similar a la de las rayas de la camisa. Una de las combinaciones que hoy ya apenas se ve, seguramente por pensar que nos es adecuada, es la que combina una camisa de rayas marcadas con una corbata con lunares. Esta combinación es perfectamente válida y es particularmente bienvenida con un traje liso, al funcionar el traje como marco de la foto donde los protagonistas son sólo la camisa y la corbata.  

Las camisas a cuadros son siempre más difíciles de combinar y, si no se quiere correr riesgos, se deberá huir de ellas. Además, no se puede olvidar que los cuadros sólo deberían ser vestidos en el campo o en ocasiones donde se vista de sport no siendo aptas en situaciones formales. 

Si a pesar de ello es nuestro deseo vestir una camisa de cuadros en la ciudad, se deberá prestar una especial atención al dibujo de la corbata. Si el cuadro de la camisa es muy marcado y grande habrá que evitar introducir una corbata con demasiada personalidad. 
Dibujos discretos en la corbata o, en su defecto, alguno de similar proporción a los cuadros de la camisa aportarán la armonía que este conjunto necesita. Si por el contrario, los cuadros de la camisa son pequeños se deberá buscar corbatas con diseños más agolpados entre sí. Aunque es posible, además de elegante, mezclar camisas a cuadros con corbatas de rayas de no estar muy convencidos de la elección siempre resulta más seguro optar por otras opciones.

Respecto a la combinación de colores de la camisa y la corbata indicar que se eludirá repetir los colores de la camisa en la corbata. Si a pesar de este consejo, queremos llevar dicha combinación a cabo deberá intentar que el color predominante en la corbata no sea el de la camisa. Si, por ejemplo, la camisa es de color púrpura, se podrá escoger una corbata con algún motivo en dicho color pero donde el resto de color de la corbata sea de otro tono totalmente diferente y algo más oscuro al de la camisa, como podría ser un azul marino. 

Si bien todas estas claves ayudarán al hombre a acertar con una acertada combinación de camisa y corbata no son pocas las veces donde sólo el gusto de éste y ese primer flechazo al ver una corbata superpuesta sobre la camisa confirmarán el acierto o no de la elección.
4) El alfiler de corbata y otras curiosidades

El alfiler de corbata es uno de esos complementos que de ser prácticamente obligatorio pasó al mayor de los olvidos para años después convertirse en todo un imprescindible entre los marcadores de tendencias. Aunque a mi personalmente me gustan los conjuntos pocos cargados y lo más naturales posible – por lo que no uso este complemento – no nos deberíamos extrañar si en este año lo vemos cada vez con más frecuencia. 

Aquellos a los que les guste el también conocido como pisa-corbatas recomendarles que no lo coloquen de manera demasiado perfecta sobre su corbata sino que busquen cierto desaliño en su presentación. Igualmente, resulta conveniente huir de los alfileres con motivos como banderas, escudos, clubs etc. 

El enemigo principal de las corbatas son las manchas. Con seguridad en cualquier tintorería serán capaces de quitarnos la mancha pero casi seguro la corbata ya no será la misma. Los productos químicos que se utilizan y las planchas de gran potencia harán que la textura de éstas ya no vuelva a ser la misma. De ahí que encontrar una tintorería de confianza sea vital.
Existen un par de trucos que pueden ayudar al futuro propietario a conocer la calidad de la corbata que quiera comprar. Dando un ligero pellizco a la tela de la corbata se podrá comprobar si la seda afectada por tal pellizco vuelve pronto a su posición original o, por el  contrario, tarda en hacerlo. Una vez comprobado que en sólo cuestión de segundos no hay rastro de aquel pellizco se cogerá la corbata por el extremo más delgado y se la dejará caer en toda su extensión para cerciorarse de que cae de forma limpia sin girarse ni para la derecha ni para la izquierda.

La mejor forma de conservar nuestras corbatas es guardarlas en un cajón enrolladas para que no cojan forma alguna. Si no contamos con dicho cajón, un colgador de corbatas con una bolsa incorporada para resguardarlas del polvo siempre es mejor que tenerlas de cualquier otra forma.

5) La máxima exclusividad: la corbata de siete pliegues

A la hora de hablar del tipo de tejido hay que hacerlo del que es sin lugar a dudas el más extendido en las corbatas de calidad: la seda.
Aunque en la mayoría de las corbatas se indique 100% seda esto no siempre es cierto. La mayoría de las corbatas cuentan con una entretela que no es de seda y que tiene como misión mantener la forma y dar el peso necesario para conseguir una adecuada caída. Igualmente, la indicación 100% seda no aporta gran información ya que ni todas las sedas son iguales ni todas, al igual que ocurre con la lana y otros tejidos, cuentan con el mismo nivel de calidad y acabado. 

No es por tanto lo mismo que la seda de la corbata sea del tipo twill, entretejida o conchal. Sea de un tipo u otro de lo que hay que estar seguro es de que cuenta con el peso adecuado como para tener una elegante caída. Las corbatas realizadas con sedas demasiado pesadas carecerán de una caída natural y serán demasiado rígidas. Por el contrario, las sedas demasiado ligeras darán como resultado corbatas propensas a arrugarse. 

Hay una creencia extendida errónea que convierte al tejido de la corbata en el responsable de dar mayor o menor volumen al nudo. En la mayoría de las ocasiones será el forro utilizado en la corbata, y no el tejido de la misma, el último responsable de aportar más o menos volumen al nudo. 
En una buena corbata el dibujo no estará simplemente grabado sobre ella sino que, por el contrario, formará parte del propio tejido. Igualmente, observándola por su parte trasera habrá que cerciorarse de que ni las puntadas ni el hilo utilizado para “cerrar” la corbata se aprecian y que los dos pliegues traseros son de idéntica anchura.

Si hay un tipo de corbatas que cuidan con esmero todos estos factores éstas son las corbatas seven-fold o corbatas de siete pliegues. Estas corbatas carecen de entretela alguna y se confeccionan doblando un trozo de seda siete veces, cuatro veces por un borde y tres por el otro.

La construcción de este tipo de corbatas exige mucha más cantidad de seda que la necesaria en las corbatas normales, su estructura interna se realiza exclusivamente con la misma seda que el cuerpo principal, no se aprecia costura alguna y, por supuesto, están cosidas a mano. 
Los siete pliegues se pueden ver claramente desplegando la pala de la corbata por su parte trasera. Esta forma puramente artesanal de confeccionar las corbatas, similar a la que se utilizaba con las primeras corbatas, además de aportar gran resistencia a la misma representa el máximo grado de refinamiento, exclusividad y elegancia posible. 

Hay muchas razones por las que seguir vistiendo esta elegante prenda. Hagámoslo aunque solo sea por el hecho de que es uno de los complementos en los que más se fijan las mujeres. 

El Aristócrata

lunes, 17 de agosto de 2015

40 REFLEXIONES SOBRE EL BUEN VESTIR: D. ENRIQUE CÓRDOVA ÁLVAREZ



Hace dos semanas tuve el privilegio de charlar con D. Moisés Córdova Cosín, uno de los grandes sastres de nuestro país cuyo apellido ha sido testigo del devenir de la más alta sastrería nacional a lo largo de tres generaciones. Hoy D. Moisés, octavo sastre de tan prolija saga familiar, es la cabeza visible de la sastrería que en 1896 abrió su abuelo D. Mariano Córdova López en la otrora calle sartorial por excelencia: la Gran Vía madrileña. 

Aunque próximamente tendremos la ocasión de conocer un poco más de esta legendaria sastrería, esta semana me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones que el primo de D. Moisés, D. Luis Enrique Córvoba Álvarez, estampó en el libro “El Buen Vestir” publicado por la editorial Futuro en el año 1992 (dato este último de gran importancia para poder analizar acertadamente dichas reflexiones). 
D. Enrique Córdova Álvarez, además de ser el autor de este libro, es socio fundador de la Hermandad de los Alfayates y regidor suyo en 1991. Así mismo fue desde 1997 miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad de Nª Sª Virgen de los Reyes, patrona de los sastres de Sevilla, y fue igualmente Presidente del Club de Sastres en 1998.

Las afirmaciones recogidas en este más que interesante manual no las queremos plantear aquí como dogmas absolutos sino como declaraciones sobre las que debatir y sobre las que expresar nuestro punto de vista en el apartado de comentarios creado precisamente para servir a esta finalidad. De hecho, el propio D. Enrique anima al lector en su libro a “barajar alternativas y aplicarlas a su propio estilo” saliéndose de sus sugerencias y llegando a “un acuerdo entre esta guía y sus tendencias, para vestir con personalidad”. 
Los postulados en el libro reflejados van mucho más allá de estas afirmaciones siendo, igualmente, acompañados por unos más que explicativos diseños realizados por D. José Herrera, gran sastre y dibujante, quien estuvo también detrás del mítico libro de sastrería “Exacto”. 

Espero disfrutéis de muchas de ellas:

1- En la actualidad ponen etiquetas por todas partes. Mire usted, yo pagué esta prenda; su publicidad póngala en otro lugar.

2- Un señor con la marca visible en cualquier complemento se parece a un hombre-anuncio. 

3- ¿Qué es la elegancia? Cuando un señor elegante se retira de una fiesta, todos o casi todos han captado que lo es, pero nadie recuerda muy bien cómo iba vestido.
4- La americana “se pone” pero el abrigo “se calza”. Para ello, una vez puesto, tire al mismo tiempo con la mano izquierda del bajo de la americana hacia abajo, y con la derecha del cuello del abrigo hacia arriba.

5- Siempre es mejor una americana con el cuello desbocado que metido, tapando gran parte del cuello de la camisa. 

6- Personalmente, encuentro que tienen mucha clase esas americanas que se rompen en los delanteros a la altura del botón del talle (no confundir con la americanas que están estrechas). 

7- El entallado en el vestir debe ser tan medido como la sal en los guisos.

8- En sociedad es un acto de cortesía permanecer con la americana abrochada, incluso al estar sentado.
 9- ¿Quién fue el genio al que se le ocurrió pasar el reloj de bolsillo a la muñeca?

10- Hágase coser los botones con hilo doble y embadurnado con cera de vela.

11- Puede colaborar el color de sus calcetines con el de su corbata

12- Procure que los puños de las camisas tengan muy poca holgura en sus muñecas

13-  En los trajes claros puede encargar los ojales un poco más oscuros que la tela.
14- Los cuellos de las camisas, con excepción de los de brillo, serán blandos y flexibles

15- Las camisas rayadas son para el día. Para el sport use las rayas gruesas, para la mañana rayas medias y por la tarde rayas finas. Por la noche use camisas lisas, blancas o cremas.

16- Si tiene el cuello largo, le irán muy bien los cuellos de camisa con pasador o imperdible.

17- Traje azul, camisa azulada, corbata azul: un ejemplo de poca imaginación. 

18- No hay trajes aburridos: siempre hay corbatas para evitarlo. En las corbatas está la coquetería del hombre.

19- No respetar color en ninguna prenda e ir perfectamente armonizado es todo un arte. 
20- Si para el chaqué usa plastrón en lugar de corbata, utilice la camisa con cuello de pajarota.

21- La corbata de medio carré, quizá por su alto costo, está en desuso desde hace unos años. Es una pena: tenía una presencia muy especial.

22- La corbata de punto va bien con las combinaciones de sport.

23- Los argentinos llaman al gabán de la forma más lógica: sobretodo.

24- En mi opinión son más frescas las americanas con forro completo que las de medio forro (la espalda sin forro), porque aíslan mejor del calor y tienen mejor caída.

25- La gabardina debe ser amplia y larga, preferentemente con manga raglan. No olvide que es prenda de día; por la noche utilice el paraguas.
26- Si le gustan los hombros redondos, elija las mangas con las costuras abiertas.

27-  Al margen de las modas, la altura de la pretina del pantalón debe coincidir con el botón del talle de la americana.

28- El pañuelo de bolsillo de pecho realza siempre la prenda. Para el sport o con los trajes de mañana, puede usarlos en color o a juego con la corbata, Para la tarde o noche, siempre pañuelo blanco. 

29- El esmoquin no lo utilice jamás en las bodas

30- Si le gustan las flores en la solapa, use por la mañana silvestres de temporada, por la tarde clavel de color, y por la noche camelia o clavel blanco.

31- La capa debe usarse con sombrero.
32- En abrigos y americanas de sport que no se quieran recargar demasiado, puede poner picado al canto de cordoncillo con las costuras abiertas.

33- Los tirantes son un signo de elegancia y el mejor complemento de los pantalones.

34- El traje gris perla con raya diplomática es el único color claro que sirve para vestir

35- El verano es la ocasión para cambiar el colorido de trajes y complementos. 

36- Vestir a la moda puede ser una necesidad, pero no es una virtud como para presumir de ello.

37- Un buen traje a medida luce más en movimiento y a una cierta distancia, para que se pueda observar mejor su armonía.
38- No es mala cosa si tanto el cliente como el sastre se dejan aconsejar por la tradición.

39- Si le parece que un traje está fuera de actualidad, no lo tire: en unos años volverá a estar vigente.

40- Con excepción del abrigo de una fila, todas las prendas, si están bien aplomadas, no se van hacia delante ni hacia atrás al desabrocharse.

A pesar de haberse escrito estas afirmaciones hace más de veinte años creo que algunas o muchas de ellas, muchos las tendremos todavía hoy tan presentes como si se acabaran de publicar. 

PD Las prendas que aparecen en este artículo han sido escogidas de un archivo de fotos y no tienen relación alguna con la sastrería Cordova.

El Aristócrata