jueves, 16 de abril de 2015

Media docena de corbatas imprescindibles

corbatas-imprescindibles-hombre-grenadine-macclesfield-paisley-rayas-topos-tartan-madras-punto-00“Si quieres subir una escalera muy larga, no mires hacia el final. Mira cada peldaño”; Leonardo Boff, filósofo brasileño.
Casi todos asumimos que para completar un elegante vestidor necesitaremos muchos años. Así como que su calidad no vendrá determinada por la cantidad de sus prendas, y mucho menos por su coste, sino por el esmero, la dedicación y -sobre todo- la pasión puesta en su creación.
Algunos artículos como el cinturón o los tirantes, los propios calcetines u otros complementos como las carteras o el paraguas, no se muestran constantemente. Apenas se intuyen en determinados instantes, como -por ejemplo- en posturas cuando nos sentamos o los mostramos en una situación puntual. Otros -como el pañuelo de bolsillo- pueden tener un bello dibujo cuando se extienden en su totalidad, pero es apenas perceptible colocado. Se deja ver un trozo mínimo de éste, cual punta de un iceberg.
Sin embargo, el protagonismo de la corbata es patente, centra gran parte de las miradas y en la atención de nuestro entorno. Ya hace casi dos años que vimos sus primeras características, ahora resumiremos las principales posibilidades a la hora de elegirla.
Estos tipos de corbata debieran ser los primeros básicos con los que ir completando nuestros corbateros:
1º Las lisas son indispensables (y debieran ser las primeras).
Mejor que una completamente lisa y mate serían con un -leve- estampado, como los sutiles Macclesfield o grenadine. Nos confieren una mayor distinción, personalidad y elegancia.
Los colores serán indiferentes y ahí debe ser el gusto particular de cada quien el que opere. La roja, la azul, la verde y la marrón más oscuras serían –y por este orden- las opciones favoritas de muchos de nosotros.
La que no nos debiera faltar nunca es una negra para vestirla en las ocasiones puntuales cuyo uso es de obligado cumplimiento, como durante un funeral o en un cóctel. Con otra de distinto color –nuestro preferido- será suficiente para que comencemos a aportar una imagen intemporal.
2ª Una de -rayas inclinadas- es de obligada adquisición (y podría ser la segunda).
La sucesora natural de las corbatas lisas es la de rayas o franjas. Con mayor o menor grosor y con dos o varios colores, también son esenciales. Así las alternaremos con las anteriores e luciremos igualmente impecables.
De procedencia británica -en la primera mitad del pasado siglo- sus colores determinaban la pertenencia a alguna universidad u otra institución como el ejército o algún club. Hoy siguen siendo un signo de distinción; Del buen gusto.
3ª Los dibujos más básicos, los topos (a partir de ésta el orden de preferencia es muy personal).
A cualquier corbata monocolor se le pueden adicionar sencillos motivos. Los topos o pequeños círculos de distinto color son las adecuadas para transmitir creatividad, con cierto sosiego a esta prenda. Además otros motivos como la bella flor de lís o discretos símbolos son algunas de las variantes más acertadas.
Podríamos incluir en este apartado algún micro-motivo de tweed o similar como: la pata de gallo, espiga, el ojo de perdiz u otros.
4ª Las atrevidas madrás o tartán.
Siguiendo de menor a mayor complejidad, las rayas deberían dar paso a los cuadros. Los escoceses tartán –que distinguían a los diferentes clanes en la Escocia del siglo XVIII – o los indios madrás son las más dignas para mostrar el mayor colorido.
Estos exuberantes estampados son capaces de dar vida al atuendo más austero. Por el contrario, y debido a que son espectacularmente llamativas, no conviene abusar de ellas. Si usarlas como alternativa ocasional.
Los cuadros de Príncipe de Gales o tipo Burberry deben ser consideradas -y recomendables- dentro de este mismo apartado.
5ª De punto tricotado.
Al menos una de este tipo knit necktie (o knitted tie) deberíamos alojar todos en nuestro repertorio de corbatas. Para así tener la fortuna de comprobar la experiencia de esta genuina variedad, y apreciar su singular diferenciación.
Apostando siempre por las más discretas para hacer valer una vez más el célebre dicho de “menos ese más”, esta clase de corbatas agradece mucho la simplicidad: lisas, rayas horizontales o lunares. Nada más, ni nada menos.
6ª Las explosivas Paisley.
Para los más atrevidos siempre serán bien recibidas estas corbatas con dibujos de amebas con formas “arriñonadas” o “apepinadas”. El nombre tradicional de este estampado es el de “Cachemira” o “Persian Pickles” (literalmente “encurtidos persas”), pues los británicos descubrieron este tejido en la India colonial, aunque su origen, según algunos, es persa y se remonta a dos mil años atrás.
Actualmente recibe la denominación Paisley, por la localidad escocesa que, en el siglo XIX, comenzó a producir industrialmente este diseño de origen asiático.
Con poseer alguna de cada uno de estos seis tipos que hemos resumido, estaremos -sin lugar a dudas- seguros de poseer las suficientes y necesarias corbatas para acometer cualquier situación que se nos presente. Alternando con notable variedad la indispensable corbata para acompañar a todos nuestros trajes.
Muchas gracias y buena suerte,
Fotografía portada: © Manolo Costa NY.
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lunes, 13 de abril de 2015

Cómo colocarse la bufanda al cuello

“Lo que sientas encontrará por si solo su estilo”; Jack Kerouac, escritor estadounidense.
La bufanda revela estilo. Este complemento además de aportar una cálida sensación térmica a nuestro cuello, evidencia en gran medida la clase que tenemos los hombres a la hora de vestir. ¿Por qué? Porque seguramente sea una de las pocas prendas donde destaca más la manera en la cual la portamos, que su dibujo o tejido.
Cuando nos remangamos las mangas de nuestra camisa, nos atamos el nudo de la corbata, asomamos el pañuelo del bolsillo o llevamos un jersey sin vestirlo, reflejamos matices de la propia personalidad que demuestran nuestra mejor clase. No solo es una cuestión de buen gusto sino -también- de: conocimiento, naturalidad y cierto don.
La mayoría de nuestras prendas, e incluso algunos complementos, solo se visten de un único modo. Chaquetas, zapatos, pantalones, calcetines, etc. solo nos los podemos poner de una manera: la correcta. Éste no es el caso de como lucir una pashmina, foulard o bufanda. Y de forma similar a la preferencia por la cantidad de leche y/o azúcar en el “café” de cada uno, no habrá muchas personas a las que les guste con idénticas características.
Maneras de llevarla
Muchos compartiremos que la pauta a seguir será sin ninguna complicación. Es decir, no excesivamente recolocado y siempre exento de complejos atados. La sencillez –una vez más- será la máxima sofisticación.
Este complemento al cuello se puede llevar de múltiples maneras, pero nunca encorsetadamente. Cada quien le dará su toque personal, para cada momento preciso y en general podremos contemplar las tres opciones diferentes siguientes:
I.- Pasada por el cuello suelta a ambos lados. Es la preferida por muchos de nosotros aunque no resulte muy efectiva para combatir el frío. Fundamentalmente sirve como adorno y denota poseer un gran estilo. Debería ser de seda o lo más fina posible para que no moleste si va alojada por el interior de la chaqueta. Aunque tanto ésta como las demás variedades pueden ir indistintamente por dentro o fuera de ella.
Podríamos hacerle, a mayores, un nudo por la parte delantera y ubicarlo más o menos a una altura comprendida entre el primer botón abotonado de la chaqueta y nuestro cuello.como-colocarse-bufanda-pashmina-fular-complemento-cuello-0000
II.- La opción más estilosa para combatir el frío seguramente sea con las puntas unidas y haciendo pasa ambas a través del ojal que se forma en el otro extremo cuando se coloca alrededor del cuello. En esta ocasión la longitud de la bufanda debería ser la suficiente para permitirlo.
III.- En la versión de enrollarla una serie de vueltas en torno a nuestra garganta admite la mayor cantidad de matices. Por ende, su versatilidad requiere de cierta habilidad y no poca creatividad, pero sirve para cualquier modelo de bufanda: ancha, estrecha, larga o corta.
Algunos nos habremos preguntado en ciertas ocasiones si se “matan entre sí” los tres complementos que podemos lucir los hombres en torno al pecho: La corbata, la bufanda y el pañuelo de bolsillo. Creo que la inmensa mayoría coincidimos al opinar que la única condición que no se debe cumplir es que estén realizados con el mismo paño, por lo demás -casi- todo vale.
Muchas gracias y buena suerte,

jueves, 9 de abril de 2015

Principales tipos de botines y variedades de botas

bota-botin-derby-04“La persona inteligente busca la experiencia que desea realizar”; Aldous Huxley, escritor inglés.
    El botín resulta un calzado diferenciador. Lucir en los pies cualquier modelo de bota nunca pasa desapercibido, además potencia todas las propiedades que el zapato nos aporta. Sobre todo, nos protege más frente a los agentes externos tales como la lluvia, el frío o las irregularidades del propio terreno.
    Lógicamente la proporción de botines que tenemos dentro de nuestro armario es muy inferior al de zapatos, ya que si prendas como el abrigo cada vez se nos hacen menos necesarias -por las condiciones climatológicas más benévolas y nuestros hábitos más a cubierto- a las botas les ocurre algo similar. Sin embargo, muchos creemos que algún par resulta tan imprescindible como éste.
Clases
Según la altura de la caña del calzado las botas se agrupan en tres medidas claramente diferenciadas. Las más altas, cuya caña llega hasta la rodilla, son los modelos usados para la práctica de la equitación en cualquiera de sus modalidades, las más bajas que tan sólo logran cubrir el tobillo (modelos desert, safari o carapijos) y, como sucede a menudo, están las del amplio y variado término medio. En ellas nos centraremos.
    Estos botines intermedios tienen varias alturas en el realce de la zona del tobillo y las dividiremos en dos: bajas y altas. A las primeras corresponden -por ejemplo- el botín de vestir y a las segundas las botas chubasqueras o camperas, las cuales obviaremos.
    Centrándonos en los botines de vestir, el más alto exponente es la bota denominada Balmoral, porque incluso sirven para vestir con trajes formales como el chaqué. Su historia se remonta a la mitad del siglo XIX cuando fueron realizadas por primera vez por el zapatero de la reina Victoria, J. Sparkes Hall, y diseñadas para que las vistiera su hijo -el príncipe Alberto- durante sus visitas al castillo de Balmoral (Escocia). Su principal característica es que son abotonadas y están realizadas con dos pieles distintas.
    Las botas más sencillas y, posiblemente, más finas son las denominadas Chelsea. Se caracterizan por ser totalmente lisas, contando tan solo con sendas tiras elásticas de ajuste a ambos lados. Personalmente las que poseo de la firma Carmina son sumamente cómodas, como un segundo calcetín. Ideales para acompañar tanto a un atuendo casual, como a un pantalón vaquero.
    Si bien es cierto que existen otros múltiples tipos de botas para vestir, específicos de la caza o la pesca como las Jaipur, las Jodpur o las Triker´s, me parece más interesante reparar en las que podemos clasificar del mismo modo a como hicimos con el zapato bajo. Son más elegantes.
    Así podremos hablar –también- de; botín Oxford, botín Derby, botín Brogue y botín Monk Strap según tengan estos embebidas o no sus “orejas laterales donde se alojan los cordones”, estén agujereadas o dispongan de hebillas, respectivamente.
    Acotar sus variedades es prácticamente imposible, porque se dan infinidad de distintas posibilidades como que combinen dos pieles (pulida y ante) o incluso piel y tela, dispongan de distinto número de hebillas o de éstas con cordones y un largo etcétera más de opciones.
    Mi experiencia es que para vestir con traje deberíamos de optar por las de cordones y que si no estamos habituados a su uso, debemos acostumbrarnos a ellas paulatinamente porque la diferencia entre éstas y el zapato bajo es más que ostensible.
    Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

lunes, 6 de abril de 2015

Quick Men’s Fashion Tips: Neckties

For the second post of today I bring you the logical counterpart: neckties. For a business staple, many men still get this garment so badly wrong, so keep these quick tips in mind at all times.
I’m off to enjoy the remaining minutes of sunshine before the inevitable British weather takes hold. Hope you are all having a great weekend wherever you are in the world.
Until next time, enjoy…
1. Go for fine fabrics
Whilst ties are available in a range of textiles, silk is much easier to handle than wool. That said, polyester and nylon rarely look anything more than shiny and synthetic.
2. There’s nothing wrong with a ‘Four in Hand’…
It’s simple, stylish and timeless. There’s nothing fundamentally wrong with sporting the ‘Four in Hand’ knot, plus it works particularly well with skinny ties.
3. …But, there’s more to life than just ‘Four in Hand’
Don’t be afraid to try out the like of the Shelby or Half Windsor once in a while; there are plenty of online resources teaching you how to tie a whole range of knots.
4. Practice your knots
There’s little worse, fashion wise, than a badly knotted Windsor. Avoid those unwieldy and swollen knots by tying with care and attention.
5. Keep your length consistent
Your tie should just touch your belt and never too far above or below it. Anything too long or short looks ridiculous.
6. Always keep things simple
Don’t wear boldly contrasting patterns and colors together; that is to say, never put an orange polka dot tie with a yellow paisley shirt or vice versa.
7. Never reveal your neckline
Always ensure your shirt’s top button is sealed when wearing a tie for business; similarly, if the tie doesn’t hide the neckline your knot is too loose.
8. Check yourself
Unless you’ve looked in a mirror before leaving the house, you’re not ready to go yet. Always adjust and straighten your knot when leaving for work in the morning.
9. Tie color is important
Remember, colors say different things about your personality. Generally speaking, the accepted rule is plain, conservative reds and blues for job interviews and black for a funeral.

sábado, 4 de abril de 2015

Revisando los consejos de Forbes para vestir traje en verano



La versión web de la revista Forbes (edición española) publicó ayer una lista de consejos sobre cómo vestir traje en verano (y no morir en el intento). Vamos a echarle un vistazo y os daré mi opinión sobre cada uno de los puntos que propone.

1. Elige una tela natural: Es recomendable adaptar el traje que vas a llevar puesto en función de la estación del año en la que estemos. En verano, utiliza trajes de lino o de algodón fresco. Transpiran más y son más cómodos debido al tejido de la tela. 

Efectivamente, las telas naturales son más transpirables, de eso no hay duda. Incluso determinadas sedas pueden ir perfectas en verano, o también alguna lana fría muy fina. Pero yo iría un paso más allá... cualquier traje que no sea de tela natural no debería estar en tu armario...

2. Apuesta por el estampado: acorde con el buen ambiente de un día soleado, cambia tu colección de trajes negros y azul marino por otros de finas rayas más coloridos. Dará sensación de frescor y te mantendrá a gusto. 

No entiendo muy bien este consejo. Hay trajes lisos preciosos y muy frescos. Si con finas rayas se refiere a los típicos trajes de seersucker, no se os ocurra vestir uno de ésos en la oficina. Nunca.

3. Cuidado con el color: los tonos ideales para el verano son los azules claros, los grises y bronceados. Tienes que tener en cuenta que los colores más oscuros absorbe más el calor que los claros. 

Cambiaría la palabra "bronceados" por "tostados", que quizá sea parecido, pero no es lo mismo. Si decidís (y el verano es perfecto para ésto) dar una vuelta a vuestra vestimenta y aprovechar para vestir más blazers y pantalones diferentes, las posibilidades se multiplican.

4. Lleva camiseta: parece contradictorio poner otra prenda más cuando lo que se deberías de hacer sería quitarlas. Pero tiene su utilidad. Actuará de barrera para que el sudor no sea absorbido por la chaqueta. Notarás el cambio. 

Cuidado con el tipo de camiseta que elegís. Lo mejor es una camiseta ligera en tono gris. Otros tonos es muy fácil que se vean bajo la camisa.

5. Evita la chaqueta cuando puedas: no siempre queda bien estar sin chaqueta en la oficina. Por eso, tienes que aprovechar las situaciones concretas para prescindir de ella. Eso sí, aprende a llevarla en el antebrazo de manera presentable y bien doblada. Después te la volverás a poner. 

Parece una obviedad, pero es clave.

6. Utiliza mocasines: este tipo de zapatos te permitirá ir arreglado pero cómodo. Además, puedes prescindir de los calcetines para tener una sensación mejor en tus pies. El cinturón debe de ser del mismo color. 

No. Nunca. Con traje está prohibido. Déjalos para tus vaqueros o si vistes chaqueta y pantalón diferentes.
Lo de no usar calcetines me parece una aberración para una oficina... y está feo que eso lo diga una revista como Forbes. Esas cosas se las dejamos a Rubinacci en sus sesiones de fotos para los anuncios.

7. Ten camisas supletorias: cuando los grados comienzan a subir, es inevitable comenzar a sudar. Hasta el aire acondicionado deja de funcionar. Por si acaso, sé precavido y guarda alguna camisa en tu armario. Quizás a media mañana tengas que cambiártela. Los días se pueden hacer muy largos. 

Buena opción, aunque no todo el mundo dispone de un armario en la oficina, ni siquiera de despacho propio.

8. Lleva un pañuelo: aunque creas que no, te sacará de muchos apuros. Lleva un pañuelo en el bolsillo por si, en un momento dado, tienes que quitarte el sudor de la frente. 

Perfecto.

9. Cuida tu imagen: el sufrimiento y el bochorno sólo lo tienes que percibir tú. La imagen de un empresario siempre debe de ser perfecta. Lleva en el maletín todo lo necesario para asegurarse que le vean presentable. Pasa por el baño y sal como nuevo. Recuerda que cada persona es única, y dependiendo de la imagen que quieras comunicar a los demás, la elección del traje será primordial. 

Esto es perfecto, pero es curioso que digan que la imagen de un empresario debe ser perfecta después de recomendar llevar mocasines sin calcetines.

10. Usa corbatín: es un poco más fino que la corbata de toda la vida y no tendrás la sensación de que agobia tanto como la tradicional. Marca la seriedad de un empresario así que, haz un buen nudo y ponlo bien pegado al cuello. Por supuesto, en cuanto acabes la jornada, quítatela y respira, te lo mereces.

Para gustos, las corbatas. No creo que el tamaño de la corbata marque el agobio que ésta pueda dar.

jueves, 2 de abril de 2015

SELECTING A NOTEWORTHY BEL

Casting a discerning eye over your wardrobe, it’s far too easy to ignore accessories. Selecting a good quality belt can be difficult if you allow yourself to become distracted by the range of options that are available in stores.
At the request of a singular Tumblr fan, I present a quick summary of the important elements when selecting the perfect belt.

Match your belt to your shoes

In my first post on the subject I noted it’s important that whatever belt you select, you don’t mix your colour palette. The rule is easy; just remember that your belt should be the same colour, tone and texture as your shoes. If it helps, buy both garments together to ensure success.

Formal belt rules

My first Quick Men’s Fashion Tips post was all to do with formal leather belts. Specifically, it pointed out that you should ditch the leopard print plastic and stick with simple leather straps with metallic buckles; again, match tones with your other accessories – for example, if you’re sporting a silver belt buckle, match your tie clip and cufflinks in a similar tone.
Novelty buckles appear shabby and brash, drawing attention to your crotch and little else; shun these without exception.
When it comes to sizing, always buy a belt that’s one size bigger than your waist; if you’re a 32½-inch waist, buy a 34-inch belt. Take your belt off and hang it loose after wearing; failing to do so will end in cracks and creases in your leather, aging the garment prematurely.
Finally, it’s either belt OR braces, but never both.

Casual belt rules

casual-belt-2013
My second Quick Men’s Fashion Tips post was (surprise, surprise) all about casual belts. Here the rules are a little different, but common sense still prevails.
Avoid elastised belts that create an awkward cinching effect – ‘sack of spuds’ look begone…! Don’t be afraid to have an off-centred buckle to give a more relaxed asymmetrical look; gentle pattern and colour will help retain a laid-back presence too, though keep away from the glossy plastic camo unless you’re fifteen!
Again, match tones and colours where possible, though do exercise caution. If you’re wearing bright white shoes, for example, a bright white belt may be overwhelming rather than complementary – a cream or bright mushroom tone may provide a better outcome.